Etiqueta: petróleo

  • El lado B de Vaca Muerta: cae hasta 50% la produccón de petróleo convencional y hay provincias en problemas

    El lado B de Vaca Muerta: cae hasta 50% la produccón de petróleo convencional y hay provincias en problemas

    El lado B de Vaca Muerta: cae hasta 50% la produccón de petróleo convencional y hay provincias en problemas

    Los récords de ingresos en dólares generados por el superávit comercial de Vaca Muerta tienen una contracara a mil kilómetros al sur. El lado B del auge del petróleo no convencional en Neuquén es la crisis de la actividad convencional en todo el país, con notorias consecuencias en el sur de Chubut y el norte de Santa Cruz.

    Un informe elaborado por las petroleras y que será presentado ante la Nación y las provincias señala que la cuenca del Golfo San Jorge enfrenta un éxodo masivo de capitales, una alarmante caída de reservas, asimetrías en la productividad y costos salariales insostenibles en dólares.
    Durante 2025, la cuenca Neuquina absorbió el 86,7% del total de inversiones destinadas al sector en el país, que sumaron 10.053 millones de dólares. En contraste, el Golfo San Jorge captó apenas 1.159 millones de dólares.
    Para las empresas, esto enciende las alarmas, ya que el auge del crudo no convencional de Vaca Muerta está enmascarando una implosión operativa e institucional en la cuenca histórica del Golfo San Jorge, donde comenzó la historia petrolera argentina en Comodoro Rivadavia en 1907.
    El informe concluye que lo que inicialmente se interpretó como un proceso natural de madurez geológica se ha transformado en una encrucijada financiera insostenible para la región del Golfo San Jorge. La crisis se manifiesta en una caída persistente de la productividad, lo que a su vez reduce las inversiones, la producción, el empleo y las regalías provinciales, generando un círculo vicioso difícil de revertir.
    La crisis del petróleo convencional tiene sus orígenes a principios de este siglo, pero un experto del sector compara la situación actual con la de 2011, cuando Vaca Muerta era apenas una promesa y YPF aún estaba controlada por Repsol y la familia Eskenazi, con una producción convencional ya en notable declive.
    En ese entonces, la extracción de petróleo convencional en Argentina alcanzaba los 582.000 barriles diarios, de los cuales 257.000 provenían del Golfo San Jorge. Actualmente, la producción convencional llegó a 286.650 barriles diarios, con 172.867 provenientes de esa cuenca. Esto representa una caída del 51 % a nivel nacional y del 33 % en el sur de Chubut y norte de Santa Cruz, acelerada especialmente en los últimos dos años tras el retiro de YPF, que decidió concentrar sus inversiones en el shale oil de Neuquén, más rentable.
    Los pozos convencionales muestran un envejecimiento marcado: para extraer un barril de petróleo es necesario inyectar cada vez más agua (recuperación secundaria) y polímeros químicos (recuperación terciaria), lo que eleva significativamente los costos. En la superficie, las empresas enfrentan desafíos en las negociaciones con sindicatos por condiciones laborales y con las provincias por el cobro de regalías.
    Mientras que Vaca Muerta puede ser rentable con un precio cercano a 40 dólares por barril, algunos yacimientos del Golfo San Jorge no lo son ni siquiera a 60 dólares. En 2025, la productividad promedio en el Golfo San Jorge descendió a apenas 13,6 barriles por pozo y por día, en contraste con los 250 a 300 barriles diarios de los pozos no convencionales neuquinos.
    Uno de los problemas más destacados del informe es el aumento del 63 % en dólares de los costos laborales desde noviembre de 2023, medido al tipo de cambio oficial, que no se ajustó al ritmo de la inflación. Simultáneamente, los precios de exportación llegaron a caer hasta 22,4 dólares por barril antes del conflicto en Medio Oriente.
    Esta situación explica la pérdida de unos 10.000 empleos desde el pico de producción, hace dos décadas. Por ello, YPF se retiró definitivamente de la cuenca hace dos meses, al transferir la operación de Manantiales Behr a Pecom, una de las grandes petroleras que aún apuesta por el convencional.
    Desde el gobierno de Chubut indican a Clarín que la crisis del petróleo convencional es un fenómeno estructural que afecta a todas las cuencas maduras del país. Señalan que la mayoría de inversiones de las grandes operadoras ha migrado hacia Vaca Muerta, mientras que los yacimientos convencionales enfrentan una declinación natural, incrementos en los costos operativos y la necesidad constante de inversión para sostener la producción.
    Pan American Energy (PAE), principal empresa de la cuenca, invierte un promedio anual de 600 millones de dólares, especialmente en el complejo Cerro Dragón, con el objetivo de contener la caída de la producción; sin estas inversiones, la tasa de declino sería de alrededor del 15 % anual. PAE es la petrolera 100 % privada más grande del país y emplea a aproximadamente 8.000 personas en la región.
    En este escenario, la salida de YPF abrió espacio para el ingreso de Pecom y otros actores más pequeños, para quienes los activos convencionales son el núcleo del negocio y no una cartera secundaria, con la intención de preservar unos 1.500 puestos laborales.
    Chubut redujo las regalías del 12 % al 9 % para la producción base y al 6 % para el volumen incremental, buscando incentivar la inversión. La empresa de los Pérez Companc se comprometió a desembolsar 205 millones de dólares en el proyecto Escalante – El Trébol.
    Santa Cruz, por su parte, acordó con YPF mantener sus áreas y relicitarlas. Para los nuevos operadores, reducirá las regalías

  • La inflación se disparó en Estados Unidos al nivel más alto en tres años por el aumento del petróleo

    La inflación se disparó en Estados Unidos al nivel más alto en tres años por el aumento del petróleo

    La inflación se disparó en Estados Unidos al nivel más alto en tres años por el aumento del petróleo

    El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos registró en mayo un incremento interanual del 4,2%, alcanzando su nivel más alto desde abril de 2023 y alineándose con las previsiones del mercado. Este aumento responde principalmente al encarecimiento de la energía, impulsado por la guerra en Irán. En abril, el índice había sido del 3,8% interanual.

    La inflación subyacente, que excluye los volátiles precios de la energía y los alimentos, también subió en mayo, alcanzando un 2,9%, una décima más que en abril, según informó este miércoles el Buró de Estadísticas Laborales (BLS).
    Estos datos representan un desafío para la Reserva Federal (Fed) y un posible problema político para la administración de Donald Trump, especialmente ante la proximidad de las elecciones legislativas de mitad de mandato, en las que los republicanos podrían perder la ajustada mayoría en el Senado.
    El precio de la gasolina aumentó en mayo debido al cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, que ha afectado aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Según la Administración de Información Energética, el precio promedio en las estaciones de servicio pasó de 4,04 dólares a mediados de abril a 4,49 dólares a mediados de mayo. Posteriormente, los precios han retrocedido a un promedio de 4,16 dólares a nivel nacional, lo que podría moderar la inflación en junio.
    El alza de la inflación ha generado descontento entre los estadounidenses, ya que el aumento en los costos del combustible, alimentos y otros productos básicos afecta gravemente la situación financiera de muchas familias. El encarecimiento del diésel ha elevado los costos de transporte, motivando a empresas como UPS y FedEx a imponer recargos por combustible en los últimos dos meses, lo que probablemente impulsará al alza los precios de los alimentos, que en abril subieron un 0,7% y son un 2,9% más caros que hace un año.
    Antes de que Trump impusiera aranceles generalizados en abril de 2025, que elevaron el precio de numerosos productos, la inflación se había moderado. Desde entonces, el aumento en los precios del petróleo y el gas debido al conflicto con Irán ha convertido la asequibilidad en un tema político central. La incógnita principal es si la inflación disminuirá una vez finalizada la guerra, con un posible descenso en los precios energéticos, o si se mantendrá incluso después del conflicto.
    La situación ha modificado el debate dentro de la Reserva Federal. A comienzos de año, varios funcionarios se inclinaban por reducir dos veces la tasa de interés clave durante el año, pero ahora muchos anticipan que el siguiente paso será un aumento. Un incremento en la tasa de referencia normalmente implica mayores costos de endeudamiento para hipotecas, préstamos de automóviles y créditos empresariales. Los inversionistas en Wall Street prevén una subida de tasas para diciembre, según los futuros monitoreados por CME FedWatch.
    A pesar del repunte inflacionario, el mercado laboral muestra señales de fortaleza, con un ritmo saludable de contratación en mayo, y la economía continúa creciendo. Estos indicadores sugieren que el banco central no necesita bajar las tasas para estimular la economía, aunque algunos funcionarios consideran necesario enfriar el crecimiento para reducir la inflación.
    Las tasas de interés de los bonos del Tesoro a dos y diez años han aumentado desde que el informe de empleo reportó una aceleración en la contratación, reflejando la expectativa de los inversionistas de que la alta inflación requerirá incrementos en las tasas de interés.
    Este escenario pone en una posición compleja al nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, quien fue designado por Trump para reemplazar a Jerome Powell, tras las críticas presidenciales por la lentitud en la reducción de tasas. Aunque Warsh había abogado por recortes el año pasado, actualmente tanto él como funcionarios de la Casa Blanca sostienen que no es necesario aumentar las tasas, pero tampoco exigen nuevas disminuciones.
    Algunos economistas atribuyen el incremento de ciertos precios, como el de la ropa, que subió un 0,6% en abril y acumula un alza anual del 4,2%, a los aranceles vigentes. Además, el encarecimiento del combustible podría haber provocado un aumento en las tarifas aéreas, lo que impactaría también en la inflación subyacente.
    Fuente: AP.

  • El precio del petróleo se derrumbó tras el anuncio de Trump sobre la tregua con Irán y perfora los US$ 100

    El precio del petróleo se derrumbó tras el anuncio de Trump sobre la tregua con Irán y perfora los US$ 100

    Apenas minutos luego de que se conociera el acuerdo al que llegaron Estados Unidos e Irán para frenar durante dos semanas los bombardeos, el precio del petróleo se derrumbó en la noche del martes: el barril de Brent y el de WTI retrocedieron más del 10%. En medio de la incertidumbre geopolítica y del mercado de los hidrocarburos, a inicios de abril YPF y otras petroleras decidieron mantener estables por 45 días los precios de los combustibles en la Argentina.Cuando faltaban unos 90 minutos para que expirara el ultimátum de Donald Trump para el régimen iraní, con la mediación del gobierno pakistaní, tanto Washington como Teherán acordaron una tregua de dos semanas y la continuidad de las negociaciones para un alto al fuego definitivo. Quedó a cargo de Trump, primero, y luego del canciller iraní, Abbas Araghchi, la comunicación del pacto, que incluyó la reapertura de la navegación en el estrecho de Ormuz, un paso clave para el petróleo de Medio Oriente.Fue cuestión de minutos para que eso se reflejara en un índice más que sensible: el precio del crudo, que desde el inicio del conflicto ha visto aumentar su valor sostenidamente.Tan pronto como ambas autoridades confirmaron el entendimiento, el precio del barril de Brent (de referencia para las naftas argentinas) bajó alrededor del 14 % y se colocó en torno a los 95 dólares por barril. Por su parte, el de Texas (WTI) retrocedía un 16% y se posicionó en unos 96 dólares.De esa forma, el mercado petrolero registró la mayor caída de los últimos días, luego de que que Trump diera el visto bueno a la propuesta de Pakistán de «detener la fuerza destructiva que iba a enviar a Irán esta noche», si no se llegaba a un acuerdo antes de las 21, hora de Argentina, siempre que Teherán liberase el paso del Estrecho de Ormuz.En rigor, a pesar de algunos rezagos de aumentos en la tarde de este martes, el WTI empezó a registrar las primeras caídas después de que Trump asegurara a la prensa norteamericana que se encontraba en «negociaciones intensas», cuatro horas antes del plazo, y también luego de que la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmara que el mandatario estaba estudiando la propuesta pakistaní. Parecidas oscilaciones ocurrieron en torno al valor del Brent.Lo propio ocurre con el precio del gas en Europa donde la caída del precio es de un 19%. El precio del gas natural para entrega a un mes en el mercado TTF de Países Bajos, el de referencia europea, se hundió más del 19% en la apertura de este miércoles: hasta los 42,8 euros por megavatio hora (MWh).La notable caída en los precios se dio después de que Estados Unidos e Irán hayan acordado un alto el fuego durante dos semanas.El panorama argentino en medio de la incertidumbre por el precio de los combustibles Este mismo martes, horas antes del entendimiento entre Trump y el régimen iraní, el presidente de YPF, Horacio Marín, disertó en el Palacio Libertad y se refirió a la política de precios de la petrolera estatal. «La semana pasada tomamos una decisión que después fue acompañada por el resto de la industria; no hay ningún tipo de regulación», señaló Marín.A inicios de abril, en medio de la oscilación del precio del barril de petróleo por la guerra en Medio Oriente, la propia YPF había comunicado que por el lapso de 45 días mantendrá estables los precios de los combustibles, decisión que luego fue replicada por otras compañías privadas que operan en el país. «No especulamos con el bolsillo de la gente y cobramos lo que debemos cobrar», había asegurado Marín durante una entrevista televisiva para defender la medida.Este martes, en el Palacio Libertad, fue un poco más allá con las precisiones: «Hicimos ‘un seguro’ para la gente, que luego lo vamos a cobrar cuando los precios internacionales bajen. Y esto es posible con libre mercado… No hay otra forma de desarrollarlo». Es decir, una vez que los precios internacionales del petróleo y otros hidrocarburos se estabilicen (disminuyan), en Argentina es posible que no lo hagan al mismo ritmo.