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  • Las sociedades médicas argentinas se reúnen para repensar el sistema de salud y proponer reformas estructurales

    Las sociedades médicas argentinas se reúnen para repensar el sistema de salud y proponer reformas estructurales

    Las sociedades médicas argentinas se reúnen para repensar el sistema de salud y proponer reformas estructurales

    En un contexto de creciente complejidad para el sistema sanitario argentino, el Foro de Sociedades Médicas Argentinas -una entidad que reúne a más de 20 sociedades científicas de reconocido prestigio- llevará adelante el simposio “La voz de las Sociedades Médicas: ciencia, formación y ejercicio profesional en un sistema de salud en revisión”, este viernes 17 de abril entre las 14.30 y las 21 horas en el Aula Magna de la Academia Nacional de Medicina.

    La iniciativa se presenta como un espacio de reflexión estratégica orientado a diagnosticar los problemas estructurales del sector y delinear posibles soluciones basadas en evidencia científica, experiencia clínica y consenso interdisciplinario.
    El encuentro contará con la participación de destacadas autoridades sanitarias, entre ellas el Ministro de Salud de la Nación, Dr. Mario Lugones (presencia a confirmar) y el Ministro de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Dr. Fernán Quirós, además de referentes académicos, gestores, profesionales de la salud y representantes de organizaciones de pacientes. La convocatoria refleja la necesidad urgente de generar ámbitos de diálogo que trasciendan intereses sectoriales y permitan abordar los desafíos del sistema desde una perspectiva integral.
    Desde la organización del Foro, el Dr. Pablo Stutzbach, expresidente de la Sociedad de Cardiología, subrayó la relevancia del encuentro: “este simposio representa una oportunidad única para que las sociedades científicas aporten a la discusión su mirada -basada en evidencia- sobre el sistema de salud. Consideramos que es imprescindible recuperar el protagonismo del conocimiento médico en el diseño de políticas sanitarias que realmente mejoren la salud de la población. El objetivo es construir un sistema de salud basado en la realidad epidemiológica y, en ese proceso, las sociedades científicas tenemos un rol central en la transmisión a los profesionales de recomendaciones basadas en evidencia” .
    Agregó que la fragmentación, la inequidad y la falta de planificación a largo plazo son problemas que requieren soluciones consensuadas: “desde el Foro buscamos generar propuestas concretas, viables y sustentadas en la experiencia de quienes trabajan todos los días dentro del sistema”.
    Los organizadores del foro sostienen que en las últimas décadas se agudizaron los desafíos del sistema de salud y que cada vez es más escaso el recurso humano de excelencia, algo que distinguía a la medicina de nuestro país y muchas veces permitía sortear obstáculos que la realidad ponía en frente.
    “Ya no es meramente un tema de cuántos recursos económicos se asignan y cómo se van a implementar. Se quiere directamente repensar la salud de los próximos 100 años a la luz de los desafíos estructurales que plantean el contexto sociocultural, la expectativa de vida de la población, el estilo de vida que favorece el desarrollo de enfermedades crónicas, los desafíos en la etapa de formación de profesionales de la salud, la incorporación del conocimiento -a la luz de las nuevas tecnologías- y la deuda moral en términos de remuneración al esfuerzo y dedicación de esta hermosa y compleja profesión”, remarcaron.
    El programa del simposio se organiza en torno a tres grandes ejes temáticos que estructuran el debate contemporáneo en salud: a) el diseño del sistema sanitario, b) la problemática de los recursos humanos y c) las estrategias para optimizar los costos sin comprometer la calidad asistencial.
    El objetivo es construir un sistema de salud basado en la realidad epidemiológica y las sociedades médicas son las principales entidades que no pueden estar afuera, porque son ellas las que se encargan de hacer llegar las recomendaciones médicas a sus médicos afiliados.
    Cada uno de estos ejes será abordado mediante mesas redondas que combinarán exposiciones técnicas y paneles de discusión con participación multisectorial.
    La primera mesa, titulada “El sistema de salud argentino, problema de diseño o de intereses. ¿Es posible transformarlo?” , pondrá el foco en las tensiones estructurales que atraviesan al sistema, caracterizado por su fragmentación entre subsectores público, privado y de la seguridad social. Entre los expositores, se destacan el Lic. Daniel Maceira y los Dres. Rubén Torres y Viviana Rodríguez, quienes abordarán cuestiones como la asignación de recursos, la equidad en el acceso y la implementación de modelos de gestión basados en valor. El panel posterior contará con la participación de actores clave, incluyendo al Dr. Fernán Quirós, representantes del Consejo Federal de Inversiones, asociaciones de pacientes y entidades del sector privado, lo que permitirá enriquecer el debate con miradas diversas.
    La segunda mesa, “El RRHH en salud, realidad y proyecciones. ¿Cómo salimos de un escenario complejo?”, analizará una de las problemáticas más críticas del sistema: la disponibilidad, distribución y formación de los recursos humanos. En este espacio se discutirán temas como la sostenibilidad del ejercicio profesional, la adecuación de los sistemas de formación a las necesidades del sistema sanitario y el rol de enfermeros y técnicos en un contexto de creciente demanda.
    También se abordará la preservación de la docencia y la investigación, tanto en instituciones públicas como privadas, elementos fundamentales para garantizar la calidad y la innovación en salud. Participarán especialistas como el Dr. Javier Pollán, el Dr. Emiliano López, la Lic. Silvina Mambrin y el Dr. Marcelo Melo, entre otros, seguidos de un panel con referentes de instituciones académicas y hospitalarias de todo el país.
    El tercer eje temático, “Estrategias de optimización de costos en salud. ¿En qué podemos ser protagonistas las sociedades científicas?” , se orientará a identificar intervenciones costo-efectivas que permitan mejorar los resultados sanitarios sin incrementar el gasto. En este marco, se presentarán experiencias concretas vinculadas a redes de atención para infarto de miocardio y ACV, programas de tamizaje para cáncer y enfermedades crónicas, estrategias de prevención en diabetes y obesidad, implementación de screening en cáncer de pulmón y campañas de vacunación. Estas iniciativas, impulsadas por distintas sociedades científicas, evidencian el potencial del conocimiento clínico organizado para incidir en políticas públicas y mejorar la eficiencia del sistema.
    El cierre de la jornada estará dedicado a sintetizar las conclusiones y propuestas surgidas de los distintos espacios de debate, con el objetivo de generar un documento que pueda servir como insumo para la toma de decisiones en el ámbito sanitario.
    El Dr. Gabriel Persi, vicepresidente de la Sociedad Neurológica Argentina, subrayó el carácter estratégico del encuentro: “la crisis del sistema de salud no es solo un problema de financiamiento, sino también de organización y de prioridades. Espacios como este permiten alinear a los distintos actores en torno a objetivos comunes y construir una agenda que ponga al paciente en el centro; tenemos bien claro que es imposible avanzar sin un sistema basado en la realidad epidemiológica y sin el aporte activo de las sociedades médicas en la implementación de las recomendaciones clínicas”.
    Asimismo, enfatizó la importancia de la formación y el capital humano: “cualquier reforma será insuficiente sin profesionales bien formados, motivados, adecuadamente distribuidos y bien remunerados de acuerdo a su preparación. Es fundamental repensar cómo formamos, retenemos y desarrollamos a los equipos de salud en un contexto cada vez más exigente”.
    El Foro de Sociedades Médicas Argentinas se consolida, así, como un actor relevante en la discusión sanitaria nacional, al reunir a múltiples disciplinas y promover una visión integral del sistema. La realización de este simposio en la Academia Nacional de Medicina -además de aportar un marco institucional de alto nivel- refuerza el compromiso del sector científico con la mejora continua de la atención de la salud en la Argentina.
    En un escenario donde los desafíos sanitarios se multiplican -desde el envejecimiento poblacional hasta el aumento de las enfermedades crónicas y las restricciones presupuestarias-, la articulación entre conocimiento científico, gestión eficiente y políticas públicas se vuelve más necesaria que nunca.
    El encuentro del 17 de abril se presenta, en este sentido, como un paso significativo hacia la construcción de un sistema de salud más equitativo, sostenible y centrado en las necesidades de la atención de la salud de la población.
    Integran el Foro de Sociedad Médicas Argentinas las siguientes 23 instituciones:
    ●    Asociación Argentina de Cirugía (AAC)●    Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR)●    Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC)●    Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología (AAOT)●    Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP)●    Federación Argentina de Sociedades de ORL (FASO)●    Sociedad Argentina de Cardiología (SAC)●    Sociedad Argentina de Diabetes (SAD)●    Sociedad Argentina de Dermatología (SAD)●    Sociedad Argentina de Infectología (SADI)●    Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE)●    Sociedad Argentina de Hepatología (SAHE)●    Sociedad Argentina de Mastología (SAM)●    Sociedad Argentina de Medicina (SAM)●    Sociedad Argentina de Nefrología (SAN)●    Sociedad Argentina de Nutrición (SAN)●    Sociedad Argentina de Reumatología (SAR)●    Sociedad Argentina de Radiología (SAR)●    Sociedad Argentina de Trasplantes (SAT)●    Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI)●    Sociedad Neurológica Argentina (SNA)●    Sociedad Argentina de Psoriasis (SOARPSO)●    Sociedad de Obstetricia y Ginecología (SOGIBA)
    Los objetivos fundacionales del Foro son:1. Posicionar a la comunidad médica como un actor clave del sistema de salud argentino.
    2. Visibilizar ante las autoridades y la opinión pública la problemática permanente que atraviesa el sistema de salud y cómo impacta en el desempeño de los profesionales de salud. Se procurará generar comprensión sobre el tema para que se constituya en una prioridad de la sociedad argentina.
    3. Proponer alternativas de solución público-privadas para mejorar las condiciones laborales de los profesionales de la salud, ya que la precarización laboral y el pluriempleo -como consecuencia directa del deterioro en el nivel de ingresos- impacta negativamente en la calidad de atención de los pacientes.
    4. Promover la formación de recursos humanos de la salud.
    5. Generar propuestas innovadoras e integrales que permitan repensar los recursos presupuestarios para optimizar el sistema de gestión de la salud, considerando el aumento de la expectativa de vida y el desarrollo de las nuevas tecnologías.

  • «Salud global sin exclusiones: una oportunidad para repensar la cooperación internacional»

    «Salud global sin exclusiones: una oportunidad para repensar la cooperación internacional»

    En las últimas semanas, el rumbo de la política sanitaria internacional de Argentina ha generado un debate relevante. La decisión de retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS) plantea una pregunta de fondo: en un mundo cada vez más interdependiente, ¿cómo pueden los países asegurar el acceso a información crítica, tecnología y mecanismos de coordinación internacional en materia de salud? Este debate no es aislado. Argentina, al igual que muchos países, enfrenta desafíos complejos: tensiones en el sistema público de salud, reformas en el ámbito de la salud mental y la necesidad de fortalecer su capacidad de respuesta ante futuras emergencias sanitarias. La cuestión no es si la cooperación internacional es necesaria, sino cómo hacerla más eficaz, inclusiva y orientada a resultados concretos. Para Argentina, además, mantener vínculos con fuentes de innovación médica, datos sanitarios y nuevas tecnologías resulta clave para fortalecer la resiliencia de su sistema de salud.Sin embargo, sigue existiendo una contradicción evidente: Taiwán, un actor con un sistema de salud sólido y amplia experiencia, continúa excluido de espacios clave como la Asamblea Mundial de la Salud (WHA). Taiwán ha demostrado su capacidad de contribuir. Su rápida respuesta durante la pandemia de Covid-19, sus avances en la eliminación de la hepatitis C, y el desarrollo de un sistema de salud digital altamente eficiente ofrecen aprendizajes valiosos. Para Argentina, esto no sólo representa una referencia en políticas públicas, sino también una oportunidad concreta de cooperación en áreas como salud digital, gestión de enfermedades crónicas e innovación médica. La salud pública no reconoce fronteras geopolíticas. Los virus no distinguen sistemas políticos ni respetan decisiones diplomáticas. En un mundo globalizado, excluir a un actor con capacidades comprobadas en vigilancia epidemiológica y respuesta sanitaria no sólo debilita la arquitectura global de salud, sino que también impacta indirectamente en la seguridad sanitaria de todos los países. En un momento en que la Argentina redefine su inserción internacional en materia de salud, tal vez sea oportuno reafirmar un principio esencial: la cooperación sanitaria global debe basarse en la evidencia, la inclusión y el bienestar de las personas, no en consideraciones políticas.Apoyar la participación significativa de Taiwán en los mecanismos internacionales de salud no es sólo una cuestión de principios, sino también una decisión pragmática que favorece el interés propio de la Argentina. Porque en un mundo interdependiente, nadie está verdaderamente seguro hasta que todos lo estén.Dr. Chung-Liang Shih / MINISTRO DE SALUD Y BIENESTAR DE TAIWÁN“Un ensayo del INTI es un resultado con historia”Se anunció que el INTI dejará de prestar más de 900 servicios tecnológicos que durante años acompañaron a la industria nacional, a los organismos de control y, sin que muchos lo sepan, a cada uno de nosotros. El argumento suena razonable: si el privado puede hacerlo, que lo haga. Ahora bien, hay una diferencia que no te la dice nadie. Un ensayo del INTI es un resultado con historia, con trayectoria. Es una firma que se respalda en décadas de trabajo y en un prestigio que no depende de un cliente ni de una operación. Es, en esencia, una garantía de distancia entre el dato y el negocio.Cuando ese mismo ensayo pasa al ámbito privado, incluso con profesionales serios y capacitados, la pregunta cambia. Ya no es sólo si el análisis está bien hecho. Es si alguien puede asegurar, en todos los casos, que ese resultado no está condicionado por intereses. Pensemos en algo simple. Un control sobre un producto sensible, como puede ser un alimento o un profiláctico importado en mal estado. Con el INTI, el resultado tiene una legitimidad que nadie discute. Sin ese respaldo, la discusión empieza después y cuando eso pasa, el riesgo ya entró al mercado. Hasta hoy, el INTI es un árbitro. Y en algunos temas, quedarse sin árbitro no abarata costos. Los traslada.¿Cuánto vale un resultado cuando la confianza deja de ser pública?Liliana Cánaves / PERIODISTA Y POLITÓLOGA / canavesliliana@gmail.com“La grieta, el odio y la Argentina”La Argentina es un país que se encuentra atravesado por el odio desde su fundación, y modernamente se lo denomina “la grieta”. Deberíamos tomar el toro por las astas y comenzar a investigar qué cosa es el odio.Jorge Luis Borges en su cuento “La busca de Averroes”, describe lo que él considera la peculiar lógica del odio y nos enseña que esto se constituye como doble negatividad: no estuvo en China, y si estuvo, no fue considerado.Esta manera de configurar al enemigo es lo que venimos realizando hace ya muchísimo tiempo; deberíamos contrarrestarlo con la lógica de lo obligatorio que significa etimológicamente: en virtud de lo ligatorio. Es necesario para ligarnos como pueblo cumplir con los protocolos de la ley.Daniel Maccagnoni / republicracia@gmail.comEl caso de Ángel y el “proceder del juez”Es conmovedor lo de Ángel. Como decía alguien, es triste y de terror. Pobre Ángel.Se va a investigar, habría que empezar por el juez de familia, el doctor Pablo José Pérez, quien le otorgó a la madre biológica su reincorporación, quien vivía con su padrastro en su vivienda que era de 6 metros cuadrados, o sea, un asco. Si el juez estaba capacitado, es decir si tenía conocimiento y experiencia de lo que es ser juez de Familia, y toda la cadena de verificación y la documentación que lo respalda, y el motivo porque el juez de familia no vio y escuchó a la Ángel.Antonio Sforzin / asasforzin@yahoo.comEl Gobierno, el rumbo del país y “escuchar la voz del viento”El Gobierno Nacional pienso que debería tener en cuenta que en definitiva los ciudadanos votan con el bolsillo. Si la situación económica familiar se hace demasiado “cuesta arriba”, si la juventud tiene grandes dificultades para encontrar trabajo formal, si los haberes jubilatorios son escasos y desactualizados y si hay más gente durmiendo en la calle, es difícil obtener el voto de la gente.El Gobierno Nacional está a tiempo de “escuchar la voz del viento” para que todo el esfuerzo que se está realizando sirva de algo.Carlos Alberto Castriota / ccastriota2009@gmail.comFrente a un escenario incierto con una guerra que involucra múltiples actores, la Argentina exhibe una fortaleza monetaria absolutamente impensado tiempo atrás. Luego del desfalco perpetrado por los gobiernos peronistas, Milei ordenó las cuentas públicas, sumó reservas, pago deuda y mantuvo el dólar estable durante más de 2 años. En el pasado, un escenario internacional adverso generaba una hecatombe financiera y monetaria.Ahora, es el único país que, en medio de tamaña crisis, su moneda no se devaluó frente al dólar. Tremendo cambio luego de décadas de despilfarro, crisis, déficit e irresponsabilidades.Sebastián Perasso / rugbydidactico@hotmail.com

  • Crisis de natalidad y feminismo: el libro que propone repensar familia y reproducción

    Crisis de natalidad y feminismo: el libro que propone repensar familia y reproducción

    Tener o no tener hijos es mucho más que un dilema personal. Especialmente cuando el Estado empieza a pensar la población como un factor económico, como un capital que adquiere diferentes valores y significados según las épocas.Adele Clarke, Donna Haraway y Ruha Benjamin. | Fotos: gentileza.Problematizar la noción de población y contraponer la posibilidad de construir nuevos parentescos es el objetivo del libro que tiene como compiladoras a las intelectuales norteamericanas Donna Haraway y Adele Clarke. El conflicto está expresado en el título Generar parentesco, no población (Editorial Rara Avis), que podría definirse como la respuesta feminista a la introducción del libro Las venas abiertas de América Latina, que publicó la editorial Siglo XXI en el año 1971.Con el título “Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta”, Eduardo Galeano sostenía que los países imperialistas se ocupaban, bajo medidas a veces más directas y sanguinarias y otras más sutiles, de eliminar a la población pobre de América Latina e impedir que se multiplicara.La mención de este libro, que, por supuesto, escapa a las referencias de las autoras, tiene dos justificaciones. Por un lado, como señala en el prólogo a la edición en español Julieta Massacese, Generar parentesco, no población carece de una mirada latinoamericana.Pero, fundamentalmente, lo que hoy incómoda del texto de Galeano es el sesgo machista que desconoce el lugar de la mujer, los embarazos no deseados, que en muchos casos son el resultado de un abuso, y el condicionamiento que la maternidad implica.Más allá de la distancia de épocas y de género, existe una coincidencia ligada a la certeza de que la maternidad y la paternidad no pueden ser pensadas únicamente desde una perspectiva personal (de hecho, muchas de las autoras de este libro rechazan la palabra elección), al tratarse de un tema que involucra a la sociedad en su conjunto y su calidad de vida.El grupo de autoras, integrado por la académica canadiense Michelle Murphy, la socióloga hindú Ruha Benjamín, la especialista en medicina social taiwanesa Yu- Ling Huang, la socióloga de la misma nacionalidad Chia – Ling Wu y la académica norteamericana Kim TallBear, propone un abordaje desde la justicia reproductiva para desarrollar un pensamiento sobre la natalidad que requiere de un lenguaje alejado de los prefijos pro y anti.En esta línea, poner en crisis la elección como bandera y síntesis de la autonomía femenina significa tanto alertar sobre una simplificación de la experiencia como negar que la mayoría de las veces las mujeres no pueden elegir.La preocupación por la cantidad de habitantes, más allá de que esté sustentada en las cuestiones ambientales y en el desastre climático, siempre parece demasiado cercana a la idea de población excedente. Es decir, es muy difícil hablar de tener menos hijos, de desalentar en las mujeres el deseo de traer nuevas personas al mundo, sin que el discurso se acerque directamente a un control de las libertades individuales.Pero, además, instrumentar una suerte de sentido común que reemplace el sueño de la maternidad por el convencimiento de dejar de parir es algo que ya tiene una existencia real en las sociedades actuales, donde las mujeres no perciben de manera tan generalizada que la maternidad sea un mandato como en otros tiempos, pero puede generar un efecto contrario si se convierte en un lenguaje propagandístico que pueda interpretarse como una orden.Abordar el tema de la natalidad desde el feminismo para señalar, por ejemplo, la cantidad de alimentos que será necesario producir en un futuro, frente a las estimaciones de una población mundial de 19 mil millones de personas para el año 2100, parece estar en línea con un planteo capitalista.Donna Haraway. Foto: gentileza.Humanizar el razonamientoEs verdad que las autoras señalan que hay que pensar nuevas maneras de cuantificar, y justamente es la noción de parentesco la que viene a humanizar este razonamiento, pero ¿cómo pensar la natalidad desde esta lógica sin reproducir la ideología imperante, a la que tampoco le interesa que los pobres o las personas racializadas tengan más hijos, salvo que los piensen como mano de obra barata o esclava?Las nuevas formas de parentesco están ligadas a una vida comunitaria donde la maternidad y la paternidad serían compartidas, donde lo que se busca es dejar de privatizar los afectos para abrir la familia a una forma social que, según las autoras, tiene diferentes variantes. Algunas directamente se oponen a la monogamia (Kim TallBear) y todas ponen en crisis la organización familiar tradicional signada por el parentesco biológico.El libro plantea una discusión que es arriesgada y que se enfrenta a varios tabúes. En este sentido, el aporte es valioso, aunque también es evidente que las mismas autoras no tienen muy en claro cómo llevar a la práctica las acciones para transformar esas relaciones no biológicas en vínculos más permanentes.El pasaje de la obligación de ser madres a la elección de no serlo implicó un cambio social y hoy se habla frecuentemente de la baja en la tasa de natalidad. Incluso, algunos países asiáticos como Taiwán y Japón, que siempre tuvieron sobrepoblación, se enfrentan a una baja de la natalidad que pone en riesgo la población de reemplazo, según afirman Yu- Ling Huang y Chia – Ling Wu.Las políticas de control de la natalidad siempre apuntaron a favorecer determinados nacimientos y disuadir o anular otros. En la actualidad, el envejecimiento poblacional de Europa y la llegada de migrantes de continentes que tienen una alta cantidad de población joven, como es el caso de África, implica una transformación de la sociedad europea que es vivida como una amenaza a su identidad.Ruha Benjamin. Foto: gentileza.En este marco, decir desde el feminismo que hay que tener menos hijos porque las personas del futuro van a vivir cada vez peor y el planeta no va a soportar tantos seres humanos que pongan en riesgo la vida animal y vegetal puede ser atinado, pero es un planteo que tiene que estar bien direccionado y no puede eludir la noción de clase.Una crianza colectiva¿Qué mujeres están en mejores condiciones de decidir no tener hijos? ¿Hasta qué punto es posible imaginar una crianza colectiva de un hijo que tiene una madre y un padre biológicos?Para que los parentescos no biológicos tengan el mismo reconocimiento ante la ley que cualquier lazo de sangre, es imprescindible una revolución en el armado del Estado y de la vida social. Tener menos hijos pero aumentar la cantidad de parientes supone incrementar los vínculos, las formas de componer las familias, pero no las personas. Aquí habría que preguntarse qué consecuencias y qué tipo de mundo será aquel que tenga más ancianos que niños.Si bien es verdad que la crianza y las tareas de cuidado necesitan de muchas personas de distintos géneros para ser realizadas, guiar la decisión de tener hijos y los modos de conformar una familia es una estrategia que puede llevar a una intromisión total del Estado en aquellos espacios donde muchas personas han logrado conquistar una autonomía.No siempre esta manera de pensar implica una mayor democracia colectiva, como tampoco la familia es en todos los casos una zona de opresión. Puede ser el único lugar de amparo, el único espacio donde las personas se sienten elegidas y amadas.Adele Clarke. Foto: gentileza.Se trata de medidas que se presentan como escenarios de mayor libertad e igualdad en su afán de socializar los vínculos, pero que pueden traer un mayor nivel de control.Imaginar una subjetividad nueva, un mundo donde, como dice Kim TallBear, “el amor y las relaciones no se consideren objetos escasos que hay que defender”, habla de un ejercicio intelectual que es interesante abordar y discutir, pero que toma como referencias otras épocas, experiencias más arcaicas que van a adquirir necesariamente un sentido diferente en las sociedades actuales.Generar parentesco, no población. Debates feministas sobre natalismo, VV.AA. (Rara Avis).