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  • Granja Tres Arroyos pidió concurso de acreedores: deudas millonarias y miles de cheques rechazados – Arriba Noticias

    Granja Tres Arroyos pidió concurso de acreedores: deudas millonarias y miles de cheques rechazados – Arriba Noticias

    Granja Tres Arroyos pidió concurso de acreedores: deudas millonarias y miles de cheques rechazados – Arriba Noticias

    Granja Tres Arroyos pidió la apertura de un concurso de acreedores en medio de la profunda crisis económica, financiera y productiva que atraviesa el principal grupo avícola del país. La presentación correspondió a Granja Tres Arroyos SA, la compañía de mayor tamaño dentro del entramado empresarial controlado por la familia De Grazia.

    De acuerdo con lo informado, el proceso quedó registrado bajo el expediente COM 018558/2026 y recayó en el Juzgado Comercial N°21, Secretaría N°42, de la Justicia Nacional en lo Comercial. La decisión se produjo pocos días después de que WADE, ex Cresta Roja y también integrante del grupo, avanzara por el mismo camino.

    De acuerdo con registros del Banco Central citados en la información conocida sobre la situación empresarial, Granja Tres Arroyos SA acumula 6.702 cheques rechazados por $114.425 millones y deudas bancarias por otros $41.827 millones. En conjunto, ambos conceptos superan los $156.000 millones.

    Una crisis con impacto en Entre Ríos

    La presentación judicial se produjo después de más de un año de dificultades para sostener la actividad y ante la imposibilidad de reestructurar los compromisos con los acreedores. Estimaciones sobre el pasivo global del grupo lo ubican por encima de los USD$350 millones.

    La crisis también repercutió sobre el empleo. Distintas plantas permanecieron paralizadas o funcionaron por debajo de su capacidad, mientras el grupo avanzó con una reducción de personal. La compañía contaba originalmente con alrededor de 6.500 trabajadores.

    Entre las desvinculaciones informadas se encuentran unas 480 correspondientes a trabajadores de Concepción del Uruguay, además de 700 en Capitán Sarmiento, 450 en Esteban Echeverría y 50 en Pilar.

    En la provincia de Buenos Aires continuaba vigente una conciliación obligatoria que había dispuesto la reincorporación de 1.200 trabajadores. La medida vencía este jueves, cuando estaba prevista una nueva audiencia entre representantes gubernamentales, sindicatos y la empresa, aunque existía la posibilidad de extenderla otros cinco días.

    Las razones que argumentó la compañía

    En el marco del conflicto laboral, la empresa había atribuido su situación a una «grave disminución de trabajo» provocada, según sostuvo, por circunstancias extraordinarias que afectaron el normal funcionamiento de la actividad.

    Entre las causas mencionó la gripe aviar y el cierre de exportaciones, la sobreoferta en el mercado interno, la caída de los precios de comercialización y el incremento de los costos. Según la compañía, esa combinación generó un profundo deterioro económico, financiero y productivo.

    También señaló que sucesivas contingencias operativas y conflictos colectivos incidieron sobre la producción y los niveles de faena. La firma aseguró que adoptó medidas para intentar preservar la explotación y la mayor cantidad posible de puestos laborales, aunque consideró que resultaron insuficientes.

    El pedido de concurso preventivo busca ahora ordenar el pasivo y negociar judicialmente con los acreedores, mientras permanece abierta la incertidumbre sobre el futuro productivo del grupo y sus trabajadores, incluidos los afectados en Concepción del Uruguay.

  • Crisis de Granja Tres Arroyos: perdió 60% de sus productores, faena menos de un tercio y en febrero acumulaba 224 cheques rechazados – El Miércoles Digital

    Crisis de Granja Tres Arroyos: perdió 60% de sus productores, faena menos de un tercio y en febrero acumulaba 224 cheques rechazados – El Miércoles Digital
    Unos 120 productores que trabajaban en un esquema integrado con la empresa se retiraron en medio de atrasos en los pagos y otras dificultades; la firma pasó de faenar 700.000 pollos diarios a 200.000.
    La crisis que atraviesa la principal procesadora de pollos del país, Granja Tres Arroyos, profundiza su impacto en la cadena productiva y continúa golpeando a los productores integrados de Entre Ríos que trabajan en relación directa con la compañía desde el suministro del pollito. Según datos del sector, ya se registró un éxodo del 60% de las granjas que trabajaban con la firma, en un escenario marcado por falta de pagos, caída de la actividad y ausencia de definiciones. Fuentes cercanas a la empresa, en tanto, dijeron que la situación se encuentra estable.
    “Seguimos avanzando en el ordenamiento de nuestros compromisos con los granjeros, lo cual constituye nuestra principal prioridad. Al mismo tiempo, mantenemos el suministro de pollos a las granjas con normalidad. A su vez, sostenemos un diálogo fluido con todos los actores involucrados y el abastecimiento de alimento se encuentra plenamente normalizado», informaron desde la firma.
    En números concretos, en el sector dijeron que alrededor de 120 productores avícolas dejaron de operar con la empresa y migraron hacia otros establecimientos de la región en busca de continuidad.
    La caída en la actividad es notoria. Remarcaron que de los 700.000 pollos diarios que faenaba la compañía hoy apenas alcanza los 200.000, lo que expone un funcionamiento muy por debajo de su capacidad histórica. Hasta el inicio de la crisis, la firma concentraba cerca del 35% de la faena de pollos del país, un liderazgo que hoy aparece fuertemente comprometido.
    El trasfondo financiero también suma presión. Hasta mediados de febrero, la empresa acumulaba 224 cheques rechazados por más de $7000 millones, en medio de tensiones comerciales y atrasos en obligaciones previsionales.
    En el sector advierten que la situación no muestra señales de mejora. Ricardo Unrein, de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit) e integrante de la comisión de avicultura de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), describió un escenario crítico. “No ha cambiado nada, siguen en la misma temática”, afirmó, al tiempo que detalló dificultades operativas que afectan directamente la producción.
    Según explicó, la empresa continúa retirando animales con bajo peso y mantiene irregularidades en la alimentación. “Siguen mandando una tanda de alimentos, se termina ese alimento que le aguantan dos días al pollo y después suelen estar otra vez dos días sin comer”, señaló. El impacto en el entramado productivo es profundo. “Le han quedado muy pocas granjas; la gran mayoría son propias”, indicó Unrein.
    En ese contexto, muchos productores permanecen en la empresa por necesidad más que por convicción. “Hay gente que se ha quedado solo porque le están debiendo hasta tres crianzas, entonces se queda con la esperanza de cobrar eso y le sigue criando”, explicó. Sin embargo, otros optaron por retirarse. “Hay muchos que directamente lo dieron por perdido y se han integrado con otros frigoríficos”, agregó.
    El resultado es contundente: “Granja Tres Arroyos hoy está con un 40% de las granjas integradas que tenía inicialmente. De los 700.000 pollos diarios que faenaba la compañía, hoy apenas alcanza los 200.000”, afirmó, lo que confirma la magnitud del éxodo. El dirigente cuestionó que no se sienten a charlar con el productor integrado para ver qué hacer hacia adelante. Explicó que la disponibilidad de insumos y materia prima es un freno. “Directamente, ya no tienen pollitos para darle, porque todo el pollito con lo que ellos cuentan está ya programado”, indicó.
    En ese marco, el panorama a futuro genera preocupación. “Hay un 40% que todavía está aguantando para poder cobrar. Si llega a pasar una situación aún peor, después se le va a complicar integrarse con otros frigoríficos”, alertó.

    La incertidumbre también atraviesa la cuestión financiera. “Con respecto al tema de los pagos, los cheques que habían rebotado en febrero, dieron nuevos para mayo, y ahora hay que esperar esa fecha para ver qué es lo que sucede”, recordó. Mientras tanto, los ingresos siguen siendo insuficientes. “Ahora salieron unos pocos pagos, pero muy pocos”, añadió.
    Frente a este escenario, los productores apelan a otras actividades para sostenerse. Explicó que el productor integrado subsiste a esta situación porque por lo general todos tienen alguna otra actividad. En muchos casos, se trata de explotaciones mixtas de pequeña escala. “Las granjas están en alguna chacra de 30, 40 hectáreas, y todos tienen algo de ganadería a muy baja escala, un poco de cerdo, y con eso subsisten”, detalló.
    El impacto trasciende a los productores individuales y alcanza a toda la cadena avícola de la región. “Todo el sector avícola de Entre Ríos está preocupado por la situación porque no se logra una solución ni un diálogo”, sostuvo.
    “Sería bueno tener un horizonte cierto para poder programar alguna pequeña inversión, alguna mejoría, pero no se puede programar nada”, lamentó.
    Con una actividad en retroceso, pagos demorados y sin definiciones empresariales, el escenario sigue abierto. “No hay un norte para guiarse”, concluyó Unrein.