Etiqueta: potente

  • La nueva bomba nuclear de EE.UU. que preocupa a Rusia, China e Irán: es hasta 24 veces más potente que la de Hiroshima

    La nueva bomba nuclear de EE.UU. que preocupa a Rusia, China e Irán: es hasta 24 veces más potente que la de Hiroshima

    La nueva bomba nuclear de EE.UU. que preocupa a Rusia, China e Irán: es hasta 24 veces más potente que la de Hiroshima

    La carrera armamentista nuclear, que parecía haber concluido con el fin de la Guerra Fría, ha vuelto a intensificarse. Para 2026, el desarrollo de tecnología militar se concentra en crear sistemas capaces de penetrar instalaciones subterráneas, evadir defensas inteligentes y realizar ataques de precisión quirúrgica, una estrategia estadounidense que aumenta la tensión geopolítica con Rusia, China e Irán.

    En este contexto, Estados Unidos dio un paso que encendió alarmas globales: el Departamento de Energía solicitó cerca de 100 millones de dólares para poner en marcha el programa NDS-A (Nuclear Disruptive Strike-Air), que busca desarrollar una nueva bomba nuclear antibúnker diseñada para destruir objetivos subterráneos extremadamente protegidos.
    Más que una simple bomba, se trata de una plataforma tecnológica que combina ingeniería avanzada de penetración, sistemas de guiado inteligentes y compatibilidad con aeronaves furtivas de última generación.
    ### Características de la nueva amenaza nuclear estadounidense
    Esta arma forma parte de una estrategia militar destinada a neutralizar objetivos considerados “duros y profundamente enterrados”, como centros de comando subterráneos, bases nucleares y complejos militares protegidos bajo montañas o gruesos recubrimientos de hormigón.
    A diferencia de una bomba convencional, que detona en superficie o a cierta altura para maximizar su área de efecto, esta bomba antibúnker está diseñada para perforar terreno, roca o concreto antes de explotar. Su funcionamiento técnico se basa en materiales ultraresistentes, aerodinámica de alta velocidad y mecanismos de detonación retardada.
    Actualmente, la principal referencia dentro del arsenal estadounidense es la B61-11, una bomba de gravedad equipada con un cono reforzado de uranio empobrecido que le permite penetrar estructuras subterráneas antes de detonar. El sistema NDS-A busca superar estas capacidades, incorporando tecnologías de mayor precisión y posiblemente sistemas de propulsión que permitan lanzar el arma a mayores distancias.
    ### El rol del bombardero furtivo B-2
    La primera plataforma destinada a transportar esta nueva generación de bombas es el Northrop Grumman B-2 Spirit, uno de los aviones más sofisticados del arsenal estadounidense. El B-2 ya está autorizado para transportar tanto la B61-11 como la GBU-57/B Massive Ordnance Penetrator, una bomba convencional de más de 13 toneladas destinada a atacar instalaciones subterráneas.
    Según fuentes del Pentágono, en el futuro se buscará integrar esta nueva arma al Northrop Grumman B-21 Raider, considerado el sucesor natural del B-2.
    Este desarrollo avanza en paralelo con la incorporación de la bomba nuclear modernizada B61-13, recientemente presentada por Estados Unidos. Según datos oficiales, la B61-13 posee una capacidad destructiva de entre 340 y 400 kilotones, hasta 24 veces superior a la bomba lanzada sobre Hiroshima, y cuenta con sistemas de guiado de precisión. Sin embargo, las autoridades aclararon que no fue diseñada específicamente para reemplazar a la B61-11 ni para funciones antibúnker extremas.
    ### Motivos detrás del renovado interés en armas antibúnker
    La decisión estadounidense de continuar el desarrollo de este tipo de armamento responde a la expansión y modernización de las instalaciones subterráneas estratégicas de sus adversarios. China invierte miles de millones en automatización militar e infraestructuras subterráneas; Rusia moderniza sistemas hipersónicos y defensas de largo alcance; mientras Irán y Corea del Norte refuerzan complejos enterrados.
    El problema para Washington radica en las limitaciones que presentan las bombas convencionales actuales frente a objetivos extremadamente profundos.
    Este debate resurgió con fuerza tras los ataques contra instalaciones iraníes durante la Operación Midnight Hammer en 2025, cuando bombarderos B-2 utilizaron bombas convencionales GBU-57/B sobre los complejos nucleares de Fordow y Natanz. Los resultados de esa ofensiva generaron cuestionamientos dentro del aparato militar estadounidense y reforzaron la idea de desarrollar una nueva generación de armas nucleares de penetración avanzada.

  • Esculturas, vulvifloras y un potente autorretrato, Paloma Mejía llega a la galería OdA

    Esculturas, vulvifloras y un potente autorretrato, Paloma Mejía llega a la galería OdA

    Esculturas, vulvifloras y un potente autorretrato, Paloma Mejía llega a la galería OdA

    Paloma Mejía vive en París, aunque Argentina es su hogar y el lugar donde eligió presentar Anatomía de un mundo frágil en OdA, una galería ubicada en un amplio piso de un edificio que parece diseñado para albergar estudios de abogacía más que un oasis de arte. Acompañada por Daniel Fischer en la curaduría, se propuso gestar una experiencia visual que cruza la escultura, la joyería, la fotografía y la instalación por medio de materiales conocidos y nuevas apuestas.Un gigantesco muro, que parece emerger de las profundidades de un útero, atraviesa una extensa pared. Imponente y enigmática, dialoga con un conjunto de pies que salen del piso, pequeñas vaginas, una máscara funeraria y autorretratos que confirman que a la artista le urge la necesidad de compartir sus historias.Partiendo de una fantasía de la infancia, que nació cuando le advirtieron que si comía las semillas de las mandarinas le iba a crecer un árbol en la panza, comenzó a rodar su imaginación.Lo que habría generado temor en algunos niños, para ella fue el germen. ¿Podría parir un jardín que brotara de su cuerpo?Sobre esto comparte: «Partí de una hipótesis imposible y lo uní a los vínculos que mantengo con el universo biológico desde que soy chica a través de mi papá, que es veterinario. Un sueño anclado en la realidad, que me llevaba a pensar que eso, como tantas otras cosas que había visto en el campo donde me crié, podía suceder».Mejía creó el gran muro rojo, que llamó «Superficie de dolor», después de que Fischer la desafiara a mostrar un lado menos inocente y acercarse a cuestiones más sombrías, autorreferenciales y carnales que se hacían notar en su trabajo.Esta pieza monumental, que carga con el peso real de su cuerpo, se transforma en una especie de autorretrato, como las pilas de caramelos de Félix González-Torres. «Dado que la obra está dividida en varios paneles, el día de la inauguración alguien me sugirió que fragmentara mi dolor, para que otros pudieran ayudarme a sostenerlo. Si bien no creo que eso sea posible, entiendo que una parte mía necesitaba compartir con otros, crear conexiones y evidenciar que pongo el cuerpo en acción».Por su parte, las esculturas de los pies están vinculadas con la mitología griega y la figura de Perséfone, la hija de Deméter, que fue secuestrada por Hades, arrastrada al inframundo, obligada a comer semillas de granada y convertida en reina. Mientras tanto, su madre sufría tanto la ausencia, que las flores y plantas dejaron de crecer, instalando el invierno en el mundo. Cuando Perséfone finalmente pudo pasar medio año en la tierra y la otra mitad en el infierno, nacieron las cuatro estaciones.Mejía planta esas extremidades a lo largo de la sala sin aclarar si están saliendo o si están enterradas. Cada quien es libre de hacer sus propias interpretaciones, como sucede con el propio mito. Mientras que para algunos es una historia de la obsesión entre los vínculos y el desarraigo que sucede en algún punto de la maternidad, para otros es un símbolo de sensualidad y sexualidad.Por medio de un extenso cuerpo de esculturas en bronce y cera roja, la artista también diseña una botánica uterina que de lejos se percibe de una manera y de cerca de otra. Estas «vulvifloras», al igual que el gran muro, se adaptan a las transformaciones del material a partir de la temperatura del ambiente o el tacto. Se ablandan, se ponen viscosas y transpiran.En relación a eso, la artista expone su necesidad de acercar el cuerpo a la obra con una serie de fotografías –en su mayoría pequeñas e íntimas– donde sujeta las esculturas e interactúa con ellas. «Esta foto parece estar saliendo de mis adentros, pero también es una lucha, porque la obra es pesada y difícil de maniobrar. Por eso se percibe la carga y el esfuerzo. Por eso miro hacia abajo».Por último, Mejía incluye un ajuar funerario pensado para ella misma. Un autorretrato indirecto marcado por una pregunta simbólica que proviene de un miedo que la persigue: ¿Que sucedería si ese hombre me encontrara e hiciera de mí aquello que prometió? Incluye anillos, la máscara sin agujeros para respirar, elementos que cubren los pechos, una pequeña pieza para el ombligo y otra para el pubis.“Este trabajo tiene que ver con mi temor a la muerte y pensar que ese momento podría llegar de la mano de alguien. Aquí hay un cuerpo y al mismo tiempo está la ausencia. Como si yo me erosionara hasta desaparecer con una idea que me causa terror», explica. La conclusión a la que llega es que si efectivamente sucediera lo que tanto la estremece, por lo menos sería un bello jardín.A su lado cuelga «Trampa», un racimo de cordones umbilicales que cuelgan de un brillante anzuelo de bronce. “Esta obra invita a que se pueda debatir durante horas, ya que la pienso de la mano de una pregunta que podría sentirse como una sentencia incómoda y que tiene que ver con que la maternidad a veces puede sentirse como una trampa».Un pensamiento que surge después de haber acompañado de cerca a alguien a punto de tener un hijo y con la que propone analizar diferentes hipótesis y realidades y que al igual que el resto de la muestra, provoca un despertar sin ser obvio ni tajante.Anatomía de un mundo frágil, de Paloma Mejía en OdA (Paraná 759 piso 1).