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  • Condenaron a un depravado por violar a su propia hija pero la sentencia no está firme y espera en libertad

    Condenaron a un depravado por violar a su propia hija pero la sentencia no está firme y espera en libertad

    Condenaron a un depravado por violar a su propia hija pero la sentencia no está firme y espera en libertad

    Un sujeto que fuera llevado a juicio por haber violado reiteradamente a su propia hija mientras esta tenía entre 8 y 13 años de edad, fue condenado recientemente, pero esperará en libertad mientras la sentencia dequiere firmesa, ya que la Defensa recurriría en casación.

    Se trata de L.A.O. de unos 43 años de edad, quien fuera representado por la defensora oficial, doctora Valeria Irel, en causa que llevó adelante la fiscal, doctora María Albertina Chichi, que llegaron al juicio que fue presidido por el vocal de Cámara, doctor Rubén Chaia, en orden a los delitos de “Abuso sexual gravemente utrajante, reiterado, agravado por el vínculo y por el aprovechamiento de la convivencia con una menor de edad, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y por el aprovechamiento de la convivencia con una menor de edad, ambos en concurso ideal con corrupción de menores agravada (art. 119 segundo y cuarto párrafo incisos b y f; art. 119 tercer y cuarto párrafo incisos b y f; art. 125 segundo y tercer párrafo, 54 y 55 del código penal), en carácter de Autor (art. 45 del Código Penal)”.
    Los aberrantes hechos
    Este depravado abusó reiteradamente de su hija (hoy de 20 años de edad), mientras ella tenía entre 8 y 13 años de edad, luego de que su esposa (madre de la niña) falleciera, actos que continuó haciendo aprovechando su convivencia, incluso luego de formar pareja nuevamente, tormentos que se repetían cada noche o madrugada, los que cesaron cuando la niña se fue a vivir con su abuela.
    Todo fue expuesto en el debate aportándose testimonios de profesionales que realizaron sus estudios a la víctima y su entorno, testigos de la causa aportados por las partes y la importancia de la que fuera Cámara Gesell, lo que llevó a confirmar lo sucedido de manera contundente.
    Por todo ello, la Fiscalía solicitó la pena de diecisiete años de prisión con más las accesorias legales del artículo 12 del Código Penal. Asimismo, solicitó la renovación de las medidas de coerción sustitutiva de prisión preventiva al imputado.
    Por su parte, como era de esperar, la Defensa intentó desvirtuar los dichos de la parte acusadora con un extenso alegato, que la llevó a solicitar la absolución de su cliente.
    La condena y la apelación
    Tras escuchar a las partes, el juez interviniente dispuso condenar a L.A.O, a la pena de once años de prisión de efectivo cumplimiento, como autor materialmente responsable de los delitos de “Abuso sexual gravemente ultrajante reiterado, agravado por el vínculo y el aprovechamiento de la convivencia con una menor de edad, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y el aprovechamiento de la convivencia con una menor de edad, ambos en concurso ideal con corrupción de menores agravada por la edad de la víctima y el vínculo, ello de conformidad con lo dispuesto en los artículos 40, 41, 54, 55, 119 párrafos 2°, 3° y 4°, incisos b) y f), artículo 125, párrafos 2° y 3° de Cód. Penal, con más las accesorias legales del art. 12 del Código Penal.II”- imponiendo a este, hasta que la presente sentencia se torne ejecutable, diferentes reglas de conducta, que deberá respetar estrictamente, entre ellas la prohibición de acercamiento a la víctima y tener fijado domicilio, ya que se deberá esperar lo que se resuelva en la Cámara de Casación de Concordia donde la Defensa presentó su recurso.
     

  • Una sentencia que cierra una era: 17 años y medio de prisión para el narco peruano Fernando «Piti» Estrada Gonzáles

    Una sentencia que cierra una era: 17 años y medio de prisión para el narco peruano Fernando «Piti» Estrada Gonzáles

    Parece mentira que décadas de poder narco en el Bajo Flores se puedan condensar en algo tan corto. Pero así fue: este martes el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 3 condenó a 17 años y medio de prisión a Fernando «Piti» Estrada Gonzales (59) como líder de una banda dedicada al trafico de estupefacientes. La lectura del veredicto duró unos segundos. Su peso abarcó años de un reinado que parecía no tener fin y abarco numerosas investigaciones en la Procuraduría de Narcocriminalidad.De esta manera, los jueces pusieron fin a un control absoluto sobre un mercado de drogas que abarcó 7 hectáreas y muchos kilos de cocaína, marihuana y paco. Un poder que se prolongo de forma metódica, violenta y exitosa. El fiscal Diego Velasco había pedido una pena de 24 años.El día empezó temprano para «Piti». El Grupo Especial de Intervención (GAI) del Servicio Penitenciario Federal lo levantó a las 5 de la mañana para transportarlo en un camión blindado a los Tribunales de Comodoro Py. Allí, sobre las 12 del mediodía tuvo la oportunidad de decir sus ultimas palabras ante el Tribunal. «Piti» mostró fotos de su vida en Perú, andando en moto y con su familia, para tratar de demostrar que nunca se escondió, que nunca estuvo prófugo.Durante casi 30 años los dos hermanos peruanos, Marco Antonio (63) y Fernando Estrada Gonzales manejaron un inmenso territorio narco en plena Ciudad de Buenos Aires. Primero –a fines de los 90´- coparon el lugar a los tiros desplazando a los punteros paraguayos y luego montaron una maquinaria perfecta para vender al por menor y al por mayor.Tenían tal nivel de recambio de su tropa que la Justicia ya condenó a 180 integrantes de su banda. Sin pisarse el poncho se repartían la venta en turnos de 28 días.Finalmente ellos también cayeron: Marcos recibió una sentencia a 24 años de prisión (unificada en varias causas), fue expulsado de Argentina a Perú en 2022. “Piti”, tras estar 13 años prófugo (entre 2010 y 2023) mandando ordenes desde su país natal, decidió entregarse a la Justicia argentina. Actualmente esta alojado en el Complejo Penitenciario II de Marcos Paz de donde solo sale para ir a los Tribunales de Comodoro Py.Alegando problemas de salud debido aun accidente de tránsito, desde 2023 «Piti» venía pidiendo prisión domiciliaria y pulsera electrónica. Según él, en el accidente perdió el dedo gordo de uno de sus pies y quedó lesionado su brazo izquierdo. Nunca le contestaron y ahora con la condena es difícil que lo dejen salir.“El es la última pieza del rompecabezas”, describió el fiscal Diego Velazco en su alegato ante los jueces Andrés Basso, Javier Ríos y Fernando Machado Pelloni.“Se trata de la mayor banda que ha operado en Argentina por el gobierno territorial y por el tiempo que permaneció en funciones. Hacían montañas de basura en lugar de lomos de burro, ponían carteles para tapar las cámaras. Todo para evitar que el Estado pudiera ingresar al lugar”, detalló Velasco.Más flaco, con el pelo aclarado y rulos. Totalmente distinto a las fotos que se habían conocido de él. Así se presentó en 2023 en el edificio de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) «Piti» Estrada Gonzáles. Llegó caminando lo mas tranquilo al lugar, en pleno microcentro porteño.Este capo narco que manejaba buena parte del tráfico de drogas del Bajo Flores desde Lima, había avisado -vía su abogado, Juan Sánchez Ortiz- su intención de entregarse a las autoridades argentinas. Y cumplió su promesa, ante la sorpresa de todo el mundo.Ahora, si tan exitosa era su vida y su negocio en la «clandestinidad», ¿por qué se entregó y se expuso a la condena que le llego este martes?Algunos piensan que pudo sentirse cercado luego de las detenciones en Perú de su sobrino John Paul Revilla Estrada, alias «Burro», el 16 de marzo de 2023, y de su socio Raúl Martín Maylli Rivera, apodado «Dumbo» en octubre de 2022.»Piti» Estrada Gonzáles era uno de los prófugos más codiciados. Incluso varias veces una brigada especializada de Drogas Peligrosas de la Policía Federal viajó a Perú para tratar de ubicarlo. La última vez fue poco antes de que se entregara: junto con la policía antinarcóticos peruana (Dirandro) lo rastrearon hasta Arequipa, donde había sufrido un accidente de tránsito.En esa oportunidad se les escapó por poco, pero lograron ubicar y capturar a su sobrino John Paul- hijo de su hermana- conocido por haber sido expulsado dos veces del país. «Burro» se movía en un auto rojo marca Honda, que dejaba en la vereda simulando ser un taxi.El imperio de los hermanos Estrada Gonzales comenzó a forjarse a base de tiros y muertos en los años 90. Creció y se fortaleció sementándose con homicidios.A «Piti» lo detuvieron por uno de esos homicidios y pasó varios años en la cárcel. Tras cumplir la condena por el crimen de Antonio Eusebio Gallardo -ocurrido el 11 de junio de 1998 en inmediaciones del complejo edilicio denominado Barrio Rivadavia II del Bajo Flores– frente a la manzana 24 de la villa 1-11-14- siguió manejando el negocio de la droga en libertad, hasta que quedó prófugo.Hoy la banda parece pasar por su peor momento con sus principales referentes muertos o detenidos. De todos ellos, «Piti» era el pez más gordo que quedaba por caer. ​Con su condena a 17 años y medio terminó un dinastía narco. Pero, se sabe, el negocio de la droga siempre encuentra la manera de imponerse. Ya sea en la frontera de México con Estados Unidos, en los puertos de España o en una modesta manzana del Bajo Flores, en Buenos Aires, Argentina.