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  • Procesaron a cuatro ex integrantes del Ejército por delitos de lesa humanidad – El Miércoles Digital

    Procesaron a cuatro ex integrantes del Ejército por delitos de lesa humanidad – El Miércoles Digital

    El Juzgado Federal Nº1 de Concepción del Uruguay procesó a cuatro ex integrantes del del Ejército argentino por distintos delitos de lesa humanidad, entre los que se encuentran privaciones ilegales de la libertad, vejaciones y torturas, ocurridos en la ciudad de Concordia en julio 1977, durante la última dictadura cívico militar, en el marco del Plan Cóndor.
    La medida fue dictada por la jueza Analía Ramponi, en línea con el pedido realizado por la fiscal federal de Concepción del Uruguay, Josefina Minatta, y alcanzó al teniente primero Jorge Enrique Echeverría (77), señalado como oficial de inteligencia; el capitán Horacio Alberto Goris (81); el teniente primero Juan Ignacio Aleman (78), oficial de inteligencia del Regimiento de Caballería de Tanques 6 Concordia, durante 1977; y el sargento ayudante de caballería Miguel Ángel Galeano (75), en su carácter de auxiliar del oficial anteriormente mencionado. Además, a cada uno de ellos se les trabó un embargo de 30 millones de pesos.
    La jueza les atribuyó a los imputados haber conformado una asociación ilícita constituida por un aparato estatal perfectamente organizado y ensamblado, destinado a borrar cualquier tipo de vestigio de lo que consideraban peligroso para la Seguridad Nacional y que terminó siendo responsable de un genocidio”, según precisó Fiscales.gob.ar.
    Además, a Galeano, Aleman y Echeverría les endilgó los delitos de privación ilegal de la libertad, apremios físicos, vejaciones y torturas contra los ciudadanos uruguayos María Julia Suarez, Jesús Silverio Suárez Méndez, Eduardo Robatto Guerreiro y Luis Urrutia, ocurrida el 3 de julio de 1977. Asimismo, se les imputó el abuso sexual de la mencionada María Julia Suárez, y la privación ilegal de la libertad de los también uruguayos Brenda Levith, Luis Suárez y al hijo de ambos, Joaquín Suárez Levith, en julio de 1977.
    A los cuatro acusados también los procesó por la privación ilegal de la libertad, torturas y encubrimiento del homicidio del conscripto Jorge Emilio Papetti, que continúa desaparecido. Todas las imputaciones fueron en calidad de coautores.
    La jueza consideró que los cuatro acusados estaban dotados de una “organización estructural”, en relación al esquema militar que funcionaba en aquel momento y que dividía al país en zonas, subzonas y áreas. A su vez, determinó que contaban con la colaboración de agentes de otras jurisdicciones para traslados o detenciones y, desde su misma conformación, habrían aceptado la comisión de diferentes delitos como necesaria para el logro de sus objetivos finales.
    Ramponi explicó que “el aparato represivo de la jurisdicción Concordia” era dirigido por Naldo Miguel Dasso, entonces jefe del Regimiento de Tiradores Blindados 6 «Blandengues», correspondiente al Área 225, dependiente de la Subzona 22 de la Zona de Defensa 2 del Segundo Cuerpo del Ejército, entre 1975 y fines de 1977.
    En esa línea, indicó que las personas detenidas por personal del Ejército y las fuerzas de seguridad en Concordia y otras ciudades cercanas, “eran alojadas en centros clandestinos de detención, en la sede de la Jefatura Departamental de Concordia de Policía de Entre Ríos y en la Unidad Penal N°3 de la misma localidad, donde eran interrogadas y sometidas a diversos tormentos físicos y psicológicos y a abusos sexuales, en algunos casos”.
    La magistrada destacó que los hechos investigados se dieron en el marco del denominado «Plan Cóndor» —la coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur durante la década del ‘70—, llevado adelante en este caso por los gobiernos uruguayo y argentino durante la última dictadura militar y que, según sostuvo, “tenía como objetivo atacar movimientos guerrilleros, partidos y grupos de izquierda, sindicalistas, religiosos, políticos liberales, entre otros supuestos enemigos de dichos gobiernos autoritarios, a través de grupos de tareas conformados por integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad de los Estados mencionados».

    Privación ilegal de la libertad y torturas contra ciudadanos uruguayos
    Según la resolución, Galeano, Alemán y Echeverría privaron ilegítimamente de la libertad a cuatro ciudadanos uruguayos el 3 de julio de 1977 y los trasladaron a la Jefatura Departamental Concordia, luego a dos centros clandestinos de detención no identificados y finalmente a la Unidad Penal N°3.
    De acuerdo a lo reconstruido por la investigación, en cada uno de esos sitios, fueron interrogados bajo apremios físicos, vejaciones y métodos de tortura como los llamados “plantones”, “submarino seco”, “picana eléctrica” y “teléfono”. Allí los mantuvieron privados de su libertad por más de veinte días, con la finalidad de obtener información, para luego trasladarlos de forma ilegal y clandestina a la República Oriental del Uruguay, donde dos de ellos estuvieron detenidos hasta 1982 y una de las víctimas recuperó la libertad.
    Asimismo, en el traslado de las víctimas desde la Jefatura Departamental Concordia hasta el primer lugar donde estuvieron privados de su libertad, también habrían abusado sexualmente de Suárez.
    Suárez Méndez, por su parte, fue trasladado primero a la ciudad de Paraná, donde permaneció privado de su libertad por cinco días, para luego ser trasladado a un centro clandestino de detención, en Don Torcuato, provincia de Buenos Aires, desde donde pudo fugarse.

    El caso del conscripto Papetti
    Según la investigación, Papetti fue privado de su libertad el 15 de marzo de 1977 en la Guardia de Prevención del Regimiento de Tiradores Blindados 6 «Blandengues» de Concordia, donde cumplía el servicio militar obligatorio, presuntamente, por integrar la organización Montoneros y por participar de actividades “subversivas”, según la versión militar. En dicho lugar, junto a otras dos víctimas detenidas ilegalmente, habrían sido sometidos a apremios y torturas.
    El 18 de marzo de ese mismo año, Papetti fue visto en muy malas condiciones físicas, con el pecho hundido, sangre en la boca, con dificultades para mantenerse erguido y con una tos permanente como consecuencia de los tormentos padecidos.
    Al día siguiente, habría sido conducido, junto con las otras dos personas detenidas, a un lugar ubicado en el paraje conocido como “La Tortuga Alegre” próximo a Salto Grande, donde las torturas habrían continuado sobre todos los trasladados.
    Entre el 19 y 20 de marzo, los tres habrían sido trasladado en el baúl de un automóvil a la ciudad de Paraná, donde fueron alojados en el Escuadrón de Comunicaciones Blindado 2.
    Finalmente, según la investigación, el 21 de marzo, Papetti y otro de los detenidos fueron trasladados a la Unidad Familiar de la Unidad Penal N°1 de Paraná, donde fueron sometidos a nuevas sesiones de tortura y donde el conscripto murió a raíz de los tormentos padecidos.

    El encubrimiento del homicidio
    A los cuatro procesados también se les atribuye haber encubierto el homicidio de Papetti mediante el montaje de un simulacro de fuga sobre la ruta nacional 18, cerca del kilómetro 135, en jurisdicción de Concepción del Uruguay, el 22 de marzo de 1977.
    Según la resolución, ese montaje consistió en labrar actuaciones administrativas y declaraciones falsas para simular un traslado durante el cual Papetti habría escapado, hecho que resultó imposible ya que, según fue probado en otra causa, para entonces ya había sido asesinado en Paraná.
    Para completar el plan de ocultamiento de la privación ilegal de la libertad, torturas y homicidio de Papetti en manos militares, se destruyeron los registros del Regimiento, como lo demuestra el acta de incineración de los libros de novedades de la guardia de prevención, confeccionadas entre 1976 y 1983.
    Fuente:APFDigital.
    Foto: Fiscales (Gentileza Sebastián Pittavino).

     
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  • Procesaron por asociación ilícita a un policía retirado y dos hackers que espiaron a jueces que investigaron a Cristina Kirchner

    Procesaron por asociación ilícita a un policía retirado y dos hackers que espiaron a jueces que investigaron a Cristina Kirchner

    El juez federal Marcelo Martínez De Giorgi dictó este viernes el procesamiento del agente inorgánico de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Ariel Zanchetta, del hacker misionero Ezequiel Nuñes Pinheiro y del joven Tomás Hválica, creador del sitio web Dark PFA. Los tres están acusados de integrar una asociación ilícita dedicada a espiar a ministros de la Corte Suprema y a miembros de la justicia federal.

    Zanchetta, además, mantenía comunicación con Rodolfo Tailhade, ex director de Contrainteligencia de la SIDE y diputado cercano a Cristina Kirchner, durante el intento de juicio político contra la Corte Suprema en 2022 y 2023. Tailhade informaba a un grupo de periodistas afines sobre las filtraciones de datos que se publicaban en Dark PFA.
    El fallo destacó que la labor coordinada de Zanchetta en la recopilación masiva y sistemática de datos personales, patrimoniales y migratorios de altas autoridades judiciales no se trató de averiguaciones aisladas, sino de una actividad funcional destinada a proveer información sensible a la estructura criminal. Además, se comprobó la prolongada y conjunta actuación del grupo entre febrero de 2022 y mayo de 2023, meses antes de la condena a la expresidenta en la causa Vialidad.
    La reiteración de las intrusiones, la mantención de la plataforma Dark PFA con créditos ilimitados y la constante acumulación de información confidencial evidencian el carácter estable y permanente de esta organización criminal.
    La investigación dirigida por Martínez De Giorgi abarca varios ejes, entre ellos la creación de líneas telefónicas a nombre de los ministros de la Corte Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, entre otros. También indaga el hackeo a través de la maniobra conocida como «sim swapping» —que implica la suplantación de la tarjeta SIM para tomar control del teléfono— sufrido por los jueces de Casación Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, así como por los magistrados que llevaron adelante el juicio Vialidad contra Cristina Kirchner, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso.
    Por este motivo, Nuñes Pinheiro fue detenido en primera instancia. En su declaración admitió que en agosto de 2022 fue contactado por un usuario identificado como “ElJuanxd” a través de Telegram, quien le asignó tareas dirigidas a hackear celulares de jueces y funcionarios. Tras recibir el pago, dicho usuario desapareció.
    Asimismo, fue detenido y procesado Ariel Zanchetta, ex policía federal, quien el mismo día del hackeo a Borinsky realizó búsquedas de datos del magistrado en la base SudamericaData. Solo en 2022, Zanchetta efectuó más de dos mil búsquedas sobre magistrados, políticos y artistas, varios de los cuales luego fueron víctimas de intrusiones. Aunque Zanchetta se excusó como periodista, sus diálogos evidenciaron que actuaba como agente inorgánico de la SIDE, según la fiscalía.
    El análisis de los dispositivos de Zanchetta también permitió imputar y ordenar el allanamiento del ex funcionario de AFIP y militante de La Cámpora, Fabián “Conu” Rodríguez, quien coordinaba operaciones y asignaba objetivos de espionaje, entre ellos la ex ministra de Desarrollo Social Victoria Tolosa Paz, enfrentada con La Cámpora. Rodríguez mantenía además contacto con el diputado Tailhade. Al momento del allanamiento, Rodríguez no fue encontrado en sus oficinas y se presentó ante la justicia cinco días después, entregando sus dispositivos.
    En los últimos meses, Martínez De Giorgi citó a indagatoria a Tomás Patricio Hválica, administrador del sitio Dark PFA, y amplió las declaraciones indagatorias de Nuñes Pinheiro y Zanchetta.
    El magistrado describió que la maniobra delictiva se desarrollaba en tres etapas: primero, la obtención ilegítima de información personal de las víctimas mediante accesos no autorizados a bases de datos; segundo, el control de las líneas telefónicas mediante el “sim swapping”, que consiste en obtener una tarjeta SIM asociada a la línea telefónica de la víctima suplantándola ante la operadora; y tercero, el acceso ilegal a aplicaciones de comunicación como WhatsApp, Telegram o Facebook.
    El fallo estableció que Nuñes Pinheiro materializó estas maniobras, logrando modificar datos originales de las líneas telefónicas, controlar las cuentas y acceder a las plataformas de mensajería de los cuatro jueces afectados. Por su parte, Hválica, bajo el usuario de Telegram @pr1sox, facilitó a Nuñes Pinheiro acceso ilimitado a la plataforma Dark PFA para consultas de datos personales como números de trámite de DNI.
    Hasta el momento se desconoce quiénes solicitaron y financiaron estos hackeos.
    Se acreditó que Zanchetta solicitó informes a la empresa SudamericaData Group SRL sobre jueces de Casación, ministros de la Corte Suprema, jueces de la Cámara Federal y otros funcionarios. Entre los objetivos figuraban Gustavo Hornos, Mariano Borinsky, Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda, Leopoldo Bruglia, Pablo Daniel Bertuzzi, Silvio Federico Robles, Ricardo Bustos Fierro y Ernesto Kreplak.
    Zanchetta recopiló datos personales, patrimoniales y migratorios de estos funcionarios, entre ellos jueces de la Cámara Federal de Casación Penal, del Tribunal Oral Federal y de la Corte Suprema, así como de otros magistrados.
    En el caso del juez Giménez Uriburu, tras el control ilegal de su línea telefónica, se realizaron pedidos indebidos de dinero a sus contactos registrados en

  • Procesaron y embargaron a Juan Grabois por la violenta toma del Instituto Perón

    Procesaron y embargaron a Juan Grabois por la violenta toma del Instituto Perón

    Procesaron y embargaron a Juan Grabois por la violenta toma del Instituto Perón

    El juez federal Sebastián Ramos procesó al diputado de Unión por la Patria Juan Grabois por los delitos de violación de domicilio y resistencia a la autoridad, tras la violenta toma del Instituto Juan Domingo Perón ocurrida el 7 de junio del año pasado. Además, le impuso un embargo de 5 millones de pesos al dirigente de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), quien enfrenta otras causas por tomas violentas, como la del campo de la familia Etchebehere en Entre Ríos. Este es el primer procesamiento formal a Grabois relacionado con estas acciones.

    En el mismo fallo, al que tuvo acceso Clarín, el juez también procesó a Valentín Peralta, otro de los protagonistas de la ocupación del Instituto Perón, que terminó con varios policías heridos y daños en las instalaciones. La toma se produjo pocos días antes de que la Corte Suprema confirmara la condena a seis años de prisión contra la ex presidenta Cristina Kirchner por corrupción en la causa Vialidad, en un contexto marcado por llamados a protestas de referentes kirchneristas.
    Ramos fundamentó su decisión en testimonios, fotografías y videos que probarían que el 7 de junio de 2025 tanto Grabois como Peralta ingresaron sin autorización al Instituto Juan Domingo Perón de Estudios, Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas, que se hallaba cerrado y cuya titularidad corresponde al Ministerio de Capital Humano.
    La denuncia contra Grabois fue presentada por la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. En cuanto a Peralta, el juez detalló que “agredió con golpes vehementes al personal policial, negándose a retirarse del lugar”, entre otros agresores.
    El Hospital Churruca aportó las historias clínicas de varios agentes heridos durante el operativo: el comisario De Cristóbal sufrió un traumatismo encéfalo-craneano y una escoriación sin sangrado activo; el comisario mayor Marcelo Claudio Galarza recibió traumatismos superficiales múltiples en el tórax; el comisario inspector Gustavo Antonio Gauna presentó una leve inflamación indolora en una mano, y el comisario inspector Amado Rubén Martínez, un edema en el labio superior junto con una herida mucosa secundaria al traumatismo, sin laceraciones.
    Asimismo, el magistrado señaló que Grabois permaneció en el interior del Instituto “durante al menos dos horas, incitando a la permanencia ilegítima y a la agresión contra el personal policial destacado en el lugar”, al que lanzaron objetos causando lesiones. Peralta también fue acusado de agredir con golpes a la policía durante el desalojo.
    La defensa de Grabois sostuvo que el dirigente no participó de la toma sino que estuvo presente “en estricta calidad de abogado de la Cooperativa de Trabajo ‘Lo de Néstor’”, que administra el local contiguo llamado “Un Café con Perón”.
    Según el juez, los oficiales instaron verbalmente a los manifestantes para que desalojaran el edificio —propiedad de Capital Humano— y, ante las agresiones, procedieron a detener a Grabois, quien supuestamente incitaba constantemente a sus seguidores a atacar a los policías.
    Actualmente, la defensa de Grabois presentó un recurso de queja ante la Corte Suprema para evitar la apertura del teléfono secuestrado durante su detención, recurso que será resuelto a partir del 5 de noviembre de 2025.
    El Ministerio de Capital Humano ha solicitado diversas medidas para identificar a los demás participantes en la violenta usurpación del ex Instituto Juan Domingo Perón. Sin embargo, fuentes del ministerio consultadas por Clarín afirmaron que la defensa de Grabois ha planteado nulidades y apelaciones que buscan impedir la investigación de los hechos.
    Antecedentes
    La Cámara Federal porteña había ratificado la causa luego de que Grabois solicitara la nulidad del proceso por usurpación, daño agravado y lesiones, argumentando que su detención fue “ilegal”. También reclamó la devolución de su teléfono celular, que la Justicia pretendía abrir para indagar si la toma estuvo organizada.
    Tras haber sido indagado el año pasado por el juez Ramos y el fiscal Carlos Rívolo, Grabois logró demorar el avance de la investigación durante meses.
    El dirigente social fue detenido en flagrancia el 7 de junio de 2025, en medio de un forcejeo con la Policía Federal, mientras se envolvía con la bandera argentina y exclamaba: “Meteme preso, Milei, pero la bandera argentina no me la sacás”.
    El fiscal Rívolo pretende abrir el celular únicamente para analizar las comunicaciones relacionadas con esos días, resguardando aquellas vinculadas al trabajo de Grabois como abogado, que están protegidas por el secreto profesional.
    Un peritaje sobre imágenes de cámaras de seguridad y publicaciones en redes sociales muestra a Grabois encabezando el grupo que ingresó por la fuerza al edificio del Instituto Perón y al café contiguo, ubicado al lado de la Biblioteca Nacional. Actualmente, la ministra Pettovello planea transformar el establecimiento en un “centro inclusivo” que incluya una biblioteca y un local gastronómico destinado a jóvenes neurodiversos.
    La toma del Instituto Perón fue la primera de una serie de acciones realizadas por grupos afines al kirchnerismo antes y después de la confirmación de la condena a Cristina Kirchner. Posteriormente se registraron ataques al canal de noticias TN y a la casa del economista José Luis Espert.
    Tras su liberación en la Superintendencia de Investigaciones de la Policía Federal en el barrio de Lugano, Grabois expresó: “Es un orgullo que el

  • Citaron a indagatoria al ex titular de ARSAT por corrupción y lo procesaron por la droga que encontraron en su casa

    Citaron a indagatoria al ex titular de ARSAT por corrupción y lo procesaron por la droga que encontraron en su casa

    Citaron a indagatoria al ex titular de ARSAT por corrupción y lo procesaron por la droga que encontraron en su casa

    Facundo Leal, ex titular de ARSAT durante los gobiernos de Alberto Fernández y Javier Milei, fue citado a indagatoria en la causa por presuntos sobornos relacionados con la contratación directa de una empresa de logística. En sus propiedades se encontraron 2,4 millones de dólares en efectivo.

    Fuentes judiciales informaron a Clarín que el juez federal de San Isidro, Lino Mirabelli, citó a indagatoria a Leal y a otras diez personas por los delitos de negociaciones incompatibles y fraude a la administración pública, entre otros. Las audiencias comenzarán a fines de este mes.
    Además, Leal fue procesado por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, tras el secuestro de drogas en su departamento de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires. El procesamiento incluye prisión preventiva, por lo que permanecerá detenido, y el juez decidió trasladar la causa a los tribunales de Comodoro Py.
    Por otro lado, un peritaje realizado por la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) determinó que el equipo de espionaje encontrado en poder de Leal no fue utilizado para espiar. Según fuentes judiciales, «en su interior no hay nada relevante para ninguna causa y se concluyó que no se usó para realizar espionaje».
    Las citaciones a indagatoria, solicitadas por el fiscal federal de San Isidro Fernando Domínguez, buscan además establecer el origen del dinero hallado y la trazabilidad del patrimonio de Leal. El juez levantó el secreto fiscal y bancario, ordenó a la Oficina Anticorrupción remitir las declaraciones juradas, y pidió informes al Banco Central de la República Argentina, medidas que también alcanzan a los demás imputados.
    Asimismo, a todos los citados se les prohibió salir del país y se dispuso el embargo e inhibición de bienes, incluyendo las dos propiedades allanadas a Leal.
    A fines de mayo, la justicia realizó allanamientos en busca de pruebas por la presunta corrupción en ARSAT. En las viviendas se incautaron 2,4 millones de dólares en efectivo y monedas extranjeras; una valija con 19 elementos para espionaje; y drogas: 28 gramos de ketamina, 164 gramos de cristal MDMA, 72 pastillas de MDMA, 14 gramos de cocaína, un vapeador con cannabis y 15 cucharas para consumo.
    Por la tenencia de drogas, Leal quedó detenido. En su indagatoria sostuvo que el consumo era personal y un informe médico confirmó su uso. Sin embargo, el juez consideró que la cantidad incautada indicaba fines de comercialización y dictó su procesamiento, trasladando el expediente a la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires.
    Facundo Leal, fundador de la empresa estatal de telecomunicaciones, asumió durante el gobierno de Néstor Kirchner. Renunció tras un conflicto con «La Cámpora» y fue designado nuevamente titular de ARSAT durante la gestión de Alberto Fernández. Con la llegada de Javier Milei a la presidencia continuó en el cargo y en 2025 asumió al frente del ORSNA, organismo que dejó en febrero de este año para regresar a ARSAT como empleado de planta permanente.
    La causa que motivó la citación a indagatoria investiga una presunta corrupción vinculada al pago de sobornos por parte de la empresa Argentina Logistic Services (ALS) a funcionarios para obtener un contrato de alojamiento de material para el proyecto «Shelter-2» de ARSAT.
    La investigación se inició en 2024 tras un robo. Personal de ARSAT detectó que 17 contenedores del depósito habían sido violentados y se sustrajeron cables de fibra óptica. Las pesquisas judiciales revelaron una trama de corrupción.
    La empresa ALS, contratada desde 2014, no cumplía con las condiciones de seguridad, ya que el predio carecía de cámaras. Además, accedió al contrato mediante una simulación de competencia: una contratación directa fragmentada para evitar una licitación pública, con aprobación del director de ARSAT únicamente, en la que solo participaron tres empresas vinculadas a través de sus directivos.
    En el marco de la causa, se secuestraron los celulares de Gerardo Boschin, entonces subgerente de compras de ARSAT, y de Pablo Pagani, gerente de ARSAT, quienes también fueron citados a indagatoria junto a directivos de ALS. En sus dispositivos se hallaron conversaciones que, según la justicia, aportan evidencias sobre la maniobra.
    Nueva investigación
    Paralelamente, Leal fue imputado esta semana en otra causa por posible corrupción durante su paso por el ORSNA.
    El fiscal federal Ramiro González lo imputó, junto a otros funcionarios, por presuntos hechos de corrupción. La diputada nacional Marcela Pagano, ex aliada de Libertad Avanza, denunció que en el ORSNA habría un entramado que exigía un 10% de coimas para acceder a negocios.
    Según la denuncia, este esquema habría involucrado a las empresas viales “Agro”, “Lemiro Pietroboni”, “Cemisa” y «Centro Construcciones» mediante una serie de designaciones con las que Leal mantendría control sobre el organismo.
    Cuando Leal dejó la titularidad del ORSNA, fue reemplazado por la vicepresidenta Noelia Ruiz. A su vez, en la vicepresidencia quedó Lucila Pagano y Facundo Gaitán fue designado como “controller” con funciones de supervisión sobre las gerencias.
    Todos ellos fueron imputados por el fiscal González, quien solicitó al juez federal Marcelo Martínez De Giorgi iniciar la investigación penal y disponer las primeras