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  • Sin fuerza para un paro general, la CGT discute protestas escalonadas contra la reforma laboral

    Sin fuerza para un paro general, la CGT discute protestas escalonadas contra la reforma laboral

    Sin fuerza para un paro general, la CGT discute protestas escalonadas contra la reforma laboral

    La CGT inició un debate interno para definir una nueva estrategia de confrontación frente al gobierno de Javier Milei ante el avance de la reforma laboral. Aunque los sectores más combativos insisten en convocar a un paro general de 36 horas, en la conducción sindical ha empezado a ganar terreno otra alternativa: realizar una semana de protestas escalonadas, protagonizadas por distintos gremios.

    Esta propuesta, aún en análisis, cuenta con el respaldo de dirigentes que consideran que el contexto actual no favorece una medida de fuerza de alcance nacional y que un nuevo paro general podría tener un impacto limitado. Entre los sindicatos que defienden una postura más dura se encuentran la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), La Fraternidad y el gremio de Gastronómicos. Sin embargo, desde la conducción de la CGT se evalúan otras herramientas para mantener la presión sobre la Casa Rosada sin recurrir de inmediato a una huelga general.
    La idea que se discute es coordinar conflictos sectoriales durante varios días consecutivos, con la participación alternada de distintos sindicatos. Este esquema busca sostener el nivel de confrontación con el Gobierno y evitar el desgaste que podría generar una protesta de gran magnitud en una sola fecha.
    No obstante, la iniciativa enfrenta dificultades. Desde el sindicalismo reconocen que el Gobierno podría aplicar la conciliación obligatoria para frenar cada uno de los conflictos. Además, la reciente reglamentación de la reforma laboral amplió el universo de actividades consideradas esenciales o de importancia trascendental, lo que obliga a numerosos gremios a garantizar niveles mínimos de prestación aun durante las protestas.
    La discusión sobre estas alternativas comenzará formalmente esta semana. La CGT iniciará este miércoles una serie de encuentros con diferentes confederaciones sindicales vinculadas a la industria, el transporte, la actividad portuaria, los medios de comunicación y la alimentación. Durante estas reuniones se analizarán los alcances políticos y jurídicos de la reglamentación de la reforma laboral y las posibles respuestas del movimiento obrero. La próxima semana el debate llegará al Consejo Directivo de la central, que tendrá la responsabilidad de definir los próximos pasos a seguir.
    La conducción integrada por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello sostiene que la discusión continúa abierta y que aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre futuras medidas de fuerza.
    En paralelo, se evalúa el resultado de la presentación realizada ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Desde la CGT aseguran que la gestión en Ginebra fortaleció sus cuestionamientos a la reforma laboral y abrió una nueva instancia de debate sobre el impacto de los cambios impulsados por el Gobierno. “En Ginebra logramos que la OIT reconozca los problemas que existen con las leyes laborales en el país y ahora queda analizar cómo seguimos”, señalaron fuentes sindicales.
    Mientras tanto, el frente judicial seguirá activo. Desde la central destacaron que las nuevas impugnaciones contra la reglamentación no serán promovidas institucionalmente por la CGT, sino que cada sindicato impulsará por separado sus propias presentaciones ante los tribunales.

  • “Siempre nos perjudican a los trabajadores»: demoras y protestas de pasajeros por la medida de las empresas de colectivos de quitar servicios

    “Siempre nos perjudican a los trabajadores»: demoras y protestas de pasajeros por la medida de las empresas de colectivos de quitar servicios

    “Siempre nos perjudican a los trabajadores»: demoras y protestas de pasajeros por la medida de las empresas de colectivos de quitar servicios

    “El 28 viene con demora”, grita un inspector ante la mirada agotada de los pasajeros que esperan bajo la llovizna.Las interminables filas de gente en las paradas de colectivos son un escenario que se hace cada vez más frecuente frente a la estación de Constitución. Desde jóvenes hasta personas mayores, todos se ven afectados ante la baja frecuencia de colectivos.Ante el aumento de costos por la suba del 25% del combustible y la falta de actualización de subsidios, las cámaras empresarias de las líneas de colectivos del AMBA tomaron la decisión de reducir las unidades hasta un 30%.Desde las empresas de transporte declararon que no reciben ninguna respuesta por parte de las autoridades nacionales y provinciales frente a esta situación crítica.Al tratarse de líneas que involucran recorridos entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, son muchos los usuarios perjudicados por esta medida. Por ahora, el reclamo no afecta a las 28 líneas que solo circulan dentro de la Ciudad. Ese es el caso de Fernanda, quien toma tres colectivos de ida para llegar a su trabajo como empleada pública en Plaza de Mayo y otros tres para volver a su casa en San Vicente, ayer tardó cerca de dos horas y media en su vuelta.Si llega a atrasarse el transporte, confiesa que no tiene un plan B en cuanto a su movilidad, ya que “todo está en la misma y esto va a seguir así si no hay una solución”.Ante este panorama, se encuentra preocupada al no tener certeza de ningún horario para organizar su día. “Siempre los trabajadores somos los afectados y los que más se llevan son los dueños de las empresas y más, en este caso Dota, que es la más poderosa del país”, expresa y agrega con un dejo de resignación: “Tienen que pensar en la gente”.Mercedes es trabajadora social y viaja todas las semanas en el 168, el 4 o el 133. Nota fuertemente la demora de los colectivos, en especial del 168, el cuál muchas veces tiene media hora de espera.Aunque, más allá de los inconvenientes, reconoce que es una lucha entendible. “Es necesaria, lamentablemente la terminemos pagando nosotros como pasajeros, pero es un conflicto que viene hace bastante cada vez que aumenta el gasoil y siempre quedan desparejos los sueldos. Tiene que regularizarse”, explica la mujer.Pasan los minutos, sigue la lluvia y los colectivos aún no aparecieron. Las filas se vuelven cada vez más largas. Algunas empresas entregan fichas a cambio del pago del boleto antes de subir, para agilizar el despacho de los servicios. Jorge espera hace más de 20 minutos. Su rutina de trabajo dentro de la construcción implica viajar en dos colectivos y un tren, el cual hoy también tuvo un atraso de media hora. Su trayecto incluye las localidades de González Catán, Pompeya y Constitución.Las demoras en el transporte lo perjudican, porque pierde todo premio o reconocimiento en su empleo. Tampoco tiene otras alternativas para arribar a tiempo. “Está todo mal, uno paga más y viaja peor”, se queja.A diferencia de Fernanda, Mercedes y Jorge, Leandro decidió pedir un Uber luego de esperar más de 15 minutos. “Hoy tengo una reunión importante y veo que todavía esto sigue para rato”, cuenta el joven que se dirige a microcentro. Para él es aceptable que las empresas de colectivos tomen esta decisión ante los aumentos, “es entendible, obvio que repercute porque uno llega tarde al laburo, pero bueno mañana iré en subte”.María García es usuaria cotidiana de las líneas 59 y 63 para las dos veces que tiene que ir a trabajar. En caso de que no funcione ninguno de los dos, opta por el taxi, ya que su oficina está en un barrio complicado para llegar. “Me parece que lo de hoy es una medida de fuerza política, no sé si tiene tanta relación con el aumento del gasoil en sí. Considero que hay otras herramientas que se pueden utilizar y no complicar a toda la población”, declara.Si no hay una respuesta oficial en las próximas horas, las empresas de colectivos advirtieron que la medida podría escalar. Al no haber fondos, peligran los pagos de salarios, podría haber más recortes, interrupciones o el sistema podría entrar en una situación de mayor tensión. Y está una interrupción total de los servicios, según los empresarios. Mientras tanto, cientos de pasajeros continúan a la espera de una solución que los respalde.*Maestría Clarín/Universidad de San Andrés