Etiqueta: nuclear

  • ¿El primer super RIGI? Un empresario de origen iraní presentó a Caputo un plan millonario para levantar una central nuclear

    ¿El primer super RIGI? Un empresario de origen iraní presentó a Caputo un plan millonario para levantar una central nuclear

    ¿El primer super RIGI? Un empresario de origen iraní presentó a Caputo un plan millonario para levantar una central nuclear

    El “súper” Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), impulsado por el Gobierno de Javier Milei y actualmente en discusión en el Congreso, registró su primera inversión millonaria: un proyecto por 1.200 millones de dólares para la construcción de un reactor nuclear modular. La patente de esta tecnología pertenece a la empresa rionegrina Invap, que forma parte de Meitner Energy, la compañía encargada de financiar la iniciativa. El principal accionista de Meitner Energy es el Ansari Group, del magnate Hamid Ansari, de origen iraní y residenciado desde su infancia en Estados Unidos.

    El anuncio se realizó este jueves en el Palacio de Hacienda, con la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo. Representando a Meitner Energy asistió su CEO, el argentino Teófilo Lacroze, empresario con amplia experiencia en el sector petrolero, habiendo trabajado en compañías como Raízen y Shell.
    La construcción de estos reactores nucleares forma parte del Plan Nuclear presentado en diciembre de 2024 por el presidente Javier Milei y el asesor presidencial Demian Reidel, quien tuvo un breve paso por Nucleoeléctrica Argentina antes de renunciar en medio de denuncias.
    En la presentación estuvieron también Luis Caputo, Teófilo Lacroze y Federico Ramos Napoli, joven secretario de Asuntos Nucleares vinculado al asesor con despacho en Casa Rosada, Santiago Caputo.
    El reactor modular se construirá en el complejo de Atucha, en Lima, localidad bonaerense de Zárate. La iniciativa será financiada íntegramente con capital privado, sin requerir aportes estatales, según confirmaron desde el Gobierno. Desde la Secretaría de Asuntos Nucleares enfatizaron que detrás de la inversión está el Grupo Ansari, un inversor internacional que eligió a Argentina como plataforma para producir y eventualmente exportar esta tecnología al mundo.
    Hamid Ansari es un empresario e inversor tecnológico radicado en Estados Unidos desde hace décadas, con una trayectoria en los sectores de telecomunicaciones, tecnología e innovación.
    Meitner Energy buscará aplicar esta inversión al régimen Súper RIGI para acceder a beneficios impositivos, cambiarios y aduaneros que se están debatiendo en el Congreso. La iniciativa ya cuenta con la aprobación de la Cámara de Diputados y permanece a la espera del aval del Senado.
    De concretarse, el proyecto daría lugar a la cuarta central nuclear del país y al primer reactor de este tipo construido en el mundo: un ACR-300 de tecnología argentina y manufactura nacional.
    La noticia surge en un contexto sensible para el sector nuclear, ya que esta semana la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) despidió a 61 trabajadores en un operativo que incluyó la intervención de Gendarmería.
    El Gobierno busca impulsar una mayor participación del sector privado. Por ejemplo, Nucleoeléctrica Argentina está en proceso de incorporar capital privado, que no podrá superar el 44% de las acciones de la compañía operadora de las tres centrales nucleares en funcionamiento.
    Un comunicado oficial de la Secretaría de Asuntos Nucleares, al que tuvo acceso este medio, confirma este “cambio de paradigma”. En el texto se subraya que el proyecto representa “la materialización de una idea de país” y señala que durante décadas el desarrollo nuclear argentino dependió de fondos públicos, financiamiento externo y decisiones condicionadas por el clima político de cada gestión. En contraste, el nuevo esquema pretende que sea “el capital privado el que arriesgue, invierta y empuje, mientras el Estado se repliega a su función esencial de garantizar reglas estables y previsibilidad”.

  • La nueva bomba nuclear de EE.UU. que preocupa a Rusia, China e Irán: es hasta 24 veces más potente que la de Hiroshima

    La nueva bomba nuclear de EE.UU. que preocupa a Rusia, China e Irán: es hasta 24 veces más potente que la de Hiroshima

    La nueva bomba nuclear de EE.UU. que preocupa a Rusia, China e Irán: es hasta 24 veces más potente que la de Hiroshima

    La carrera armamentista nuclear, que parecía haber concluido con el fin de la Guerra Fría, ha vuelto a intensificarse. Para 2026, el desarrollo de tecnología militar se concentra en crear sistemas capaces de penetrar instalaciones subterráneas, evadir defensas inteligentes y realizar ataques de precisión quirúrgica, una estrategia estadounidense que aumenta la tensión geopolítica con Rusia, China e Irán.

    En este contexto, Estados Unidos dio un paso que encendió alarmas globales: el Departamento de Energía solicitó cerca de 100 millones de dólares para poner en marcha el programa NDS-A (Nuclear Disruptive Strike-Air), que busca desarrollar una nueva bomba nuclear antibúnker diseñada para destruir objetivos subterráneos extremadamente protegidos.
    Más que una simple bomba, se trata de una plataforma tecnológica que combina ingeniería avanzada de penetración, sistemas de guiado inteligentes y compatibilidad con aeronaves furtivas de última generación.
    ### Características de la nueva amenaza nuclear estadounidense
    Esta arma forma parte de una estrategia militar destinada a neutralizar objetivos considerados “duros y profundamente enterrados”, como centros de comando subterráneos, bases nucleares y complejos militares protegidos bajo montañas o gruesos recubrimientos de hormigón.
    A diferencia de una bomba convencional, que detona en superficie o a cierta altura para maximizar su área de efecto, esta bomba antibúnker está diseñada para perforar terreno, roca o concreto antes de explotar. Su funcionamiento técnico se basa en materiales ultraresistentes, aerodinámica de alta velocidad y mecanismos de detonación retardada.
    Actualmente, la principal referencia dentro del arsenal estadounidense es la B61-11, una bomba de gravedad equipada con un cono reforzado de uranio empobrecido que le permite penetrar estructuras subterráneas antes de detonar. El sistema NDS-A busca superar estas capacidades, incorporando tecnologías de mayor precisión y posiblemente sistemas de propulsión que permitan lanzar el arma a mayores distancias.
    ### El rol del bombardero furtivo B-2
    La primera plataforma destinada a transportar esta nueva generación de bombas es el Northrop Grumman B-2 Spirit, uno de los aviones más sofisticados del arsenal estadounidense. El B-2 ya está autorizado para transportar tanto la B61-11 como la GBU-57/B Massive Ordnance Penetrator, una bomba convencional de más de 13 toneladas destinada a atacar instalaciones subterráneas.
    Según fuentes del Pentágono, en el futuro se buscará integrar esta nueva arma al Northrop Grumman B-21 Raider, considerado el sucesor natural del B-2.
    Este desarrollo avanza en paralelo con la incorporación de la bomba nuclear modernizada B61-13, recientemente presentada por Estados Unidos. Según datos oficiales, la B61-13 posee una capacidad destructiva de entre 340 y 400 kilotones, hasta 24 veces superior a la bomba lanzada sobre Hiroshima, y cuenta con sistemas de guiado de precisión. Sin embargo, las autoridades aclararon que no fue diseñada específicamente para reemplazar a la B61-11 ni para funciones antibúnker extremas.
    ### Motivos detrás del renovado interés en armas antibúnker
    La decisión estadounidense de continuar el desarrollo de este tipo de armamento responde a la expansión y modernización de las instalaciones subterráneas estratégicas de sus adversarios. China invierte miles de millones en automatización militar e infraestructuras subterráneas; Rusia moderniza sistemas hipersónicos y defensas de largo alcance; mientras Irán y Corea del Norte refuerzan complejos enterrados.
    El problema para Washington radica en las limitaciones que presentan las bombas convencionales actuales frente a objetivos extremadamente profundos.
    Este debate resurgió con fuerza tras los ataques contra instalaciones iraníes durante la Operación Midnight Hammer en 2025, cuando bombarderos B-2 utilizaron bombas convencionales GBU-57/B sobre los complejos nucleares de Fordow y Natanz. Los resultados de esa ofensiva generaron cuestionamientos dentro del aparato militar estadounidense y reforzaron la idea de desarrollar una nueva generación de armas nucleares de penetración avanzada.