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  • Inesperada declaración: Melania Trump negó cualquier relación con los abusos del pedófilo Jeffrey Epstein

    Inesperada declaración: Melania Trump negó cualquier relación con los abusos del pedófilo Jeffrey Epstein

    Inesperada declaración: Melania Trump negó cualquier relación con los abusos del pedófilo Jeffrey Epstein

    En una inusual y sorpresiva aparición ante los periodistas en la Casa Blanca, la primera dama Melania Trump, negó que hubiera sido víctima del abusador sexual Jeffrey Epstein, dijo que no conocía sobre las actividades delictivas del financista y criticó lo que describió como una serie de afirmaciones falsas sobre ella.»Numerosas imágenes y declaraciones falsas sobre Epstein y sobre mí llevan años gestándose», dijo Melania, que leyó un comunicado. No estaba claro por qué decidió hablar ahora ni a qué informes en particular se refería.Un portavoz de Melania dijo que el presidente Donald Trump sabía que su esposa iba a hacer la declaración. Su equipo de prensa había adelantado que ella comparecería, pero no el motivo de la convocatoria.Su mensaje inesperado tomó por sorpresa al mundo político de Washington. Ocurrió justo cuando el presidente Trump y su gobierno parecían finalmente haber logrado poner paños fríos a la controversia de Epstein, que había dominado el foco de medios y congresistas durante semanas. La publicación de los archivos relacionados con su red de abuso sexual de menores había comenzado a verse eclipsada estas semanas por la guerra en Irán, pero las declaraciones de la primera dama volvieron a poner en escena el caso»No soy la víctima de Epstein», dijo Melania. «Epstein no me presentó a Donald Trump,» añadió. En el pasado, Trump era amigo del financista neoyorquino. Ambos compartían círculos sociales de Manhattan. Pero el actual jefe de la Casa Blanca siempre dijo que cuando Epstein fue condenado por abuso sexual por primera vez en 2008 dejó de verlo.Entre las acusaciones contra el financista fallecido en la cárcel figura el reclutamiento de jovencitas, muchas de ellas menores de edad, que asistían a las diversas residencias de Epstein en Manhattan o Palm Beach para fiestas y para hacer “masajes” a él y sus invitados, que terminaban en encuentros sexuales.La primera dama buscó despegarse de todo el escándalo. Dijo que la primera vez que «me crucé con Epstein» fue en 2000 en un evento donde estaba con el ahora presidente Trump. «En ese momento, nunca había visto a Epstein», dijo Melania.La primera dama negó también conocer las actividades delictivas del financista, que murió ahorcado en prisión mientras esperaba a ser juzgado. «Nunca he tenido conocimiento del abuso de Epstein hacia sus víctimas», dijo. «Nunca estuve involucrado de ninguna manera. No participé en nada».»Las mentiras que me vinculan con el vergonzoso Jeffrey Epstein deben terminar hoy», dijo la primera dama. «Las personas que mienten a mi alrededor carecen de estándares éticos, humildad y respeto. No me opongo a su ignorancia, sino que rechazo sus intentos malintencionados de difamar mi reputación.»Por las redes circulan fotografías de Trump, Epstein, Melania y Maxwell, sin detalles sobre su autenticidad, en algunas fiestas del pasado.En su declaración de este jueves la primer dama reconoció, sin embargo, haber escrito un correo electrónico a la ahora condenada cómplice de Epstein, Ghislaine Maxwell, el 23 de octubre de 2002, que hacía referencia a un perfil de la revista New York sobre Epstein. Maxwell está presa y afronta penas de hasta 20 años.En ese artículo, se citó al presidente Trump sobre su entonces amigo Epstein.»Conozco a Jeff desde hace quince años. Un tipo estupendo», dijo Trump a la revista New York. «Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres guapas tanto como a mí, y muchas de ellas son más jóvenes. No hay duda — a Jeffrey le gusta su vida social».»¡Querida G! ¿Cómo estás? Bonita historia sobre JE en la revista New York. Te ves genial en la foto», había escrito Melania Trump a Maxwell. «Sé que estás muy ocupada volando por todo el mundo. ¿Qué tal Palm Beach? No puedo esperar para ir. Llámame cuando vuelvas a Nueva York. ¡Que lo pasen genial! Con cariño, Melania», escribió.Ese correo electrónico es uno de los millones de documentos relacionados con Epstein y Maxwell que han sido desclasificados por el Departamento de Justicia conforme a una ley que exige su publicación pública. El mail se publicó en X el 10 de febrero en un hilo de tuits de los demócratas del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara.En su declaración de este jueves la primera dama se refirió a esa correspondencia como “casual” y señaló: «Mi respuesta educada a su correo no es más que una nimiedad», dijo.Melania también pidió al Congreso que celebrara una audiencia pública centrada en las sobrevivientes de los crímenes de Epstein, con la oportunidad de testificar ante los legisladores y que sus historias se incluyeran en el expediente de la investigación del Congreso. “Cada mujer debería tener su día para contar su historia en público si así lo desea», dijo. «Entonces, y solo entonces, tendremos la verdad».

  • Estados Unidos le negó el ingreso a Silvia Labayru, sobreviviente de la ESMA y protagonista de «La llamada»

    Estados Unidos le negó el ingreso a Silvia Labayru, sobreviviente de la ESMA y protagonista de «La llamada»

    Estados Unidos le negó el ingreso a Silvia Labayru, sobreviviente de la ESMA y protagonista de «La llamada»

    Silvia Labayru, sobreviviente de la ESMA cuya historia de vida cobró notoriedad luego de que Leila Guerriero la convirtiera en protagonista de su bestseller La llamada, fue bajada de un avión a punto de despegar desde Ciudad de México hacia San Antonio, Texas, porque la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos le había negado el ingreso a ese país. Según relató la misma Labayru al diario El País, el incidente se registró el pasado miércoles. Sin contratiempos, la mujer se presentó en el mostrador de la aerolínea Volaris en la capital mexicana, mostró su pasaporte español con la visa para Estados Unidos en orden y abordó un vuelo hacia San Antonio, Texas, donde la esperaba una familia amiga de abogados estadounidenses. El avión comenzó a moverse y se detuvo segundos después, para que ingresen tres hombres que le informaron que debía bajar. “Se me acercaron y me preguntaron si yo era Silvia Labayru.´Tiene que bajar del avión ya mismo’, me dijeron. Llevaban uniforme, pero no sé si eran policías o personal de la aerolínea. Cuando salimos me dijeron que eran órdenes de Estados Unidos y me repetían ‘no puede viajar, no hay explicación, no puede viajar”, contó en diálogo con le medio español. No era la primera vez que Labayru viajaba a Estados Unidos, pero sí la primera que le niegan la entrada. “Las dos últimas fueron en 2022, porque se graduaba mi hijo en Boston, y en 2024 para visitar a la hija de mi marido”, dice. ¿Qué cambió desde aquel último ingreso a Estados Unidos? La llamada», respondió Labayru. En tanto, desde Volaris dijeron que recibieron “una orden desde la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos [CBP, por sus siglas en inglés] de Estados Unidos de negarle el acceso a la pasajera” y se procedió a bajarla del avión. Sobre por qué no se le informó a Labayru el motivo, se limitaron a decir que no tenían “los detalles del caso”.Antes del libro de Leila Guerriero, el nombre de Silvia Labayru era conocido por poca gente y siempre aparecía asociado a un hecho horroroso: ella era la jovencita que fue obligada por los jerarcas de la Esma a simular que era la hermana del represor Alfredo Astiz cuando este se inflitró durante 1977 en las reuniones que organizaciones de derechos humanos mantenían en la Iglesia Santa Cruz. Esa operación de espionaje y delación de la cual Labayru participó (la dejaban salir de la ESMA, donde estaba cautiva) determinó el asesinato y desaparición de Azucena Villaflor de Vicenti, Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco (las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo), las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, y otras siete personas.Labayru, que militaba en Montoneros, fue secuestrada el 29 de diciembre de 1976 a los 20 años y trasladada a la ESMA. Estaba casada con Alberto Lennie y tenía un embarazo de 5 meses. Salió viva un año y medio más tarde. Antes, la torturaron, le picanearon los pezones hasta arruinárselos, la violaron (dentro y fuera de la ESMA), la obligaron a parir a su hija sobre la misma camilla sobre la que había sido vejada, la forzaron a entregar a la bebé, la usaron para infiltrarse con Astiz, pero además para comprar pintura y ladrillos o para gestionar escrituras de propiedades robadas a los detenidos-desaparecidos.En su libro, Guerriero no solo reconstruye su historia, sino que pone la lupa en su condición de sobreviviente y en las sospechas que cayeron sobre Labayru luego entre quienes también se habían salvado o habían tenido que escapar al exilio.