Javier Milei lanzó otra descalificación a la prensa: «El 95% de los periodistas son delincuentes»
El Presidente brindó este miércoles por la noche una entrevista a la Televisión Pública en la que dialogó con dos economistas afines y defendió la gestión económica y fiscal del Gobierno, a la vez que volvió a cargar contra el periodismo: «El 95 % de los periodistas son delincuentes. El 95% está envenenado y envenena a la gente y tiene prebendas», atacó con particular precisión.Mientras en el Congreso la Cámara de Diputados aún debate la reforma a la Ley de Glaciares, la televisión estatal transmitió a partir de las 23 una entrevista grabada este mismo miércoles por la tarde a Javier Milei, que dialogó con el ex ejecutivo empresarial Antonio Aracre y Ramiro Castiñeira, dos voces alineadas con la gestión libertaria que conducen en la televisión estatal el ciclo Economistas. Milei hizo un preludio en el que destacó la labor de su gabinete económico. Luego, volvió a meterse de lleno contra el periodismo, luego de una semana en la que arremetió contra la prensa mediante sus redes sociales.Pero este miércoles redobló las apuestas: «Los mismos payasos que hablan de estanflación (que son los que dicen que no hay crecimiento)… Doce sectores están en expansión. Hay medios que tienen conflictos porque tienen prebendas o responden a empresarios prebendarios», sostuvo antes de lanzar sus estadísticas porcentuales sobre la calidad periodística.»Dicen que la gente no llega a fin de mes… Sucede que el consumo está en sus máximos históricos. Nosotros sacamos más de 13 millones de la pobreza, aunque todo depende de la frecuencia con la que se mide. Es de un nivel de hipocresía violento», añadió.Y parangonó: «Mucha gente de la política es una basura, pero muchos de los periodistas son peores. La gente es engañada por las mentiras que dicen en la prensa. Saben que están mintiendo y aún así lo siguen diciendo. El periodismo está generalizando mucho. Busca el caso malo y lo que hace es generalizarlo. Estamos sufriendo un embate mediático y en parte se debe a que cortamos la pauta oficial».También se refirió a la denuncia de FOPEA y la investigación de un consorcio periodístico que trabaja sobre filtraciones de datos que hizo público un informe que reveló el presunto financiamiento a varios medios de comunicación y periodistas del gobierno ruso para publicar noticias y columnas de opinión críticas con el gobierno de Milei.»Ahora se conoce el tema de Rusia, y probablemente después se conozcan temas de Venezuela, de Irán… Lo que está pasando impacta en el bolsillo de mucha gente de los medios, y después están las plumas que responden a los políticos», remarcó.El embate presidencial contra medios y periodistas continuó. Milei usó su mote clásico sobre los ensobrados pero luego pareció sentir la necesidad de aclarar: «Hay una parte (de los periodistas) que sí son buenos y los respeto». «Como no cedo a los privilegios del statu quo, me están pasando factura. Hay periodistas corruptos que tienen cómplices en la política», concluyó. La defensa de los créditos hipotecarios del Banco Nación adjudicados a funcionarios También se refirió Milei al escándalo que salpica a varios funcionarios de distintos niveles por las adjudicaciones de créditos hipotecarios mediante el Banco Nación (BNA). Dijo, en principio, que la campaña violenta en contra de su gestión comenzó con «el triunfo que tuvo» en la Ciudad de Buenos Aires, el maravilloso jefe de Gabinete que tengo, que es Manuel Adorni», precisamente, uno de los apuntados por el escándalo.»La persona que está diciendo eso se está mirando al espejo y ve que está sucio, lo que quiere decir que debe tener mugre debajo de la alfombra. Porque si hay algo que promueve la movilidad social es el crédito porque es la herramienta para canalizar el ahorro y crecer. Pero yo no le voy a correr el traste a la jeringa», dijo.Luego, profundizó: «Si un funcionario toma un crédito en el BNA, la pregunta es: ¿Que hayan tomado esos créditos mató gente? No, por lo cual nuestro valores no estan vulnerados», defendió a sus funcionarios. Y también halagó a Luis Caputo, ministro de Economía, quien en la semana se refirió en términos positivos tanto a las adjudicaciones a oficialistas y opositores. «La última entrevista que dio Caputo me pareció excelente, pero algunos periodistas ensobrados estaban enojados y eso los pone en un lugar incómodo».Sobre los créditos, insistió: «No le violentó la vida a nadie, ni la libertad tampoco. La propiedad se pude poner bajo la lupa,porque si eso tenía impacto sobre las cuentas públicas, alguien lo tenía que pagar. Pero si se tomó en el sector privado no es problema, pero si lo tomaste en el Banco Nación, ¿lo tomaste a la tasa de mercado? La respuesta es afirmativa. No violentaste nada».»Cuando vas a un banco y depositas tu sueldo en ese banco, el banco tiene datos. A partir de eso, los mete un credit scoring y les ofrece los productos que saben que pueden pagar. Cuando van a la aprobación, toman sus ingresos y los de sus familares directos… Hay garantías, porque si no pagan, se quedan con la casa. Hay mezcla de ignorancia (porque son analfabetos financieros) y de mucha mala intención», concluyó al respecto.Los economistas, otro blanco elegido por Milei en su entrevista Luego cambió de tercio, a instancias de sus entrevistadores y se enfocó en las medidas desregulatorias que su gestión lleva a cambio. «Hoy Federico Sturzenegger [ministro de Desregulación] nos informó que superamos las 15 mil reformas. Eliminamos el déficit fiscal en un mes, la tasa de inflación el año pasado fue de 32 %, y hoy la inflación mayorista viaja por debajo del 1 %, y ya está en torno al 10 anual.. Inexorablemente la tasa de inflación minorista va a colapsar».»Más tarde o más temprano la tasa de inflación va a ceder, de eso no tenemos ninguna duda. Ha sido un trimestre complicado, pero no tenemos dudas. Si nosotros sostenemos la moral como política de estado, eso tiene un mensaje muy claro. He visto muestras de incompetencia flagrantes en colegas; hay una pobreza conceptual enorme. Si tener inflación generaba crecimiento, Argentina debería ser una potencia mundial», sostuvo para criticar a los economistas.En un pasaje anterior de la entrevista ya había fustigado a Domingo Felipe Cavallo, exministro de Economía durante el menemismo, quien días atrás insistió en que el Gobierno debe elimine controles cambiarios: «Una de las personas más críticas del gobierno, Cavallo, me juró que va a hacer todo para que se rompiera el esquema económico despues de que su hija fuera desplazada de su cargo…».»Es muy precario que los economistas me estén proponiendo que, en el fondo, engañe a la gente… Es lo que me están pidiendo: que mienta y que robe, porque la inflación es un robo. No es un impuesto, el verdadero impuesto es el señoriaje. Eso va en contra de mis valores judeocristianos, atenta contra las tablas de la ley», avanzó en su alegato contra sus colegas de profesión.Y sobre los economistas de la oposición aseguró: «Esos imbéciles creen que le puedo dar rosca a la maquinita, engañar a la gente para ganar a las elecciones. Pero eso va afectar su reputación y por eso van a terminar mal. Yo quiero plantear a la sociedad el proceso decisorio para que lo entiendan, porque eso (que proponen esos economistas) no funciona política ni económicamente. Y yo no voy a resignar el equilibrio fiscal: la motosierra sigue encendida».
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El conmovedor adiós a los periodistas asesinados en Líbano: «Fue un crimen de guerra»
El conmovedor adiós a los periodistas asesinados en Líbano: «Fue un crimen de guerra»
La ocupación israelí en Líbano avanza como en Gaza, con los mismos métodos y asesinatos de la prensa. Fatima Ftouni, Ali Choeib y Mohammad Ftouni son los últimos rostros del periodismo silenciados por sus misiles, junto a 42 ambulancieros libaneses asesinados. Ellos y las ambulancias son los otros objetivos.Los tres periodistas fueron asesinados deliberadamente por el ejército israelí en Jezzine, en la montaña del sur del Líbano, no con uno sino con dos misiles, uno tras otro, cuando iban todos en el auto gris con los chalecos puestos, los micrófonos y los trípodes. Los tres periodistas muertos pertenecían a cadenas televisivas pro-Hezbollah, la milicia proiraní y partido político libanés. Pero eran todos reconocidos periodistas profesionales, respetados y queridos por sus pares.Funerales de los periodistas muertos en Líbano. Foto: EFESu despedida en la plaza de los Mártires, con toda la prensa nacional e internacional, fue conmovedora. Para el presidente libanés Joseph Aoun «fue un crimen de guerra», que apunta a los periodistas que deben informar. Al menos 18 periodistas han sido asesinados en Líbano desde el 2023, informando.Hezbollah y sus dobles estándaresEn Europa y en Argentina Hezbollah es una organización terrorista. En Líbano es un partido político, con diputados, ministros y senadores, y una milicia militar proiraní, con comandantes, armamentos, drones, campos de entrenamiento, misiles, armas, refugios y brigadas. Además de bancos, hospitales, escuelas, ambulancias, centros de ayuda, barrios y cadenas de televisión, con una enorme organización social para los musulmanes shiítas.El debate es si sigue teniendo o no un rol que estaba escrito antes en la Constitución y que el gobierno libanés quiere sacarle: el rol de resistencia nacional del sur del Líbano.El problema es que a medida que la invasión israelí se consolida junto con los ataques, bombardeos y víctimas, el rol de Hezbollah se hace más fuerte en la resistencia y consigue un apoyo popular que había perdido entre la población libanesa.“A pesar de los esfuerzos del Estado por imponer un bloqueo informativo sobre estos acontecimientos, Irán y Hezbollah siguen gozando de popularidad entre ciertos sectores de la población, que perciben sus acciones a través del prisma de la resistencia y su deseo de oponerse al imperialismo occidental e israelí”, comenta Neil Quilliam, investigador de Chatham House en Londres.En todo el Magreb, Teherán y Hezbollah —que sumió al Líbano en la guerra en represalia por el asesinato del líder supremo iraní Ali Khamenei— son vistos por algunos como los pocos actores capaces de oponerse al Estado judío.“Esto no refleja necesariamente un apoyo a la política iraní ni a los vestigios de la teología shiíta, sino más bien una admiración por la determinación de Irán de desafiar a Israel y a Estados Unidos en un momento en que los ejércitos árabes permanecen al margen”, continuó Quilliam.Iraníes cantan consignas durante el funeral de los periodistas. Foto: EFEEn este contexto, el embajador de Irán no abandonará el Líbano, a pesar de haber sido declarado “persona non grata” y de haber recibido la orden de abandonar el país antes del domingo.»El embajador no abandonará el Líbano, de acuerdo con los deseos del presidente del Parlamento, Nabih Berri, y de Hezbollah», declaró la fuente, que habló bajo condición de anonimato. El grupo terrorista libanés había denunciado la decisión de expulsar al enviado iraní, Mohammad Reza Sheibani, mientras que el partido Amal de Berri se unió a los ministros de Hezbollah para boicotear una sesión del gabinete esta semana en protesta por la orden.El miedo a la guerra civilEl cuerpo de Fatima Ftouni durante los funerales en Beirut. Foto: EFEEl riesgo en Líbano es la guerra civil nuevamente. El presidente libanés, Joseph Aoun, afirmó que «cualquier intento de atentar contra la paz civil será neutralizado». Añadió que «los servicios de seguridad están adoptando medidas firmes para prevenir cualquier violación de la seguridad mediante arrestos y la confiscación de armas».Aoun también afirmó que «nadie en el Líbano desea que estalle una guerra civil». Indicó que «la situación en el sur es trágica debido a las graves violaciones cometidas por Israel». Recalcó la importancia de «mantener los contactos internacionales para entablar negociaciones con la parte israelí».Una ceremonia de toda la prensaEra necesario pronunciarse en la plaza de los Mártires, a pesar de la sensación de que la historia se repite con los periodistas que cubren la guerra en Líbano.El auto de los periodistas tras el ataque Jezzine. Foto: XinhuaCientos de periodistas libaneses y extranjeros se congregaron alrededor de las cinco y media de la tarde del domingo en la plaza de los Mártires de Beirut para denunciar una vez más el asesinato de tres de sus colegas a manos de Israel el 28 de marzo.La ocasión sirvió para rendir homenaje a Fátima Ftouni, a su hermano, el camarógrafo Mohammad Ftouni, y a Ali Choeib, quienes murieron horas antes en un ataque con dron israelí contra su automóvil en la avenida principal de Jezzine. También para exigir al gobierno que tome medidas firmes para acabar con la impunidad.Algunos portaban velas, otros pancartas proporcionadas por el sindicato de periodistas. Una pancarta pedía la documentación de los crímenes de guerra. Otra instaba a la Corte Penal Internacional a juzgar estos presuntos crímenes. La tristeza y la indignación se mezclaban. Algunos rostros luchaban por contener las lágrimas. Líbano no debe convertirse en otro cementerio de la información.Fatima y AliFátima Ftouni tenía 31 años y toda la vida por delante. Ali Choeib era un experimentado corresponsal de guerra de cincuenta años. Trabajaba con su hermano para Al-Mayadeen, un canal pro-Hezbollah, mientras que él trabajaba para Al-Manar, propiedad del partido.El automóvil destruido en un ataque aéreo israelí, en Jezzine. Foto: Xinhua“Una vez, antes de la guerra, acompañé a Ali a filmar en Taybe (Marjeyoun). Cuando en el pueblo se enteraron de que estaba allí, empezaron a discutir sobre quién lo invitaría a tomar té o café. Todos querían darle la bienvenida a su casa. La gente lo quería mucho, especialmente los habitantes de los pueblos fronterizos”. “Cuando lo veían, corrían a abrazarlo y besarlo”, dice Khodor Markiz, camarógrafo de Al-Manar.Para sus admiradores, era un ícono mediático que había cubierto todas las guerras con Israel: desde el período previo a la liberación del año 2000 hasta la más reciente, incluyendo el conflicto de julio de 2006 e incidentes en Adaisseh (Marjeyoun) en 2010.Mona Tahini, periodista de Al-Manar durante 19 años, contó que «tenía todas las cualidades de una gran figura mediática. Sin ego ni necesidad de protagonismo. Fue un mentor para todos nosotros», continuó su colega.La joven FátimaOriginaria de Taybeh, Fatima Ftouni estudió en la Universidad Internacional Libanesa en el campus de Nabatieh. La mayor parte de su carrera la desarrolló en Al-Mayadeen, donde comenzó como editora antes de convertirse en una de las corresponsales del canal en el sur del país.En la plaza de los Mártires, Fatima Choucair, una de sus colegas, la recordó como una mujer «apasionada por el trabajo de campo». Señaló que el asesinato de periodistas es un «patrón recurrente» en Israel. «Su muerte y la de Ali Choeib no son ni una sorpresa ni un incidente aislado», declaró.Fatima Ftouni y su hermano ya habían perdido a siete familiares en un bombardeo israelí en Tul (Nabatiyeh) durante la reanudación oficial de la guerra el 2 de marzo. Diecisiete meses antes, la joven había sobrevivido a un ataque israelí contra una casa de huéspedes en Hasbaya, donde se alojaban varios periodistas de medios libaneses y regionales. Tres de sus colegas murieron en el acto en su bungalow: el camarógrafo Ghassan Najjar y el ingeniero de radiodifusión Mohammad Reda, de Al-Mayadeen.Un gran corresponsalAli Choeib era un experimentado corresponsal de guerra, con más de 35 años de experiencia, que salvó la vida a muchos colegas en los días de la ocupación israelí en el sur del Líbano, en el 2006, y en los bombardeos.Calmo y profesional, era una estrella en los pueblos que visitaba con su chaleco azul de prensa y su casco antibalas. Las abuelas se sacaban fotos con él. Lo veían en la televisión. Israel lo acusa de formar parte de las fuerzas de élite de Hezbollah.