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  • Su ex le dio 37 cuchilladas en una pizzería de Núñez y la leve condena la dejó en shock: «Le salió baratísimo»

    Su ex le dio 37 cuchilladas en una pizzería de Núñez y la leve condena la dejó en shock: «Le salió baratísimo»

    Su ex le dio 37 cuchilladas en una pizzería de Núñez y la leve condena la dejó en shock: «Le salió baratísimo»

    Adriana Débora Barrionuevo estuvo al borde de la muerte en un brutal ataque ocurrido el 18 de noviembre de 2024. Esa noche, mientras trabajaba en una pizzería de Núñez, su ex pareja y padre de su hija, Sergio Raúl Sarria, le propinó 37 puñaladas en un intento de femicidio que quedó registrado en video. La mujer aún no entiende cómo logró sobrevivir.

    Las secuelas físicas son evidentes, pero el daño psicológico también es profundo. “El estrés postraumático es muy difícil de sobrellevar. No duermo por las noches desde hace dos años”, relató Barrionuevo a Clarín.
    La víctima no puede asimilar la condena que recibió Sarria, a quien el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 7 le impuso una pena de 10 años de prisión por tentativa de femicidio, con agravantes de ensañamiento y violencia de género. “Le salió baratísimo. Él pierde 10 años, pero mi calidad de vida está arruinada para siempre”, afirmó.
    Barrionuevo comparó su caso con el de Santiago Martínez, ex participante del reality “Love is Blind” de Netflix, sentenciado a 15 años por intento de asesinato de su esposa Emily Ceco, aunque el ataque ocurrido en la pizzería de Núñez fue más grave y contó con registro audiovisual en alta calidad.
    Sarria, actor y standapero, se declaró culpable y recibió un beneficio, lo cual indigna a la víctima. Los jueces Gustavo Alterini, Gabriel Vega y Alejandro Noceti Achával valoraron en la sentencia que el imputado se mostró “muy conmovido” y que ofreció disculpas tanto a Barrionuevo como a su hija. Asimismo, destacaron que se trata de un hombre instruido, con apoyo familiar y hábitos laborales, y que tras dimensionar la gravedad de sus actos intentó quitarse la vida.
    El ataque ocurrió a las 20:45 en Big Pizza, ubicada en Quesada al 2300, esquina avenida Cabildo, un punto muy concurrido de la Ciudad de Buenos Aires. Un empleado y un vecino auxiliaron a la víctima y retuvieron al agresor hasta la llegada de la Policía. Sarria, residente en San Justo (La Matanza), gritó: “¡Mi hija no me quiere. Me voy a matar!”, y se causó cortes en el cuello antes de ser detenido.
    El fallo judicial consigna que Barrionuevo sufrió 37 heridas en distintas partes del cuerpo y concluye que la intención de Sarria fue matar a su ex pareja de manera cruel y prolongada, causando un sufrimiento físico y psicológico extremo.
    El testimonio de la hija de la pareja fue clave para evidenciar el contexto de violencia de género que padeció Barrionuevo durante su matrimonio y luego de la separación. El fiscal José María Campagnoli destacó que Sarria sometía a la mujer a agresiones verbales, psicológicas, económicas y físicas durante más de 20 años.
    En una entrevista previa con Clarín, la víctima detalló el vínculo tóxico marcado por denigraciones constantes y humillaciones. En 2023, tras una brutal golpiza, decidió abandonar el hogar que seguían compartiendo pese a estar separados hace años.
    El tribunal, basándose en estudios psicológicos, describió a Sarria como un hombre manipulador pero consciente de sus actos, con impulsividad contenida y juicio conservado. La pena finalizará el 17 de noviembre de 2034, aunque Barrionuevo teme que la violencia pueda renovarse tras la salida del agresor.
    Sergio Raúl Sarria se promocionaba en redes sociales como actor, comediante, standapero e influencer, con un canal de YouTube que supera el millón de visualizaciones. Realizaba contenido relacionado con programas de televisión de los años 80 y 90, además de participar en producciones cinematográficas y eventos temáticos.
    Por su parte, Adriana Barrionuevo expresó a Clarín su deseo de ayudar a otras víctimas de violencia de género, instándolas a denunciar y buscar apoyo para evitar que su dolor se repita. A pesar de las cicatrices visibles y profundas secuelas emocionales, lamenta la leve condena recibida por Sarria, quien incluso en el ataque le fracturó la nariz a propósito.
    “El me miró a los ojos para demostrar que sabía lo que me hacía, y aun así solo le dieron 10 años”, concluyó con resignación.

  • Violento choque en Constitución: un colectivo se subió a la vereda y un patrullero quedó incrustado en una pizzería

    Violento choque en Constitución: un colectivo se subió a la vereda y un patrullero quedó incrustado en una pizzería

    Violento choque en Constitución: un colectivo se subió a la vereda y un patrullero quedó incrustado en una pizzería

    Faltaban diez minutos para las siete de la mañana cuando el impacto sorprendió a los vecinos del barrio de Constitución: en el cruce de la avenida San Juan y la calle Luis Sáenz Peña, chocaron un colectivo y un patrullero de la Policía de la Ciudad. Todo terminó con siete heridos.El interno de la línea 168 -que hace el recorrido desde La Boca a San Isidro, y viceversa- venía circulando por Sáenz Peña y terminó arriba de la vereda. La camioneta Nissan Frontier de la fuerza de seguridad porteña quedó a su lado, incrustada contra una pizzería ubicada justo en la esquina.Se puede observar en las imágenes de las cámaras de seguridad que los dos semáforos se encontraban en rojo al momento del impacto.Según pudo saber Clarín, el patrullero se dirigía a una intervención en la avenida Juan de Garay y la calle Lima, a unas 12 cuadras de distancia, por el robo de un teléfono celular.Las pericias deberán determinar si los semáforos funcionaban bien al momento del choque (el que está sobre la avenida comenzó a titilar en amarillo apenas se puso en verde) y si el patrullero circulaba con las sirenas encendidas, como sostienen algunos vecinos. Para eso serán clave las imágenes de las cámaras de seguridad de un local de hamburguesas ubicado enfrente.VideoUn patrullero quedó incrustado en una pizzería de Constitución tras chocar contra un colectivoEn el móvil policial, que chocó a un Citroën C3 estacionado antes de terminar dentro de la pizzería Mandiyú, iban dos ocupantes, quienes fueron asistidos en el Hospital Británico. Uno ya fue dado de alta y el otro quedó en observación durante al menos 24 horas por una fractura de costilla.»Escuché que un patrullero venía muy fuerte con la sirena y en eso sentí el impacto. Vi cómo bajaron los policías del auto y a uno lo llevaron en camilla», contó una vecina al canal TN.En el colectivo se desplazaban el chofer y cuatro pasajeros. Todos fueron trasladados por el SAME al Hospital Ramos Mejía, con politraumatismos, aunque ninguno de carácter grave.»Estamos hace 36 años acá y nunca nos pasó algo así. Todavía no lo puedo creer, no caigo», afirmó el dueño de la pizzería.Su esposa contó cómo se enteraron del accidente: «Nos avisó un amigo que es taxista. Pasó por el lugar y nos dijo ‘tenés un auto adentro’. Somos cinco trabajando, todo familiar. Es de lo que vivimos y todavía no sabemos qué va a pasar, por los destrozos».El horario ayudó a que las consecuencias no fueran peores, ya que el negocio estaba cerrado y había poco movimiento de personas en la calle.En una nota publicada por Clarín en enero pasado, se apuntó que «el criterio legal es claro» para determinar cuándo un vehículo circula en infracción en una esquina.»La infracción se configura únicamente cuando se cruza con luz roja. No es infracción pasar con amarillo. Sí es infracción ingresar a la intersección cuando el semáforo ya está en rojo”, sostuvo una fuente.En la Ciudad de Buenos Aires se adopta, como criterio general, un tiempo de amarillo de 3 segundos, «para evitar confusiones en los conductores y asegurar un comportamiento previsible ante el cambio de señal».En los casos en que la intersección es más ancha o circulan vehículos de mayor porte, como colectivos o camiones, puede ser necesario aumentar el llamado entreverde (el tiempo que media entre el final del verde de una calle y el inicio del verde de la otra).En esas situaciones, no se prolonga indefinidamente el amarillo, sino que se agrega un tiempo de «todo rojo», que permite que los vehículos terminen de cruzar. Esta situación podría haber ocurrido en el choque del colectivo y el patrullero de este domingo.»Además de este tiempo, todas las intersecciones tienen un tiempo adicional de ‘rojo-amarillo’ en la calle transversal, que prepara para el inicio del movimiento, pero que se considera parte del entreverde, porque no se puede avanzar con rojo-amarillo, sino una vez que el semáforo se pone en verde», indicaron.Este tiempo adicional está vinculado al concepto de despeje de la intersección. Un ejemplo de esta situación se da en el cruce de Jerónimo Salguero y la avenida Del Libertador, donde la intersección supera los 50 metros de ancho.