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  • Walter Samuel reveló la arenga de Scaloni en la pausa de hidratación que inició la remontada de Argentina ante Egipto: «Fue increíble»

    Walter Samuel reveló la arenga de Scaloni en la pausa de hidratación que inició la remontada de Argentina ante Egipto: «Fue increíble»

    Walter Samuel reveló la arenga de Scaloni en la pausa de hidratación que inició la remontada de Argentina ante Egipto: «Fue increíble»

    Aunque la selección argentina ya tiene puesto el foco en el próximo duelo ante Suiza por los cuartos de final del Mundial, la histórica remontada frente a Egipto en los octavos continúa generando ecos. Walter Samuel, integrante del cuerpo técnico, se animó a revelar detalles de lo ocurrido en la intimidad del equipo cuando la albiceleste estaba al borde de la eliminación.

    En diálogo con la FIFA, Samuel explicó el mensaje que transmitió el grupo cuando Argentina perdía en el marcador y necesitaba reaccionar para seguir en la Copa del Mundo. «Creo que lo fundamental es que los jugadores crecieron. El mensaje de Leo [sobre Lionel Scaloni] fue que, si nos teníamos que ir, que fuera dejando todo, entregando todo y con una buena imagen», señaló.
    Además, valoró la fortaleza del equipo: «El equipo supo sobreponerse ante esa situación y estamos muy contentos. Lo demostraron en varias ocasiones, pero fue increíble». En ese sentido, profundizó sobre la fortaleza anímica del plantel: «Pienso que es algo natural; lo dijimos en el entretiempo: hay que levantar la cabeza ante la situación. Nos ha tocado ir perdiendo en otras ocasiones —en el Mundial no nos había pasado—, pero había que afrontar la situación y levantarla porque estamos capacitados para hacerlo. Tenemos confianza en los chicos y por suerte se dio. Vamos a creer hasta el final, siempre».
    Durante el partido ante Egipto, Samuel se mostró especialmente activo y preocupado desde el costado del campo, sobre todo después del primer gol egipcio, que llegó tras una jugada de pelota parada, una faceta del juego bajo su responsabilidad en el cuerpo técnico. En ese aspecto, reconoció deficiencias: «No nos crearon muchas situaciones en este Mundial y eso es lo que te deja un sabor amargo. Son detalles que tenemos que ajustar y mejorar para los próximos partidos porque, a este nivel, se vio que lo poco que te crean es importante».
    A pesar de ello, destacó la personalidad del equipo. «Para desdramatizar un poco, siempre hemos dicho que son partidos en los que puede haber dificultades porque estamos ante los mejores del mundo. Eso los jugadores lo fueron entendiendo y sacaron ese orgullo que tienen. Ya pasó en el otro Mundial y en las Copas América: muestran coraje y personalidad», afirmó.
    Acerca del próximo rival, Suiza, Samuel lo definió como un equipo exigente. «Es un equipo duro, físico, que tiene mucha calidad. Tiene jugadores que construyen bien desde abajo y son organizados», explicó, aunque subrayó que eso no limitará a la selección argentina: «Trataremos de mirar al rival, pero intentando expresar nuestro juego».
    Finalmente, tras haber visto los videos de los festejos y reacciones de los hinchas tras el encuentro con Egipto, Samuel dedicó un mensaje al público argentino: «Se creó algo con el grupo y con toda la delegación, y el apoyo que nos dan es espectacular. No vamos a prometer nada, pero este grupo se va a esforzar al máximo para llegar a otra final».

  • Agua va, negocio viene: la pausa de rehidratación, el último invento del fútbol moderno me hace engordar

    Agua va, negocio viene: la pausa de rehidratación, el último invento del fútbol moderno me hace engordar

    Agua va, negocio viene: la pausa de rehidratación, el último invento del fútbol moderno me hace engordar

    “El fútbol italiano me hace engordar”, decía con fina ironía Ángel Cappa, quien con una pizca de maldad dejaba claro su desdén. Explicaba que el Calcio lo aburría y que por eso se levantaba una y otra vez a buscar algo de la heladera. Me sucede algo similar. El cooling break, ahora bautizado como pausa de hidratación, ha creado en mí un reflejo condicionado: entre los minutos 22 y 24 de cada tiempo de cada partido del Mundial, un impulso repentino me lleva a la cocina. Allí está la heladera, siempre con algo para comer. En menos de una semana, el Mundial ya me hizo aumentar de peso.

    Cuando parecía que en el fútbol ya se había explotado todo negocio posible, apareció este nuevo esquema para vender minutos de publicidad en televisión bajo el pretexto de cuidar la salud de los futbolistas. Nos toman por idiotas. Ya eran suficientes las pausas naturales de la transmisión con los cracks de la Scaloneta vendiendo combustibles, autos, hamburguesas, aperitivos y apuestas. Ahora, además, el cooling break. Increíble.
    Es evidente que se ha naturalizado que no se disputan dos tiempos de 45 minutos, sino cuatro segmentos de entre 22 y 24 minutos cada uno, a los que se suman los adicionales en caso de prórroga. En realidad, el fútbol está imitando a la NBA. No me sorprendería que, pronto, cerca de Infantino surja otra “genialidad” y el fútbol se divida en chukkers, copiando al polo.
    Los únicos beneficiados parecen ser los entrenadores, que aprovechan estos parates para dar indicaciones, corregir errores y alertar sobre el rival. La transmisión incluso insertó micrófonos para captar esas charlas. ¿Estarán los jugadores atentos, en plena “pulsación a 120”, mientras toman agua mineral de botellas de plástico con etiquetas bien visibles?
    Lo más curioso es que la pausa de hidratación se aplica incluso cuando la temperatura está por debajo de los 20 grados centígrados. ¿Es realmente necesario refrescarse? En 1982, el brasileño Sócrates protagonizó un conflicto con la FIFA porque en pleno verano europeo, los partidos del Mundial en España se jugaban a media tarde, cuando el sol castiga fuerte. En 1986, Maradona se sumó a la pelea porque en México, con Joao Havelange al mando de la FIFA, programaban partidos al mediodía, hora en la que ni siquiera el Chavo del 8 saldría al patio.
    El cooling break provoca extrañeza. Superatletas entrenados al máximo requieren un chorro de agua en la cabeza para continuar. Que sea un escandinavo, acostumbrado a poca exposición solar, se comprende. Pero, ¿un africano habituado a los desiertos y las selvas, necesita hidratarse tan rápido?
    Resulta una lástima que el cerebro detrás de esta idea en la FIFA no haya surgido hace décadas. Imaginen que, durante la “Notti Magiche” de Italia 1990, en el parate para hidratarse, los jugadores ofrecieran a sus rivales agua servida en bidones estampados con la marca de ansiolíticos.
    En fin, tal vez para el próximo Mundial los asesores de Infantino inventen otro negocio. Solo queda esperar que el fútbol, tal como debe ser, siga existiendo. Por ahora, me voy a refrescar, porque aquí en esta parte del continente la temperatura es de 12 grados, y un vaso de agua no se le niega a nadie.