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  • Crisis del transporte escolar rural en Entre Ríos: Un problema que ya impacta en la educación

    Crisis del transporte escolar rural en Entre Ríos: Un problema que ya impacta en la educación

    Crisis del transporte escolar rural en Entre Ríos: Un problema que ya impacta en la educación

    En los últimos meses, la situación del transporte escolar rural en la provincia de Entre Ríos ha comenzado a encender señales de alarma entre familias, directivos y comunidades educativas.

    Lo que hasta hace poco era un servicio esencial que garantizaba el acceso a la educación en zonas rurales, hoy enfrenta una realidad cada vez más compleja. El aumento sostenido de los costos operativos —principalmente el combustible—, sumado a la falta de una actualización acorde en los valores que se perciben por los recorridos, ha generado un desfasaje que pone en riesgo la continuidad del servicio.
    Quienes están en contacto diario con esta realidad advierten que, pese al compromiso de los transportistas —que recorren largas distancias, transitan caminos rurales en mal estado y, en muchos casos, adaptan el servicio a las necesidades específicas de los estudiantes—, la actividad ha dejado de ser rentable. En términos concretos, los ingresos actuales no alcanzan para cubrir los costos básicos de funcionamiento.
    Las imágenes que circulan en redes sociales reflejan de forma simbólica un escenario preocupante: unidades deterioradas, falta de inversión y un sistema que, de no corregirse, podría dejar a numerosos alumnos sin transporte en un futuro cercano.
    Este no es un problema aislado ni sectorial. Se trata de una situación que impacta directamente en la educación, especialmente en las zonas rurales, donde el acceso a la escuela depende en gran medida de este servicio.
    Padres, docentes y actores de la comunidad educativa coinciden en un punto: si no se adoptan medidas urgentes para recomponer los valores del servicio y garantizar su sostenibilidad, el sistema podría comenzar a resentirse en el corto plazo.
    La preocupación crece y la pregunta empieza a instalarse: ¿qué pasará con el transporte escolar si no se revierte esta situación?
    La respuesta, por ahora, sigue abierta, a la espera de una respuesta cada vez más urgente por parte del gobierno provincial, ante reclamos que, según señalan distintos actores del sector, no han tenido aún una solución concreta.

  • Las lluvias paralizaron la cosecha en gran parte del país y ya comienzan a ser un serio problema para la soja

    Las lluvias paralizaron la cosecha en gran parte del país y ya comienzan a ser un serio problema para la soja

    Las lluvias paralizaron la cosecha en gran parte del país y ya comienzan a ser un serio problema para la soja

    Abril se convirtió en un mes particularmente lluvioso y esta situación está trayendo severos inconvenientes a la cosecha de soja, que recién comienza a nivel nacional, pero que está paralizada en amplias zonas del área agrícola nacional, generando demoras y riesgos de pérdida de calidad.Para dar un panorama de la situación, sirve el ejemplo de lo sucedido en los primeros 8 días de abril en la zona núcleo. Allí llovió en promedio unos 90 mm, el total de lo que tendría que llover en el mes. Esta situación se replicó en gran parte del área agrícola nacional.Tras un intervalo de algunos días sin precipitaciones, el agua volvió a buena parte del país, con epicentro en el norte, más puntualmente en el centro y norte de Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco y Formosa.Lluvias acumuladas en las últimas 24 horas.En el primer caso, los acumulados fueron de consideración, sobre todo en la parte más septentrional de la provincia. Por ejemplo, en Reconquista se registraron 143 mm en las últimas 24 horas, pero a pocos kilómetros de allí, en Nicanor Molinas, el pluviómetro recolectó 250 mm.En Colonia Durán, un poco más al sur, llovieron 225 mm; en La Gallareta, 258 mm; en Gobernador Crespo, 200 mm; y la lista sigue. En sí, los departamentos de Nueve de Julio, Vera, General Obligado, San Javier, San Justo y San Cristóbal recibieron, en promedio, entre 100 y 200 mm en un día.Lluvias acumuladas en el centro-norte de Santa FeEn diálogo con Clarín Rural, el director del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF), Rubén Walter, indicó que estas lluvias, que se sumaron a las que se dieron a principios de mes, paralizaron la incipiente cosecha de soja y de algodón, lo que implicará demoras en la recolección, como así también posibles pérdidas de calidad.“Hace algunos días comenzó la recolección de la soja, con un avance apenas del 5%, pero con estas precipitaciones, hoy está totalmente paralizada. Van a tener que pasar una cantidad de días para que se retome y estén dadas las condiciones físicas de los suelos”, comentó Walter.Campo inundado en el centro-norte de Santa Fe, donde llegaron a llover más de 200 mm en un día.Pero más allá del agua en los lotes, uno de los principales problemas radica en los caminos rurales, ya sean secundarios o terciarios. “Los caminos eran como canales de escurrimiento del agua. Eso impacta en el acceso a los lotes y la capacidad para mover las máquinas”.“Toda el área, dentro de lo que es este sector en la parte agrícola, tiene en las posiciones bajas y todo lo que es el escurrimiento superficial de lagunas temporarias completo, saturado, hay baja infiltración o ya no infiltra. Esa condición física de suelo no da la posibilidad de poder entrar con las herramientas y maquinaria y que con el transcurso de los días va a hacer que, justamente la mayor cantidad de superficie para cosechar, que sería en el caso de la soja temprana, se dé todo en el mismo tiempo y empiece a manifestar algún tipo de problemas en el sentido de la calidad de los granos a obtener”, detalló Walter.Las lluvias afectan la cosecha de soja en en centro-norte de Santa Fe.En cuanto a la cosecha de algodón en los departamentos de General Obligado, Vera y Nueve de Julio, sostuvo que con estas últimas lluvias “quedó totalmente trunca y aquí sí se pierde calidad de fibra».En cuanto a la ganadería y lechería, teniendo en cuenta que la zona es una importante cuenca productiva, el mal estado de los caminos complica la producción, en especial, lo que es la recolección de leche.En Santiago del Estero también se hicieron sentir las lluvias. En la zona de Bandera, en el este provincial, llovieron en menos de 24 horas 180 mm, a solo 10 días de que tome forma la cosecha de soja, cuestión que ya augura una demora en su comienzo.Caminos y campos inundados en la zona de Bandera, Santiago del Estero.“Esto nos va a complicar sin dudas por el estado de los caminos, por los pisos, y porque también hay un peligro de nuevas lluvias para la semana que viene. La soja estaba relativamente bien, pero esto es un problema. Todavía no va a afectar directamente la calidad de soja porque todavía no estaba para cosechar, pero si vuelve a llover la semana que viene ya va a empeorar bastante”, dijo a Clarín Rural el productor y asesor local, Pablo López Anido.Para López Anido, esta situación genera “una incertidumbre muy grande. Seguramente en alguna zona va a haber falta de piso y va a demorar la cosecha probablemente más de 20 días. El problema es que tampoco se va a poder sacar en muchos lugares la producción de los campos. Inclusive el estado de las rutas nacionales. Por esos caminos, que están en estado desastroso, tienen que salir aproximadamente 900.000 toneladas y 1,2 millones de maíz”.Estado de la Ruta Nacional 98 en Bandera, Santiago del Estero.Zona Núcleo y centro de Buenos AiresSi bien en la zona núcleo no ocurrió el aguacero del norte, las precipitaciones volvieron a darse, complicando la cosecha de soja. Los principales acumulados se dieron en Bell Ville (38 mm); Noetinger (39 mm); Idiazabal (40 mm); Irigoyen (14 mm); y Carlos Pellegrini (12 mm).A pesar de que las precipitaciones fueron mayormente moderadas, las mismas demoran aún más la recolección de la oleaginosa, que apenas tiene un avance del 20%.“Con la cosecha de soja estamos complicados: tenemos estos días de lluvias y después el fin de semana de vuelta con otra inestabilidad. El problema es que falta mucho por hacer, prácticamente más del 80% y ya veníamos con mucha agua”, comentó el jefe de Estimaciones Agrícolas de la red GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Cristián Russo.Lluvias acumuladas en la zona núcleo en las últimas 24 horas.El especialista recordó lo sucedido en abril del 2016, donde las lluvias generaron serios inconvenientes en la cosecha y pérdidas millonarias. Si bien no es el mismo panorama, Russo indicó que la situación “nos trae ese fantasma”, por lo cual “en la Región Núcleo se va a hacer todo lo posible para tratar de ganar tiempo, pero no se está dando posibilidad de entrar a cosechar porque está todo húmedo. Hay que entrar después de las 2 o 3 de la tarde, así que empieza a haber un miedo real”.Otro sector afectado por las lluvias fue el centro de Buenos Aires. En Pehuajó, por ejemplo, cayeron entre 100 y 130 mm, con picos de 170 mm comentó el productor agropecuario José Perkins.Camino rural en Pehuajó.“El agua ya no está, se escurrió y se corrió a los bajos. Este es un impedimento más en momento de cosecha que se suma al conflicto de transporte, que está demorando las labores. Hoy está en espera de condiciones de sacarla a la soja, con rindes previstos superiores a los de años anteriores”, indicó Perkins.No obstante, los caminos rurales se convierten en un inconveniente mayor: “los caminos que tienen consolidado, un 5 a 10% del partido, no tienen problemas. Pero el restante 90% están mal, pero por falta de obras, no por las lluvias. Están igual que hace 70 años, soportando una presión de tránsito de cosecha muy importante. Hemos cambiado la producción, pero no los caminos”.

  • La inflación y el problema de la última milla

    La inflación y el problema de la última milla

    La inflación y el problema de la última milla

    Javier Milei tuvo claro antes de asumir la presidencia que combatir la inflación y tener superávit fiscal iban de la mano en su programa de Gobierno. Con el manual de la ortodoxia y sin correrse ni un milímetro aplicó un freno de mano a la emisión de pesos y puso en marcha la motosierra para cortar todo gasto público que consideró innecesario.El punto de partida no solo era compartido por economistas, empresarios y gran parte de la sociedad que lo votó. Es que la Argentina tuvo inflación superior al 100% anual en 19 períodos de los últimos 75 años. Además, tuvo hiperinflaciones, devaluaciones, cambios de monedas, quitas de ceros en los billetes y otras tantas penurias económicas más, que se suman a los default y a las constantes renegociaciones de deuda soberana.Con ese país y con esa historia había que lidiar.En los primeros meses de Gobierno el plan marchó sin sobresaltos. Milei había aclarado que para acomodar la macro la Argentina iba a tener un período de inflación con recesión (estanflación) y que luego la inflación iba a desaparecer.La inflación pasó del 281% al 30% anual. Logró un descenso asombroso, indiscutible. En todo caso lo que se puede discutir es el costo de las medidas tomadas.Pero la baja de precios se estancó. La inflación de marzo es un golpe duro que provocó una inmediata reacción en el Gobierno. El ministro de Economía, Luis Caputo, se anticipó un día al dato que publicó luego el Índice Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y dijo que los precios iban a estar por encima del 3%.Los precios subieron en marzo 3,4% y en el primer trimestre están casi igual que la inflación que se proyectó para el año.Caputo, en la cumbre organizada por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (AmCham), también aseguró que los próximos 18 meses van a ser los mejores que haya vivido la Argentina en las últimas dos décadas, como resultado de la estabilización macroeconómica y la llegada de inversiones.“El proceso de desinflación, que venía muy bien, se vio interrumpido durante el período previo a las elecciones, donde hubo una dolarización masiva, con una caída fuerte de la demanda de dinero. Como sabemos, la inflación es un fenómeno monetario”, dijo Caputo. “Argentina podría haber crecido 7% el año pasado pero lo hizo en 4,4%. Ahora empieza la recuperación de la demanda de dinero”, agregó.“A partir de abril vamos a ver una desaceleración de la inflación muy importante y mayor crecimiento. La inflación va a tener certificado de defunción”.Ni bien conocido los números de marzo Milei aseguró: “El dato es malo”. “No nos gusta ya que la inflación nos repugna. Sin embargo, hay elementos duros que nos permiten explicar lo que ha pasado y especialmente esperar que a futuro la inflación retorne a su sendero decreciente”, señaló el Presidente.La inflación continuó la senda alcista desde junio, cuando saltó de 1,5% en mayo a 1,6% ese mes. Luego, subió 1,9% en julio y agosto, 2,1% en septiembre y 2,3% en octubre, y siguió en ascenso con aumentos del 2,5% en noviembre, 2,8% en diciembre y 2,9% en enero y febrero.El éxito de la primera parte del plan atacando a la inflación parece atravesar ahora por un problema de última milla, dónde bajar del 1% mensual cuesta más de lo que el Gobierno tenía planeado.