Entre el cordero y el elefante: cómo el arte representó a Dios sin mostrarlo, según José Emilio Burucúa
“Se recurre a los animales. No como ornamento, sino como forma de pensamiento”. La frase de José Emilio Burucúa, historiador del arte, doctor en Filosofía y Letras, funcionó como clave de lectura. Porque en la historia del arte sacro hay una escena fundante –y paradójica–: Dios no aparece. O, mejor, no puede aparecer. Y, sin embargo, hay que decirlo.El historiador José Emilio Burucúa ofreció una conferencia en la Bienal de Arte Sacro Contemporáneo. Foto: Martin Bonetto.En el salón de baile del Museo Nacional de Arte Decorativo, entre molduras y brillos antiguos del que fuera el palacio Errázuriz, el historiador propuso ese desplazamiento, incómodo y fértil: pensar a Dios sin rostro. Pensarlo, en cambio, a través de animales.La charla titulada «Entre el elefante y el cordero. Símbolos animales de Cristo» –presentada por la curadora María Pimentel de Lanusse en el marco de la XIV Bienal de Arte Sacro Contemporáneo– partió de un problema concreto: durante siglos, el arte evitó representar directamente a Dios. ¿Cómo hacer visible lo invisible?El recorrido comenzó con el pez. No solo por su antigüedad, también por su eficacia. “El pez es identidad protegida y expandida a la vez –precisó Burucúa–. Hay un acrónimo entre las letras del nombre de Cristo y la palabra pez en griego: Ichthys. Iēsous Christos, Theou Yios, Sōtēr. Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador”.El pez aparece en las catacumbas –San Sebastián, Santa Domitila– como marca de pertenencia, pero su historia viene de antes. El historiador retrocedió y, en la pantalla, mostró el fresco egipcio de la tumba de Khabekhnet, donde el difunto parece transformarse en pez.“Ya había una asociación entre el pez y la vida eterna, con la salvación. El cristianismo la toma y la resignifica”, dijo.Y ahí apareció otra figura: el delfín. “¿Por qué los delfines? –preguntó el autor de Corderos y elefantes. La sacralidad y la risa en la modernidad clásica, mientras en la pantalla se vaían los delfines nadando en el Palacio de Knossos–. Se los identificaba con las almas y, por lo tanto, con la salvación. Incluso hay una base empírica: ayudan a los náufragos. Salvan vidas”.Palomas: la forma del espírituLa paloma apareció después, pero no como reemplazo sino como ampliación. Está en las catacumbas de San Calixto, en las de Domitila, en el Mausoleo de Gala Placidia. Viene del mundo clásico, donde se la asociaba a Afrodita, a lo divino, al alma, a la pureza. Su uso dialoga con tradiciones mucho más antiguas, donde ya aparecía vinculada a dioses y fuerzas superiores. En los mosaicos bizantinos, especialmente, la paloma se multiplica: no es solo un símbolo, es también una atmósfera, una forma de sugerir la presencia de lo sagrado sin necesidad de encarnarlo.“En el arte cristiano temprano, la paloma ya no es solo un animal –dijo Burucúa–. Es atmósfera. No representa una escena: construye un clima de sacralidad. Una manera de sugerir lo divino sin fijarlo”.El pelícano y el pavo real completan la constelación: el primero, figura del sacrificio; el segundo, de la incorruptibilidad.Pero el recorrido se vuelve más denso en los bestiarios medievales, en especial el Physiologus, donde los animales funcionan como alegorías morales y teológicas. “El pelícano es central –señaló Burucúa–. La leyenda dice que se hiere para alimentar a sus crías con su propia sangre”.La imagen impactó de lleno en la tradición cristiana. Agustín de Hipona (San Agustín) la retoma en su comentario al Salmo 101, donde describe al pelícano como figura de soledad, sacrificio y redención. “Me parezco al pelícano que habita en la soledad, y al búho, que vive entre ruinas. Estoy desvelado como pájaro sin pareja en el tejado”, dijo.Más tarde, Santo Tomás de Aquino la fija en el imaginario litúrgico en el himno Adoro te devote: “Pie Pellicane, Jesu Domine, me immundum munda tuo sanguine” (“Oh piadoso pelícano, Señor Jesús, límpiame a mí, impuro, con tu sangre; una sola gota puede salvar al mundo entero de todo pecado”).“Es una imagen extremadamente fuerte –comentó Burucúa–. Cristo como aquel que se desgarra para dar vida”. El pavo real, en cambio, introduce otra dimensión. “Se creía que su carne no se corrompía –explicó–. Eso lo convierte en símbolo de la vida eterna”.El historiador José Emilio Burucúa ofreció una conferencia en la Bienal de Arte Sacro Contemporáneo. Foto: Martin Bonetto.Burucúa se detuvo en el análisis de La ciudad de Dios (De civitate Dei contra paganos), escrita por San Agustín entre 412 y 426 d.C., donde describe esa supuesta incorruptibilidad con una precisión casi científica. “Es un texto extraordinario –afirmó–. Parece escrito por un naturalista moderno”.La carne del pavo real –se creía– no se corrompía. Esa cualidad lo convirtió en símbolo de la resurrección y la vida eterna. En mosaicos, sarcófagos y frescos –San Vitale, San Jenaro– el pavo real insiste. Repite, sin dramatismo, una idea contundente: la muerte no es el final.El símbolo“He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. La frase bíblica abre la escena y le da al cordero protagonismo. “El cordero es, probablemente, el símbolo más importante de Cristo. Porque deja de ser símbolo para convertirse en sustitución”, explicó.En el Apocalipsis: “Vi un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos y siete ojos…”. Burucúa no atenuó la extrañeza. “Es una figura imposible. Y por eso mismo, total. Tiene todos los atributos: sacrificio, poder, sabiduría”.En las imágenes, el cordero se independiza del Buen Pastor y ocupa el centro. “El cordero domina la escena. Es Cristo”, apuntó.El punto más alto es el Políptico del Cordero Místico, la obra maestra de Hubert y Jan van Eyck en la catedral de Gante. “Ahí el cordero sangra. Pero, al mismo tiempo, mira. Es una presencia”, pountualizó.Y, en el extremo opuesto, el Agnus Dei de Francisco de Zurbarán: la imagen reduce todo a lo esencial, un animal atado, silencioso. La conferencia podría haberse cerrado ahí. Pero no. El último giro llegó con el elefante, un animal menos habitual en el repertorio cristiano temprano, pero central en los relatos medievales.El historiador José Emilio Burucúa ofreció una conferencia en la Bienal de Arte Sacro Contemporáneo. Foto: Martin Bonetto.“Es el caso más extraordinario. Porque introduce relato”, comentó el autor de Historia natural y mítica de los elefantes (Ampersand, 2019), escrito en colaboración con Nicolás Kwiatkowski.“Desde la época de Aristóteles se pensaba que el elefante era religioso: entendían que, al elevar la trompa y barritar todas las mañanas, rendía homenaje al sol y a la luna –aportó–; y además advirtieron una serie de rituales funerarios. Por ejemplo, al morir una hembra de la manada, hay uno o dos días de lamento sobre el cadáver y luego lo tapan. Cuando vuelven a pasar por el lugar, quizás un año después, se detienen: hay una especie de memoria colectiva de la matriarca muerta”.Una fuente maravillosa es el Physiologus, donde culmina la descripción del elefante con un cuento en el que una pareja de elefantes cae en un pozo. Aparecen otros doce elefantes de la manada y tratan de sacarlos, pero no lo logran. Al tiempo aparece un elefante chico que, con su trompa, excava el hueco y les abre camino para salir. “La interpretación alegórica es que la pareja eran Adán y Eva, que caen en el pecado; los doce son los profetas de Israel; y el pequeño es Cristo, que finalmente logra salvarlos”, narró Burucúa.A partir del siglo XIII, los Gesta Romanorum eran historias utilizadas por los sacerdotes como temas de sus sermones, porque tenían una moraleja cristianizada. Allí se cuenta, por ejemplo, la historia de un rey cuyo reino era una enorme selva de poco uso por la presencia de un elefante al que todos temían. “Para reducirlo, los sabios de la corte le aconsejan que envíe a dos muchachas vírgenes desnudas al bosque –comentó–. Ellas entran y empiezan a cantar. El elefante aparece, las acaricia con la trompa y se duerme en el regazo de una de ellas. La otra, entonces, lo atraviesa con una espada, le corta la cabeza y juntan la sangre en un recipiente, con la que luego ungen al rey. La moraleja es que Eva es la joven que le corta la cabeza y María la que junta la sangre. Cristo es el elefante: entonces la sangre de Cristo convierte al rey en justo”.La escena, transmitida en sermones y manuscritos, funcionaba como un mecanismo de enseñanza. “Imaginen a un sacerdote en una aldea medieval contando esto. Era imposible olvidarlo”.El recorrido visual acompaña: capiteles románicos, manuscritos del Physiologus, el elefante esculpido en Notre-Dame por Eugène Viollet-le-Duc, xilografías como la de Michael Wolgemut. Incluso las rarezas: elefantes tricéfalos, criaturas híbridas.Burucúa contó que su favorita: la que aparece en la segunda parte del Imagini delli dei de gli antichi (Padua, 1615), de Vincenzo Cartari y Lorenzo Pignoria. Dioses con cabeza de elefante, cruces entre mitologías clásicas. “Estas imágenes no son puras –advirtió–. Son zonas de contacto. Uno rápidamente piensa en el dios hindú Ganesha (con cabeza de elefante y cuerpo humano)”.“Lo importante –dijo Burucúa– es que el elefante introduce algo que el cordero no tiene: relato. Historia. Tiempo”.El historiador José Emilio Burucúa ofreció una conferencia en la Bienal de Arte Sacro Contemporáneo. Foto: Martin Bonetto.Hacia el final, Burucúa introdujo una clave teórica apoyada en Romano Guardini: la distinción entre imagen hierofánica (la que manifiesta lo sagrado) e imagen antropofánica (la que lo representa). “Con los animales es posible pensar una imagen hierofánica. No representan: hacen presente”. No se trata de sustituir una imagen por otra, sino de operar en otro registro.Por eso, lejos de ser un estadio primitivo, este bestiario aparece como una de las soluciones más complejas del arte sacro. “En Cristo se refleja toda la creación. Y los animales permiten decir eso sin cerrarlo”. Entre peces y palomas, pelícanos y pavos reales, corderos y elefantes, el arte construyó un lenguaje. Un lenguaje que no muestra a Dios. Pero lo deja ver.
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Entre el cordero y el elefante: cómo el arte representó a Dios sin mostrarlo, según José Emilio Burucúa
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Un nuevo misil estadounidense impactó en un polideportivo y una escuela iraníes, según un análisis
Un nuevo misil estadounidense impactó en un polideportivo y una escuela iraníes, según un análisis
El primer día de la guerra con Irán, un arma con las características de un misil balístico estadounidense de reciente desarrollo fue utilizada en un ataque contra un polideportivo y una escuela primaria contigua, cerca de una instalación militar en el sur de Irán, según expertos en armamento y un análisis visual realizado por The New York Times. Funcionarios locales citados por medios iraníes afirmaron que este ataque y otros ocurridos en las cercanías, en la ciudad de Lamerd, causaron la muerte de al menos 21 personas.El ataque del 28 de febrero se produjo el mismo día en que un misil de crucero Tomahawk estadounidense impactó contra una escuela en la ciudad de Minab, a varios cientos de kilómetros de distancia, causando la muerte de 175 personas. Sin embargo, en el caso de Lamerd, se trató de un arma que no había sido probada en combate.El Times verificó videos de dos ataques en Lamerd, así como imágenes posteriores a los mismos. Reporteros del Times y expertos en municiones descubrieron que las características del arma, las explosiones y los daños coinciden con los de un misil balístico de corto alcance llamado Precision Strike Missile, o PrSM (que se pronuncia como «prisma»), diseñado para detonar justo encima de su objetivo y lanzar pequeñas partículas de tungsteno hacia afuera.Una imagen fija de un vídeo muestra un misil en vuelo, visible en la parte superior izquierda, que coincide con el PrSM. Foto Agencia de Noticias FarsUna imagen del vídeo muestra cómo el misil estalla sobre una zona residencial cercana a las instalaciones deportivas y a la escuela. Foto Agencia de Noticias FarsLos videos que captaron un ataque, en una zona residencial a unos 275 metros del polideportivo y la escuela, muestran el arma en vuelo, con una silueta distintiva que coincide con la del misil PrSM. El misil explota en una gran bola de fuego en el aire.Otro video, grabado por una cámara de seguridad ubicada justo enfrente del polideportivo, muestra el impacto en el polideportivo y la escuela contigua. Si bien el video no capta el misil entrante, sí muestra claramente una explosión justo encima de la estructura.Las fotografías tomadas después del incidente muestran que ambos lugares quedaron plagados de agujeros, aparentemente causados por las pastillas de tungsteno.Hay un complejo de la Guardia Revolucionaria justo al lado del polideportivo. Se desconoce si fue alcanzado por el ataque.Según un comunicado de prensa del Ejército, el misil PrSM completó las pruebas de prototipo el año pasado. El 1 de marzo, el Comando Central de EE.UU. publicó un video del lanzamiento del PrSM durante las primeras 24 horas de la guerra. Días después, el almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central, declaró que el PrSM se había utilizado en combate por primera vez. Las fuerzas armadas han estado promocionando su debut.Dado que el arma es tan nueva, resulta más difícil evaluar si los impactos del misil PrSM en Lamerd fueron intencionados, se debieron a un fallo de diseño o a un defecto de fabricación, o fueron el resultado de una selección inadecuada del objetivo.No está claro si la escuela o el pabellón deportivo están afiliados al complejo de la Guardia Revolucionaria, ni de qué manera, pero según imágenes satelitales de archivo, han estado separados del complejo por un muro durante al menos 15 años.Según Amir Saeid Iravani, representante de Irán ante las Naciones Unidas, en el momento de las huelgas, el pabellón deportivo era utilizado por un equipo femenino de voleibol. Fotografías y vídeos publicados en una cuenta de redes sociales vinculada a la escuela muestran que las instalaciones eran utilizadas habitualmente por niños. Además, según un análisis del Times, el pabellón deportivo lleva años figurando públicamente como una instalación de uso civil en plataformas de cartografía digital de fácil acceso, como Google Maps, Apple Maps y Wikimapia.Las imágenes a nivel del suelo y las imágenes satelitales de las consecuencias del siniestro muestran el pabellón deportivo con marcas de quemaduras y el techo parcialmente derrumbado. Las grabaciones del interior de la escuela muestran ventanas destrozadas, daños por el fuego y manchas de sangre.El misil PrSM está diseñado para eliminar tropas enemigas y destruir vehículos sin blindaje, y puede volar a más del doble de distancia que cualquier otro misil del arsenal del Ejército.Un funcionario estadounidense que habló con el Times confirmó que el misil utilizado en el ataque a Lamerd fue el PrSM. El funcionario no estaba autorizado a hacer declaraciones públicas sobre el ataque y habló bajo condición de anonimato.Otros expertos consultados por el Times también ofrecieron su opinión sobre el arma.“Si bien sabíamos que PrSM había sido despedido, esta es la primera vez que vemos el funcionamiento interno del sistema”, dijo Jeffrey Lewis, experto en no proliferación nuclear del Middlebury College, tras revisar videos y fotos del incidente.La observación de Lewis fue respaldada por Frederic Gras, otro experto en municiones.Afirmó que el vídeo que mostraba la detonación en el aire era muy claro y que «el patrón de daños por fragmentación es impresionante y coincide con la poca información técnica disponible sobre el PrSM».El capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos, declaró al Times el sábado: «Estamos al tanto de los informes y los estamos investigando. Las fuerzas estadounidenses no atacan indiscriminadamente a civiles, a diferencia del régimen iraní».OpciónLewis afirmó que el misil que se ve en el vídeo también se parecía a otra arma estadounidense lanzada desde tierra: un cohete guiado llamado GMLRS-ER, pero dado que esa munición tiene un alcance de solo 93 millas, frente a las 400 millas del PrSM, habría tenido que ser disparado desde dentro de Irán, lo cual es muy improbable.Además del polideportivo, la escuela y la zona residencial cercana, un tercer lugar podría haber sido alcanzado por el ataque. El Times verificó un video que muestra otra columna de humo elevándose cerca de los otros objetivos simultáneamente. El Telegram local y otros medios informaron que un centro cultural había sido alcanzado, pero esto no pudo ser verificado de forma independiente.La BBC informó anteriormente que los misiles utilizados en Lamerd podrían haber sido misiles PrSM.Los ataques contra Irán están siendo llevados a cabo por una coalición conjunta israelí-estadounidense, pero altos mandos militares estadounidenses dejaron claro que en los primeros días del conflicto Estados Unidos operaba en la parte sur del país, donde se encuentra Lamerd.Al menos 21 personas murieron en los ataques, según la agencia estatal de noticias iraní, IRNA. Si bien esta cifra no ha sido verificada de forma independiente, fotos y videos publicados en línea por medios locales muestran escenas de un funeral multitudinario al día siguiente, 1 de marzo. Otras 100 personas resultaron heridas, dijo Iravani, representante de Irán ante la ONU.Según Iravani y testigos presenciales citados por el medio de comunicación en línea estadounidense Drop Site News, algunas de las víctimas fueron jugadores de voleibol que estaban entrenando dentro del pabellón cuando impactó el misil.Tasnim, una agencia de noticias iraní semioficial, publicó los nombres de las 21 personas que, según afirmó, fallecieron. La periodista Negin Bagheri, radicada en Irán, escribió sobre dos de las víctimas: Helma Ahmadizadeh, una niña de 10 años que cursaba cuarto grado, y Elham Zaeri, una niña de quinto grado, quienes se encontraban en un entrenamiento de voleibol cuando impactó el misil. Khabar-e Jonoub, un periódico iraní, informó sobre la muerte de un entrenador deportivo identificado como Mahmoud Najafi.El PrSM es un misil balístico de corto alcance diseñado para reemplazar el Sistema de Misiles Tácticos del Ejército (ATACMS) en el arsenal del Ejército y la Infantería de Marina. Desarrollado por Lockheed Martin en Camden, Arkansas, es capaz de alcanzar objetivos a una distancia aproximada de 640 kilómetros. Sin embargo, se desconocen detalles adicionales sobre el arma, como su precisión prevista y la cantidad de explosivos que transporta.En guerras pasadas, el Pentágono ha desplegado en ocasiones armas experimentales como el PrSM en zonas de guerra activas para lo que los militares denominan «evaluación de combate», siempre y cuando los comandantes acepten conscientemente el riesgo inherente al uso de una munición antes de que haya pasado por más pruebas.c.2026 The New York Times Company