Etiqueta: secuelas

  • 11-S: a 25 años del peor ataque terrorista, sus secuelas siguen costando vidas hasta hoy – El Miércoles Digital

    11-S: a 25 años del peor ataque terrorista, sus secuelas siguen costando vidas hasta hoy – El Miércoles Digital

    11-S: a 25 años del peor ataque terrorista, sus secuelas siguen costando vidas hasta hoy – El Miércoles Digital

    Un cuarto de siglo después, el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York aún mata a sobrevivientes y rescatistas. A los 3.000 fallecidos en 2001 se sumaron otros 9.600, en especial socorristas que vieron afectada su salud por la contaminación del aire y del suelo.
     
    Por GABRIEL MICHI (*)

    Pasó un cuarto de siglo y las secuelas se siguen haciendo presentes. A cada momento. No sólo en los imborrables y lacerantes efectos psicológicos que dejó aquel 11-S sino también en las muertes que 25 años después se siguen sucediendo. Y es que aquellos atentados terroristas -los más graves de la historia- contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono continúan matando hoy a pesar del tiempo transcurrido. Aquel 11 de septiembre de 2001 perdieron la vida 2.996 personas (incluidos los 19 terroristas), pero las consecuencias para la salud de los sobrevivientes y, en especial, los socorristas que acudieron a ayudar no cesaron en su carrera letal. Se calcula que otras 9.600 personas fallecieron después 11-S por las secuelas del ataque, elevando la cifra mortal a más de 12.600.  Según los datos del World Trade Center Health Program de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., 9.677 personas inscriptas en el programa han fallecido tras haber estado expuestas a los contaminantes tóxicos en la Zona Cero.

    A muchos de los rescatistas se les han diagnosticado cánceres y otras enfermedades graves vinculadas a la exposición que tuvieron en la Zona Cero del Word Trade Center. Y eso llevó a que muchos no hayan sobrevivido para alcanzar este simbólico aniversario. Aquella toxicidad quedó flotando en el aire de Nueva York contaminando todo y asesinando a miles. Eso fue un secreto que ahora fue revelado por el alcalde socialista de la «Gran Manzana», Zohran Mamdani, quien anunció la divulgación de cientos de miles de registros desclasificados que desnudan las secuelas posteriores del ataque del 11 de septiembre en el que terroristas de Al Qaeda estrellaron dos aviones comerciales contra las Torres Gemelas (además de otro contra el Pentágono y un cuarto que cayó en un campo de Pensilvania después de una pelea heroica que los pasajeros mantuvieron con los criminales).

    Según las más de 170.000 páginas reveladas este martes 8 de septiembre, la calidad del aire en la Zona Cero representaba un riesgo crítico para la salud. Sin embargo, eso fue ocultado por las autoridades municipales a pesar de conocerlo y del peligro que representaba para la población. El actual alcalde neoyorquino brindó los detalles en una conferencia de prensa, a la vez que se comprometió a transparentar toda la información que se mantuvo oculta. Mamdani señaló: “Con el paso de los años y el aumento de las víctimas, reflexionamos sobre el costo del 11 de septiembre cada vez que otro neoyorquino nos deja demasiado pronto”. Y agregó: «Ahora, casi 25 años después, han muerto más personas por enfermedades relacionadas con el 11-S que las que fallecieron ese mismo día”.

    A esta desclasificación masiva de documentos se llegó luego de un extenso litigio legal impulsado por la organización «9/11 Health Watch», que reúne a sobrevivientes y familiares de las víctimas. Durante todo este cuarto se siglo desde esta ONG estuvieron exigiendo la liberación de los expedientes. Frente a la resistencia oficial, Ben Chevat, director ejecutivo de la Asociación Civil, acusó directamente a cuatro administraciones municipales consecutivas de mantener en secreto la información oficial mientras difundían un mensaje de falsa tranquilidad, asegurando al público que el aire era «seguro y aceptable» para respirar. Algo que ahora se descubre que era completamente falso.

    En la búsqueda de información fueron halladas 68 cajas de documentación en las propias oficinas del Ayuntamiento. Su contenido es explosivo: por ejemplo, existen memorandos claves que demuestran cómo los análisis ambientales realizados entre octubre y noviembre de 2001 registraban concentraciones alarmantes de asbesto y partículas ultrafinas muy dañinas para la salud. Hay un documento en especial que despierta todas las alarmas y la indignación. Se lo llamó «Memorando Harding» y deja en evidencia la preocupación del Departamento Jurídico municipal sobre el riesgo legal de que más de 35.000 posibles demandantes acudieran a los tribunales por exposición tóxica, planteando estrategias legislativas para contener la responsabilidad económica de la ciudad frente a las acusaciones que pudieran surgir.

     

    La mancha venenosa que significa semejante revelación alcanza a las gestiones de los ex alcaldes Rudy Giuliani y Michael Bloomberg. De hecho ahora se sabe que durante la administración de Giuliani buscaron frenar los riesgos jurídicos, hay informes posteriores enviados a la alcaldía de Bloomberg por el congresista Jerry Nadler que ratificaron los hallazgos de científicos independientes sobre la acumulación de toxinas en los pulmones de los vecinos del Bajo Manhattan y el oeste de Brooklyn. Más allá de las diferencias políticas e ideológicas, ambas gestiones mantuvieron el hermetismo sobre el tema durante todos estos años.

    Según la documentación recolectada, la gravedad de la nube tóxica no se limitó a los días posteriores a los derrumbes, sino que se extendió durante meses en el suelo, los sistemas de aire acondicionado y la vestimenta de los habitantes. Por eso se potenciaron los problemas de salud entre la población. Es más, los datos oficiales del Programa de Salud del World Trade Center señalan que más de 140.000 personas se inscribieron para recibir atención médica y al menos más de un tercio -49.000- fueron diagnosticadas con cáncer certificado a causa de la exposición a los contaminantes.

    La revelación de estos archivos secretos se produce a pocas horas de la conmemoración del 25º aniversario de los atentados y en medio de un tenso clima político preelectoral. La ciudad abrió al público un portal digital de libre acceso para que los sobrevivientes y especialistas puedan consultar los expedientes y avanzar en nuevas investigaciones científicas e, incluso, exigir las indemnizaciones correspondientes.

    Además de estas consecuencias en la salud física también hay muchas secuelas en la salud mental. Un estudio de la Universidad de Columbia demostró que los hijos adultos de rescatistas y trabajadores de recuperación que desarrollaron «Trastorno de Estrés Postraumático «(TEPT) poco después de los ataques presentan más depresión, ansiedad y síntomas de pánico aún hoy. Por eso los expertos plantean que hay que tener un abordaje mucho más integral con tratamientos que incluyan también a la familia de los afectados. El 20% de los hijos de los rescatistas padecían depresión y más del 25% padecía un trastorno de ansiedad. Es más, el estudio además encontró que ese riesgo crecía cuando el padre o la madre había llegado antes a la zona del World Trade Center, había permanecido allí durante más tiempo o había estado expuesto a restos humanos.

    Son las otras huellas que dejaron los peores atentados terroristas de la historia de la Humanidad. Esos que ya tiene más muertos por sus secuelas que por los ataques mismos. Ya que los fallecidos post 11-S superaron la suma de los 2.753 del World Trade Center, los 184 del Pentágono y los 40 pasajeros y tripulantes del vuelo 93 que fue estrellado en Shanksville (Pensilvania). Y la cifra sigue en aumento. Aún hoy. A 25 años del 11-S. El día que cambió la Historia.

     

    (*) Artículo originalmente publicado en mundonews.com.ar. Se reproduce por gentileza de su autor.

     
    Esta nota es posible gracias al aporte de nuestros lectores
    Sumate a la comunidad El Miércoles mediante un aporte económico mensual para que podamos seguir haciendo periodismo libre, cooperativo, sin condicionantes y autogestivo.

    [fbcomments]

  • Más allá del cáncer: las secuelas físicas y nutricionales que puede dejar la enfermedad

    Más allá del cáncer: las secuelas físicas y nutricionales que puede dejar la enfermedad

    Más allá del cáncer: las secuelas físicas y nutricionales que puede dejar la enfermedad

    Los avances en diagnóstico temprano y tratamientos oncológicos de vanguardia permitieron mejorar significativamente el pronóstico de muchos tipos de cáncer, inclusive contribuyendo a curarlos o cronificar. Sin embargo, especialistas advierten que tanto la enfermedad como las terapias pueden generar consecuencias físicas y nutricionales que impactan en la calidad de vida mucho más allá de la evolución clínica del tumor. Esta situación es particularmente relevante considerando que hasta 8 de cada 10 pacientes con cáncer presentan algún grado de malnutrición durante el tratamiento.

    Fatiga persistente, pérdida de masa muscular, alteraciones digestivas, cambios metabólicos, debilidad física o dificultades para mantener una alimentación adecuada son algunas de las complicaciones frecuentes que atraviesan muchas personas con cáncer. En algunos casos, estos efectos aparecen desde el inicio de la enfermedad y pueden sostenerse durante largos períodos, especialmente cuando los tratamientos son prolongados o crónicos.
    La Asociación Civil SOSTÉN busca visibilizar la importancia de un #TratamientoCompleto que incorpore el cuidado nutricional y el seguimiento integral como parte central del abordaje oncológico.
    El impacto nutricional del cáncer suele estar subestimado, a pesar de que influye directamente en la respuesta del organismo, en la tolerancia a los tratamientos y en el bienestar general. Pacientes bien nutridos al inicio del tratamiento presentan mayor probabilidad de sobrevida, aunque la mitad ya llega a la primera consulta oncológica con deficiencias nutricionales detectables.
    El cáncer puede provocar inflamación sistémica y pérdida de peso, mientras que tratamientos como la quimioterapia, la inmunoterapia, la radioterapia o ciertas cirugías pueden generar náuseas, diarrea, alteraciones del gusto, mucositis o falta de apetito, dificultando la alimentación adecuada y poniendo en riesgo el estado nutricional. Los cuadros de malnutrición severa durante el tratamiento se asocian con internaciones más prolongadas y reducción de la sobrevida global.
    “Muchas personas atraviesan el tratamiento oncológico lidiando con un desgaste físico muy importante que no siempre se visibiliza. El cansancio extremo, la pérdida de fuerza o las dificultades para alimentarse afectan profundamente la vida cotidiana y pueden limitar la autonomía si no se acompañan de manera adecuada”, señaló Agustina Senese , licenciada en nutrición, jefa de Cuidados Paliativos del Hospital ‘Dr. Cosme Argerich’, comunicadora en salud a través de @nutricion.4d y Coordinadora del área de Nutrición de SOSTÉN.
    Los especialistas destacan que la pérdida de masa muscular representa una de las complicaciones más frecuentes y menos detectadas. Incluso personas con peso aparentemente normal pueden presentar deterioro muscular y cuadros de fragilidad que aumentan el riesgo de internaciones, infecciones, pérdida de autonomía y dificultades para sostener las actividades diarias.
    Por eso, remarcan que la nutrición no debe abordarse únicamente ante una pérdida de peso evidente, sino como una dimensión clave del cuidado integral desde el momento del diagnóstico y durante todo el proceso de atención.
    “Hablar de #TratamientoCompleto implica entender que el cuidado oncológico va más allá del control de la enfermedad. También es fundamental acompañar aspectos que hacen al bienestar diario de las personas, como la alimentación, la energía física, la movilidad, la gestión de las emociones y la posibilidad de sostener su calidad de vida”, expresó María Alejandra Iglesias, presidente de SOSTÉN.
    Desde la asociación advierten que muchas de estas secuelas erróneamente se naturalizan como una consecuencia inevitable del cáncer o de su tratamiento, lo que retrasa la consulta y limita las posibilidades de intervención temprana. Sin embargo, un abordaje interdisciplinario puede contribuir a mejorar la fuerza física, prevenir complicaciones y favorecer una mejor evolución.
    Además del seguimiento médico, muchas personas requieren acompañamiento nutricional, actividad física adaptada, atención psicológica y redes de apoyo que les permitan sostener sus rutinas, vínculos y proyectos personales durante el tratamiento.
    En este contexto, desde SOSTÉN remarcan la necesidad de promover estrategias de atención integral que contemplen todas las dimensiones del cáncer y permitan mejorar el bienestar de las personas, porque prevenir o atender secuelas físicas y nutricionales debe formar parte del cuidado.
    Para más información seguir a @asocsosten en Instagram o visitar el sitio www.sosten.org.ar