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  • En Argentina, más del 40% de los nacimientos ocurre por cesárea, triplicando lo recomendado por la OMS

    En Argentina, más del 40% de los nacimientos ocurre por cesárea, triplicando lo recomendado por la OMS

    En Argentina, más del 40% de los nacimientos ocurre por cesárea, triplicando lo recomendado por la OMS

    La Semana del Parto Respetado, que se conmemora del 13 al 19 de mayo, vuelve a poner en el centro del debate una problemática que atraviesa a los sistemas de salud de América Latina y que en Argentina adquiere dimensiones particularmente relevantes: la medicalización excesiva del nacimiento y el incremento sostenido de las cesáreas sin indicación clínica precisa.

    En ese contexto, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) emitió un documento elaborado conjuntamente por sus Comités de Estudios Fetoneonatales (CEFEN) y de Lactancia en el que advierte que las estimaciones actuales muestran tasas de cesáreas muy superiores a las recomendadas internacionalmente y remarca la necesidad de fortalecer un modelo de atención basado en la evidencia científica, la seguridad clínica y el respeto por los derechos de las personas gestantes y los recién nacidos.
    El documento recuerda que la Organización Mundial de la Salud estima que solo entre el 10 y el 15% de los embarazos requiere una cesárea por indicación médica. Sin embargo, en Argentina las estimaciones indican que la tasa ronda entre el 40 y el 50% del total de nacimientos, es decir, más de tres veces el umbral recomendado. La SAP aclara que se trata de datos estimativos debido a la ausencia de relevamientos sistemáticos específicos sobre parto respetado y modalidades de atención perinatal, aunque sostiene que la magnitud de las cifras constituye una señal de alerta sanitaria.
    “La evidencia científica es clara: es fundamental promover prácticas seguras que respeten los tiempos fisiológicos del nacimiento y la autonomía de las personas gestantes”, señaló la Dra. María Inés Espelt, médica pediatra y neonatóloga, Prosecretaria del CEFEN de la SAP.
    Desde la entidad remarcaron que el concepto de parto respetado no implica rechazar las intervenciones médicas ni poner en riesgo la seguridad clínica. Por el contrario, supone garantizar que cada práctica esté respaldada por evidencia y responda a una necesidad concreta. El documento enfatiza que “el enfoque del parto respetado no se opone a la intervención médica: se opone a la intervención innecesaria. Seguridad clínica y respeto al binomio son complementarios, no excluyentes”.
    “El parto respetado no es una moda ni una postura ideológica. Es un modelo de atención sustentado en evidencia científica robusta y respaldado por marcos normativos nacionales e internacionales. Implica reconocer a la persona gestante como protagonista de su proceso y garantizar condiciones de cuidado seguras, humanizadas y libres”, explicó la Dra. Paula Saddi, médica pediatra, Secretaria del Comité de Lactancia de la SAP (Córdoba). “La humanización del nacimiento no reemplaza la seguridad clínica, sino que la integra dentro de un modelo centrado en la persona y basado en evidencia”, insistió.
    En Argentina, la legislación vinculada a este tema se consolidó progresivamente hasta llegar a la Ley Nacional 25.929 de Parto Humanizado, reglamentada en 2015, que garantiza derechos fundamentales de las personas gestantes y de los recién nacidos. Entre ellos, el derecho a recibir información clara y comprensible, a participar de las decisiones sobre el nacimiento, a ser tratadas con respeto y privacidad, a estar acompañadas durante el trabajo de parto, parto y posparto, y a permanecer junto a sus hijos luego del nacimiento siempre que las condiciones clínicas lo permitan.
    El documento elaborado por la SAP advierte además que América Latina continúa mostrando dificultades importantes en relación con la humanización de la atención perinatal. Cita estudios regionales que muestran bajos niveles de satisfacción con la experiencia de parto y altas tasas de percepción de maltrato institucional. En Brasil, por ejemplo, apenas el 14% de las mujeres encuestadas consideró haber atravesado un parto humanizado, mientras que en Chile el 63,2% refirió haber sufrido algún tipo de maltrato por parte del personal de salud.
    Otro de los aspectos centrales desarrollados por la SAP es el impacto biológico y emocional de las prácticas perinatales durante las primeras horas de vida. El documento señala que el nacimiento constituye un período de enorme sensibilidad para el desarrollo humano y que las experiencias ocurridas durante ese momento pueden tener efectos duraderos sobre la salud física y emocional.
    “El modo en que nacemos y somos recibidos tiene impacto biológico. Hoy sabemos que las experiencias perinatales tempranas influyen en procesos de regulación inmunológica, neurológica y emocional. Por eso es tan importante reducir las intervenciones innecesarias y favorecer el contacto temprano e ininterrumpido entre la madre y el recién nacido”, sostuvo la Dra. Roxana Conti, médica pediatra y neonatóloga, integrante del Comité de Lactancia Materna de la SAP.
    Entre las prácticas consideradas fundamentales, el documento destaca el ‘contacto piel a piel’ inmediato e ininterrumpido luego del nacimiento, también conocido como CoPAP. La SAP lo define como una “intervención biológica crítica” que favorece la estabilidad respiratoria y cardiovascular del recién nacido, mejora la regulación térmica y metabólica, disminuye el estrés neonatal y fortalece el establecimiento de la lactancia materna.
    La entidad remarca además que este contacto precoz favorece la colonización del microbioma materno, promueve el apego y actúa como organizador temprano del sistema nervioso. También advierte que la separación innecesaria entre madre e hijo inmediatamente después del parto representa una amenaza biológica que puede incrementar el riesgo de hipotermia, hipoglucemia y alteraciones en la adaptación neonatal.
    El documento subraya que el contacto piel a piel, el inicio precoz de la lactancia materna y el pinzamiento oportuno del cordón umbilical constituyen intervenciones sensibles y que representa una ventana de oportunidad que no puede recuperarse completamente si se posterga. Por ese motivo, la SAP sostiene que estas prácticas deben considerarse derechos del binomio madre-hijo y obligaciones del equipo de salud, aclarando que este premisa está supeditada a que las condiciones clínicas lo permitan ya que en algunos casos puede presentarse un riesgo específico para la salud del bebé que justifique interrumpirlo.
    “El comienzo de la lactancia en la primera hora de vida tiene beneficios comprobados tanto para el bebé como para la persona que amamanta. Reduce infecciones, mejora el vínculo, disminuye el estrés y favorece la adaptación fisiológica neonatal. No se trata solo de alimentación: es una intervención integral de salud pública”, indicó por su parte la Dra. Marcela Viviana D’Agostino , médica pediatra, vocal titular del Comité de Lactancia de la SAP.
    El trabajo también plantea que el parto respetado debe garantizar la toma de decisiones informadas. En ese sentido, sostiene que el consentimiento informado no puede limitarse a la firma de formularios administrativos, sino que debe entenderse como un proceso continuo de diálogo entre el equipo de salud y la persona gestante. Esto implica brindar información clara sobre las intervenciones posibles, los riesgos y beneficios de cada práctica y las alternativas disponibles durante el trabajo de parto y el nacimiento.
    En relación con las cesáreas, el documento aclara que cuando estas son necesarias deben realizarse también bajo criterios de humanización. Esto incluye permitir el acompañamiento de una persona de confianza durante el procedimiento y favorecer el contacto precoz con el recién nacido siempre que las condiciones clínicas sean adecuadas. La SAP insiste en que la cesárea respetada forma parte del mismo paradigma de atención centrada en derechos y evidencia científica.
    “La información es una herramienta fundamental para transformar la atención perinatal. Conocer los derechos permite participar activamente de las decisiones y favorece experiencias de nacimiento más seguras y respetuosas. El desafío es que estos principios se traduzcan en prácticas concretas en todos los niveles del sistema de salud”, concluyó el Dr. Agustín Bernatzky, médico neonatólogo, Vocal Titular del CEFEN.
    Participaron en la elaboración de documento de la Sociedad Argentina de Pediatría los Dres. María Inés Espelt (Prosecretaria), María Noelia Nieves (Secretaria) y Agustín Bernatzky (Vocal) por el CEFEN y Roxana Conti (exsecretaria), Marcela Viviana D’Agostino (Vocal), Paula Saddi (Secretaria Córdoba), Antonio Morilla (Prosecretario) y Luis Azula (Secretario) por el Comité de Lactancia.
     
    Acerca de la Sociedad Argentina de PediatríaFundada el 20 de octubre de 1911, la Sociedad Argentina de Pediatría es una de las instituciones científicas de mayor antigüedad en el país. Congrega a los médicos pediatras y a los interesados en el estudio y la atención del ser humano en su período de crecimiento y desarrollo.
    Su independencia de intereses sectoriales y coyunturales la ha convertido en una entidad asesora de gobiernos, universidades y distintas organizaciones de la comunidad en el área materno infanto-juvenil.
    El destino y el trabajo de la Sociedad Argentina de Pediatría se construyen diariamente con el esfuerzo mancomunado de sus más de 19.000 asociados, a través de 49 Filiales y 1 Delegación organizadas en 9 Regiones. Los profesionales que la integran aportan su esfuerzo solidario en pos de los objetivos societarios sólidamente ligados a la causa de la infancia.
    El lema de SAP “por una niñez y una adolescencia sanas, en un mundo mejor” señala no sólo la mirada integradora de la pediatría, sino su compromiso con una realidad histórico-social que le confía su futuro.
    La SAP, a través de su cooperación con otros organismos internacionales (como UNICEF y OPS) y su integración a la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE) y a la Asociación Internacional de Pediatría (IPA), y el Foro de Sociedades de Pediatría del Cono Sur (FOSPECS), participa del movimiento pediátrico mundial.
    Para mayor información, por favor contactar nuestro sitio web www.sap.org.ar

  • Natalidad en barrios populares y villas: el índice que cambió en los últimos años y repite un fenómeno que ocurre en el resto de la Ciudad

    Natalidad en barrios populares y villas: el índice que cambió en los últimos años y repite un fenómeno que ocurre en el resto de la Ciudad

    Natalidad en barrios populares y villas: el índice que cambió en los últimos años y repite un fenómeno que ocurre en el resto de la Ciudad

    En menos de 20 años las villas, barrios populares y asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires manifestaron un cambio profundo en su conformación demográfica. Así lo muestran las estadísticas relevadas en base a los últimos tres Censos Nacionales: 2001, 2010, 2022. Menos chicos y chicas, más población adulta, feminización, más porteños que inmigrantes y hogares con menos integrantes, entre otros datos.Siguiendo la tendencia actual de todo el territorio porteño, también en los BaPIs (Barrios Populares Informales, tipo villas y micro informalidades, tal como los identifica el estudio) la baja en la natalidad deja su rastro: la distribución porcentual de menores de edad -de entre 0 y 14 años- bajó de manera sostenida, del 36,8 % en 2001, al 31,8 % en 2010, hasta llegar al 27,8 % en 2022.A la inversa, se triplicó el porcentaje de adultos mayores (+ 65 años): del 1,6 % en 2001, al 2,3 % en 2010, hasta llegar al 4,5 % en 2022. Otro dato que es tendencia también en el resto de la Ciudad, la jurisdicción más envejecida del país: un 23 % de la población es mayor de 60 años (16,24 % a nivel nacional).El análisis fue llevado a cabo por el Instituto de Estadísticas y Censos de la Ciudad (IDECBA), en base a los datos relevados de los últimos tres Censos Nacionales (INDEC). Se trata del primero de una serie de informes vinculados al estudio de la evolución de indicadores demográficos y sociales en los barrios populares. Otro dato que viene a mostrar una cara poco conocida, muchas veces teñida de prejuicio, tiene que ver con el origen de la población en los barrios que fueron relevados: el 51,4 % de las personas que los habitan son porteños. En 2001 representaban el 34,3 % y en 2010 el 37,7 %.La ex Ciudad Deportiva de La Boca; detrás, el macizo histórico del Barrio Rodrigo Bueno y las nuevas viviendas. Puerto Madero, julio de 2021. Foto Rafael Mario QuinterosActualmente, las personas nacidas en Paraguay representan el 15,9 % de los habitantes migrantes; le siguen las nacidas en Bolivia (12,2 %) y en Perú (5,9 %). Estas son cifras promedio de los barrios; sin embargo existen comunidades que se concentran en algunos asentamientos en particular.Por ejemplo en la Rodrigo Bueno, en el Playón de Chacarita y Barrio Pirelli (Grupo 2, tal como los identifica el estudio de IDECBA), el 27,7% de los habitantes son peruanos, un porcentaje que supera ampliamente al resto de los barrios.Rafael Rofman es un reconocido demógrafo (durante casi 20 años fue el especialista líder en desarrollo humano del Banco Mundial, actual investigador principal de Cippec) y economista. En charla con Clarín se muestra interesado sobre todo en tres datos que aporta el estudio: lugar de nacimiento, la reducción en el tamaño de los hogares y la mejora en la calidad de la vivienda. Barrio Padre Mugica: las viviendas a las que se mudaron los vecinos del Bajo Autopista. Marzo de 2022. Foto Luciano Thieberger.»El cambio más importante es el del lugar de nacimiento. En 2001 la mayoría eran jóvenes -inmigrantes recientes de otras provincias o países limítrofes- pero desde entonces tuvieron sus familias y envejecieron aquí. Mientras que la migración reciente parece ser mucho menor», entiende Rofman.A su vez, como ocurre en todo el territorio porteño, la fecundidad alcanzó en 2023 el punto más bajo en su historia, porque nacen 1,09 hijos/as por mujer (en 2006 esta cifra era de 1,86 hijos/as por mujer). Incluso en el segmento de 15 a 19 es donde se registraron los mayores cambios, sin distinción de comunas. De norte a sur. La 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano) pasó de 41,5 hijos/as cada 1.000 adolescentes a 6,0 comparando dos trienios, 2006/2008 y 2021/2023. Mientras que la Comuna 2 (Recoleta) pasó de 4,4 hijos/as cada 1.000 adolescentes a 1,1 comparando ambos trienios.Esto también explica la reducción en el tamaño de los hogares: «En 2001 eran hogares jóvenes, con hijos chicos y ahora en muchos casos esos hijos crecieron y tienen su propia vida, con lo que hay menos densidad (hogares mas chicos) y también menos hacinamiento».»⁠Lo ultimo que me resulta llamativo es la mejora en la calidad de la vivienda. Se ve en todos los indicadores. El porcentaje de hogares con calidad adecuada paso del 16,4% al 41% en 20 años», analiza Rofman. El uso de garrafas -si bien sigue siendo una situación extendida- disminuyó casi un 10 puntos porcentuales entre 2001 y 2022. Mientras que aumentaron la construcción de departamentos (de 5,1% en 2001 a 17,2% en 2022), al tiempo que descendió la cantidad de viviendas precarias (del 28,2% a 10,9% en el mismo período).“La integración socio-urbana no es un discurso, es un resultado medible: el acceso a cloacas pasó a más del 94% y las viviendas precarias se redujeron fuertemente. Cuando el Estado interviene con urbanización, los indicadores mejoran”, aporta Juan Maquieyra, actual director ejecutivo de Techo Argentina (la ONG tiene presencia en 18 paises), y ex presidente del IVC porteño. Y agrega: “El crecimiento de los barrios populares fue mucho más fuerte entre 2001 y 2010 que en el período posterior. Eso también refleja que las políticas de integración y urbanización empiezan a ordenar el crecimiento y evitar la expansión descontrolada”.La vivienda nueva en Barrio Rodrigo Bueno. Al fondo de la imagen, el barrio histórico. Foto Constanza NiscovolosObras ¿si o no? La mirada del gobierno actual se encuentra en las antípodas de la intervención estatal. En pleno operativo de «ordenamiento», de control en el espacio público y de las habilitaciones en locales comerciales, el jefe de gobierno, Jorge Macri, dejó en claro su postura. Entre otras cosas, dijo que no se construirán «viviendas nuevas y regaladas» en las villas porteñas. Y consideró que la política de urbanización en los barrios informales fue un «fracaso».Con el foco puesto en el Barrio Padre Mugica (tal el nombre que posee, otorgado por la ley de urbanización, aunque sistemáticamente Macri lo llamó Villa 31) también se puso en marcha un plan para frenar la construcción informal. No es la primera vez que se intenta: ya en 2008 Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri confrontaron por el mismo tema y la Prefectura Naval se hizo cargo de los controles, por un tiempo.»Las estadística muestran que más de la mitad de los vecinos de barrios populares nacieron en la Ciudad. Esto es arraigo, integración y una dinámica distinta a la de hace 20 años. Por eso entiendo que decir que la integración socio-urbana fracasó es desconocer los datos del propio Gobierno: menos hacinamiento, más servicios, mejores viviendas y una población más integrada», evaluó Maquieyra.Playón de Chacarita. El esponjamiento de las manzanas y la construcción de vivienda nueva sobre la derecha. Foto archivo ClarínAvenida Triunvirato, atravesando la vivienda nueva y el macizo histórico del Playón de Chacarita. Foto Archivo Clarín