Juan Monge dejó de ser el DT del Lobo
Gimnasia comunicó que Juan Monge dejó de ser el técnico del equipo del Federal.
En un escueto comunicado, expresan que fue de común acuerdo.

Juan Monge dejó de ser el DT del Lobo
Gimnasia comunicó que Juan Monge dejó de ser el técnico del equipo del Federal.
En un escueto comunicado, expresan que fue de común acuerdo.

Cae en Concepción del Uruguay un joven que se había fugado tras ser condenado
En un operativo certero realizado la noche de este miércoles, agentes de la Policía Federal Argentina (PFA) lograron la detención de un joven que se encontraba prófugo de la Justicia. Sobre el sujeto pesaba una orden de captura vigente tras haberse escapado del establecimiento donde cumplía su pena.
El operativo: inteligencia y precisión
La detención fue el resultado de una investigación llevada adelante por la División Unidad Operativa Federal de Concepción del Uruguay. Tras semanas de seguimiento y tareas de inteligencia, los efectivos lograron dar con el paradero del evadido en la zona este de la ciudad.
El procedimiento se concretó en la avenida Lauría, en el tramo comprendido entre calles Malvar y Pinto y Echeverry, donde el personal federal interceptó al sospechoso sin que este pudiera oponer resistencia.
Antecedentes y situación judicial
Según datos recabados, el detenido contaba con un pedido de captura emitido por el Juzgado de Ejecución de Penas de Concordia. El joven se habría dado a la fuga meses atrás, rompiendo el régimen de detención bajo el cual cumplía una condena efectiva.
Pasos a seguir:
Traslado: El detenido fue derivado a la sede local de la PFA.
Disposición judicial: Quedó a cargo de la magistratura interviniente para coordinar su traslado y el reingreso al sistema penitenciario.
Con este accionar, la Policía Federal reafirma su compromiso en la captura de personas que intentan evadir la acción de la Justicia, colaborando con la seguridad y el orden en la región.

Las lluvias paralizaron la cosecha en gran parte del país y ya comienzan a ser un serio problema para la soja
Abril se convirtió en un mes particularmente lluvioso y esta situación está trayendo severos inconvenientes a la cosecha de soja, que recién comienza a nivel nacional, pero que está paralizada en amplias zonas del área agrícola nacional, generando demoras y riesgos de pérdida de calidad.Para dar un panorama de la situación, sirve el ejemplo de lo sucedido en los primeros 8 días de abril en la zona núcleo. Allí llovió en promedio unos 90 mm, el total de lo que tendría que llover en el mes. Esta situación se replicó en gran parte del área agrícola nacional.Tras un intervalo de algunos días sin precipitaciones, el agua volvió a buena parte del país, con epicentro en el norte, más puntualmente en el centro y norte de Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco y Formosa.Lluvias acumuladas en las últimas 24 horas.En el primer caso, los acumulados fueron de consideración, sobre todo en la parte más septentrional de la provincia. Por ejemplo, en Reconquista se registraron 143 mm en las últimas 24 horas, pero a pocos kilómetros de allí, en Nicanor Molinas, el pluviómetro recolectó 250 mm.En Colonia Durán, un poco más al sur, llovieron 225 mm; en La Gallareta, 258 mm; en Gobernador Crespo, 200 mm; y la lista sigue. En sí, los departamentos de Nueve de Julio, Vera, General Obligado, San Javier, San Justo y San Cristóbal recibieron, en promedio, entre 100 y 200 mm en un día.Lluvias acumuladas en el centro-norte de Santa FeEn diálogo con Clarín Rural, el director del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF), Rubén Walter, indicó que estas lluvias, que se sumaron a las que se dieron a principios de mes, paralizaron la incipiente cosecha de soja y de algodón, lo que implicará demoras en la recolección, como así también posibles pérdidas de calidad.“Hace algunos días comenzó la recolección de la soja, con un avance apenas del 5%, pero con estas precipitaciones, hoy está totalmente paralizada. Van a tener que pasar una cantidad de días para que se retome y estén dadas las condiciones físicas de los suelos”, comentó Walter.Campo inundado en el centro-norte de Santa Fe, donde llegaron a llover más de 200 mm en un día.Pero más allá del agua en los lotes, uno de los principales problemas radica en los caminos rurales, ya sean secundarios o terciarios. “Los caminos eran como canales de escurrimiento del agua. Eso impacta en el acceso a los lotes y la capacidad para mover las máquinas”.“Toda el área, dentro de lo que es este sector en la parte agrícola, tiene en las posiciones bajas y todo lo que es el escurrimiento superficial de lagunas temporarias completo, saturado, hay baja infiltración o ya no infiltra. Esa condición física de suelo no da la posibilidad de poder entrar con las herramientas y maquinaria y que con el transcurso de los días va a hacer que, justamente la mayor cantidad de superficie para cosechar, que sería en el caso de la soja temprana, se dé todo en el mismo tiempo y empiece a manifestar algún tipo de problemas en el sentido de la calidad de los granos a obtener”, detalló Walter.Las lluvias afectan la cosecha de soja en en centro-norte de Santa Fe.En cuanto a la cosecha de algodón en los departamentos de General Obligado, Vera y Nueve de Julio, sostuvo que con estas últimas lluvias “quedó totalmente trunca y aquí sí se pierde calidad de fibra».En cuanto a la ganadería y lechería, teniendo en cuenta que la zona es una importante cuenca productiva, el mal estado de los caminos complica la producción, en especial, lo que es la recolección de leche.En Santiago del Estero también se hicieron sentir las lluvias. En la zona de Bandera, en el este provincial, llovieron en menos de 24 horas 180 mm, a solo 10 días de que tome forma la cosecha de soja, cuestión que ya augura una demora en su comienzo.Caminos y campos inundados en la zona de Bandera, Santiago del Estero.“Esto nos va a complicar sin dudas por el estado de los caminos, por los pisos, y porque también hay un peligro de nuevas lluvias para la semana que viene. La soja estaba relativamente bien, pero esto es un problema. Todavía no va a afectar directamente la calidad de soja porque todavía no estaba para cosechar, pero si vuelve a llover la semana que viene ya va a empeorar bastante”, dijo a Clarín Rural el productor y asesor local, Pablo López Anido.Para López Anido, esta situación genera “una incertidumbre muy grande. Seguramente en alguna zona va a haber falta de piso y va a demorar la cosecha probablemente más de 20 días. El problema es que tampoco se va a poder sacar en muchos lugares la producción de los campos. Inclusive el estado de las rutas nacionales. Por esos caminos, que están en estado desastroso, tienen que salir aproximadamente 900.000 toneladas y 1,2 millones de maíz”.Estado de la Ruta Nacional 98 en Bandera, Santiago del Estero.Zona Núcleo y centro de Buenos AiresSi bien en la zona núcleo no ocurrió el aguacero del norte, las precipitaciones volvieron a darse, complicando la cosecha de soja. Los principales acumulados se dieron en Bell Ville (38 mm); Noetinger (39 mm); Idiazabal (40 mm); Irigoyen (14 mm); y Carlos Pellegrini (12 mm).A pesar de que las precipitaciones fueron mayormente moderadas, las mismas demoran aún más la recolección de la oleaginosa, que apenas tiene un avance del 20%.“Con la cosecha de soja estamos complicados: tenemos estos días de lluvias y después el fin de semana de vuelta con otra inestabilidad. El problema es que falta mucho por hacer, prácticamente más del 80% y ya veníamos con mucha agua”, comentó el jefe de Estimaciones Agrícolas de la red GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Cristián Russo.Lluvias acumuladas en la zona núcleo en las últimas 24 horas.El especialista recordó lo sucedido en abril del 2016, donde las lluvias generaron serios inconvenientes en la cosecha y pérdidas millonarias. Si bien no es el mismo panorama, Russo indicó que la situación “nos trae ese fantasma”, por lo cual “en la Región Núcleo se va a hacer todo lo posible para tratar de ganar tiempo, pero no se está dando posibilidad de entrar a cosechar porque está todo húmedo. Hay que entrar después de las 2 o 3 de la tarde, así que empieza a haber un miedo real”.Otro sector afectado por las lluvias fue el centro de Buenos Aires. En Pehuajó, por ejemplo, cayeron entre 100 y 130 mm, con picos de 170 mm comentó el productor agropecuario José Perkins.Camino rural en Pehuajó.“El agua ya no está, se escurrió y se corrió a los bajos. Este es un impedimento más en momento de cosecha que se suma al conflicto de transporte, que está demorando las labores. Hoy está en espera de condiciones de sacarla a la soja, con rindes previstos superiores a los de años anteriores”, indicó Perkins.No obstante, los caminos rurales se convierten en un inconveniente mayor: “los caminos que tienen consolidado, un 5 a 10% del partido, no tienen problemas. Pero el restante 90% están mal, pero por falta de obras, no por las lluvias. Están igual que hace 70 años, soportando una presión de tránsito de cosecha muy importante. Hemos cambiado la producción, pero no los caminos”.

Cada vez cuesta más ser de clase media en CABA: hay que ganar al menos $ 2,3 millones por mes sin alquiler
Por el salto de los precios de las tarifas, como combustibles, transporte, electricidad y los gastos en los colegios privados, en la Ciudad de Buenos Aires se encareció el costo para ser de clase media.Sin tener en cuenta el alquiler, una familia tipo (matrimonio y dos hijos menores) necesitó ganar 3,3% más el mes pasado: de $ 2.269.215 mensuales en febrero pasó a $ 2.342.860 el nuevo piso el mes pasado ($ 73.645 más) para ser de clase media, de acuerdo a los datos del Instituto de Estadística y Censos. La inflación promedio fue del 3%.Si se suma el costo de un alquiler, el umbral trepa a más de $ 3.450.000 mensuales.En tanto, la canasta familiar de indigencia pegó un salto en marzo con el 2,9% y la de pobreza el 3,5% por el incremento de los servicios, por encima de la inflación promedio que fue del 3%.Por su parte, para no ser pobre, los ingresos de una familia tipo debieron superar los $ 1.489.829 versus $1.440.147 en febrero. Y más de $ 814.709 versus $ 791.579 para no ser indigente.Entre los valores de pobreza y los de clase media se ubicaron los sectores vulnerables y medios frágiles.En promedio, los alquileres de departamentos usados en CABA, en el cuarto trimestre de 2025, fueron $ 484.985 (1 ambiente), $ 658.196 (2 ambientes) y $ 1.008.258 (3 ambientes), lo que eleva el valor de la canasta de pobreza entre los que deben afrontar un alquiler.En enero-marzo, los alquileres subieron en promedio el 8,3% y un 35,1% interanual.Así, con el alquiler de un departamento modesto (2 o 3 ambientes), esa misma familia tipo (dos adultos y dos hijos menores) tendría que haber recibido ingresos por encima de $ 2.400.000 para no ser considerada pobre y más de $ 3.450.000 mensuales para pertenecer a la clase media (alquiler de 3 ambientes).Estos valores promedio varían según los servicios que hayan adquirido las personas o familias, como medicina o colegios privados, automóviles o vivienda (propietario o inquilino). Se estima que el 35% de los que viven en los hogares porteños son inquilinos.La inflación porteña viene arrojando porcentajes más elevados en los rubros vinculados a los servicios porque se mide sobre una estructura de gastos más actualizada. Y muestra que, hacia el final de 2025, se estancó la reducción de la pobreza mientras creció la indigencia. Con estos nuevos datos del primer trimestre de 2026, se estima que la pobreza y la indigencia deberían haber aumentado.Estos ingresos corresponden a una pareja de mujer y varón de 35 años, ambos económicamente activos y propietarios de la vivienda, con dos hijos varones de 9 y 6 años.

Cómo usar la información satelital para ser más eficientes en la cosecha de trigo
En noviembre de 2025, mientras gran parte del trigo del norte de Santa Fe todavía transitaba sus últimas semanas antes de la cosecha, un productor ya tenía respuestas que históricamente llegaban demasiado tarde. Sabía, lote por lote, cuánto iba a rendir su cultivo. No era una corazonada ni un promedio regional: era información construida a partir de imágenes satelitales y un modelo biofísico capaz de traducir el “color” del cultivo en kilos de grano.Ese caso, trabajado por Ariel Zajdband, de Planet Labs, y Diego Hugo Pérez, técnico de AACREA, dentro del grupo CREA Las Petacas, del sur de Santa Fe, refleja un cambio de paradigma: anticipar la cosecha con precisión semanas antes de que entre la máquina.Zajdband y Pérez explican que planificar la cosecha sin datos precisos implica moverse con amplios márgenes de incertidumbre. En la práctica, eso se traduce en decisiones ineficientes: reservar más camiones de los necesarios, subestimar la capacidad de almacenamiento o vender anticipadamente sin conocer el verdadero potencial productivo.El problema se agrava cuando se analiza la variabilidad dentro de un mismo establecimiento. Dos lotes vecinos pueden diferir en hasta dos toneladas por hectárea, una brecha que permanece invisible hasta que la cosechadora recorre el campo. Con errores típicos de estimación de unos 500 kg/ha, esa incertidumbre puede significar uno o dos camiones por lote. Escalado a decenas de lotes, el impacto logístico y económico es considerable.La revolución de los satélitesDurante años, el uso de imágenes satelitales en agricultura fue más una promesa que una herramienta concreta. La baja resolución y la escasa frecuencia de captura —cada dos semanas o más— impedían seguir con precisión la evolución de los cultivos, especialmente en inviernos nublados.Hoy, ese escenario cambió radicalmente. Con satélites que capturan imágenes diarias y con resolución de pocos metros, es posible monitorear cada lote de manera continua. Incluso en condiciones adversas, se logran varias imágenes útiles por semana, lo que permite reconstruir con fidelidad el desarrollo del cultivo desde la emergencia hasta la madurez.El salto no es solo tecnológico: es conceptual. Ya no se trata de saber cómo viene “la zona”, sino de entender qué ocurre en cada lote, con información accionable y a tiempo. El modelo utilizado se apoya en un principio agronómico clave: el rendimiento depende de cuánta radiación solar captura el cultivo y cuán eficientemente la convierte en biomasa.A partir de imágenes satelitales, se mide el verdor del cultivo —indicador de la cantidad y actividad de hojas verdes— y se lo combina con datos térmicos acumulados para identificar el estadio fenológico. Con esa información, el modelo estima la biomasa generada y proyecta el rendimiento final.La base metodológica proviene de desarrollos de la Facultad de Agronomía de la UBA, adaptados en este caso a imágenes de alta frecuencia y resolución. A diferencia de muchos enfoques actuales, no se trata de un algoritmo de inteligencia artificial entrenado con grandes volúmenes de datos históricos, sino de una ecuación que replica el funcionamiento real del cultivo. Esto permite interpretar errores y mejorar el modelo campaña tras campaña.Resultados validadosLa validación en 83 lotes del grupo CREA Las Petacas durante la campaña 2025 mostró resultados contundentes:-El modelo explicó el 69% de la variabilidad de rendimiento entre lotes.-Dos de cada tres lotes tuvieron errores menores a 500 kg/ha.-Ocho de cada diez quedaron dentro de ±1 tonelada respecto al valor real.Más importante aún es el momento en que se logra esa precisión. A los 60 días de la siembra, el modelo ya captura más de la mitad de la variabilidad. Hacia los 105 días —inicio del llenado de grano— alcanza niveles de precisión cercanos al 74%, entre 35 y 55 días antes de la cosecha.Ese margen de anticipación es clave: es exactamente cuando se definen la logística, la contratación de transporte y muchas decisiones comerciales.Una herramienta que aprende campaña a campañaEl verdadero potencial de esta tecnología no está en una campaña puntual, sino en su capacidad de mejora continua. Cada lote cosechado y medido alimenta el sistema, ajusta parámetros y permite entender mejor los desvíos.La evolución entre 2024 y 2025 lo demuestra. En un año seco como 2024, el modelo capturaba bien el promedio, pero no lograba diferenciar entre lotes. Tras una recalibración específica para trigo pampeano, en 2025 pasó a explicar con solidez la variabilidad interna.Además, su adopción no requiere inversiones en maquinaria ni sensores a campo. Funciona sobre lotes digitalizados y con información satelital disponible, con código abierto que puede escalar a otras regiones y grupos productivos.La cosecha siempre fue el momento en que la incertidumbre se convierte en certeza. Pero herramientas como esta empiezan a correr ese límite hacia atrás en el tiempo.Hoy, el satélite observa todos los campos todos los días. La diferencia competitiva ya no está en acceder a esa información, sino en transformarla en decisiones concretas antes de que llegue la cosechadora.En ese cambio silencioso, la planificación agrícola deja de ser una apuesta y se convierte, cada vez más, en un ejercicio de precisión.

La guitarra de Chilo, o la persistencia de lo que no pudo ser arrasado – El Miércoles Digital
El instrumento que perteneció a Juan Ramón Chilo Zaragoza —la primera víctima entrerriana del terrorismo de Estado en la década del 70— fue recuperado y restaurado en estos días en Concepción del Uruguay. Un episodio que es a la vez técnico, simbólico, afectivo y profundamente político.
Por AMÉRICO SCHVARTZMAN de EL MIÉRCOLES
Borges recuerda que su admirado Cansinos Assens escribió “sobre eso tan triste del amor a las cosas, porque las cosas no saben que uno existe”.
A veces no tiene sentido aferrarse a los objetos. Pero a veces las cosas sobreviven no por la resistencia de sus materiales sino por una obstinación humana. Un momento en algún punto del tiempo en que alguien decide que esas cosas todavía tienen algo para decir. Que en ellas persiste una forma de la vida que vale la pena preservar, darle continuidad, porque a pesar de todo lo ocurrido, no ha podido ser suprimida, eliminada, desactivada.
Algo así es lo que ocurrió con la guitarra que perteneció a Juan Ramón Chilo Zaragoza. El instrumento de Chilo fue restaurado en estos días en Concepción del Uruguay, su ciudad natal, en un episodio que si bien parece técnico, es también simbólico, afectivo, y en un sentido hondo, casi como para recuperar lo mejor de esa palabra manoseada, ajada, ensuciada, es también profundamente político.
Chilo con su guitarra.
Chilo era un avanzado estudiante de bioquímica en la Universidad Nacional de La Plata. Militante de la Federación Juvenil Comunista, era un activo líder en su centro de estudiantes. Hijo de una familia obrera de Concepción del Uruguay, Chilo se recibió a los 17 años de profesor de guitarra en el Conservatorio Iberoamericano en su ciudad natal. También tocaba el charango, aerófonos y (dicen sus amigos) era un buen cantor de tangos. La guitarra lo acompañó en sus años de estudiante de Bioquímica en la Universidad Nacional de La Plata y lo ayudó a costear sus estudios dando clases.
Chilo Zaragoza es también el primer entrerriano asesinado por la Triple A, la tenebrosa organización terrorista de Estado creada bajo el gobierno justicialista por el lúgubre ministro José López Rega.
Chilo fue secuestrado y asesinado en junio de 1975 en La Plata. Se contaron cerca de treinta perforaciones de bala en su cadáver. La Triple A no solo se adjudicó el crimen, sino que además puso un artefacto explosivo en su tumba en el cementerio uruguayense al cumplirse un año del horrendo crimen.
Más que un instrumento
La noticia que da origen a estas líneas no refiere únicamente a la restitución de un instrumento musical, aunque lo sea en su materialidad más inmediata.
Se trata, más bien, de la recuperación de un objeto que había acompañado de manera íntima la trayectoria vital singular de Chilo, un joven uruguayense para el cual la música no sólo era una pasión. También era un medio concreto para sostener sus estudios, para proyectar un futuro, para construir —en conjunto con otros— una forma de estar en el mundo que la violencia del terrorismo de Estado interrumpió de manera brutal.
«…. creo que quedó bien el instrumento. Está listo para darle aventura sonora y reconstruir la memoria. Que no solamente está entre los hechos, sino también en la literatura, en la música, en los instrumentos, en los objetos, son todas piezas de la identidad de las personas. Es una manera de tener a Chilo más cerca y más presente”.
Cuando la guitarra llegó a manos de Esteban Pérez Esquivel —prestigioso luthier radicado desde hace años en Entre Ríos— no era un objeto más. Al contrario. Estaba cargada de marcas, de intervenciones, de huellas acumuladas a lo largo del tiempo, “de cicatrices”, dice Esteban, que hablaban tanto del uso intensivo que había tenido como de una relación persistente con quien la había tocado.
Grietas abiertas, partes desencoladas, el puente despegado, el diapasón hundido en los puntos donde durante años se habían apoyado los dedos: todo en ella indicaba desgaste, insistencia, amor por ese cuerpo de madera entrañable.
Amor evidenciado en las reparaciones caseras, realizadas con los recursos disponibles —pegamentos escolares, tachuelas, capas superpuestas de pintura, enumera el luthier— que lejos de desmerecer el instrumento, lo convertían en un archivo material de la obstinación por seguir tocando.
El temple del instrumento
En ese contexto, la decisión del restaurador no fue la de devolverle la condición original. Sabia mirada: la historia no se puede borrar en nombre de una pureza imaginaria. Al contrario, Esteban se propuso intervenir con cautela, respetando las cicatrices, sosteniendo lo recuperable y evitando toda operación que implicara la pretensión de “limpiar” o retrotraer aquello que hace de esa guitarra un objeto singular.
La guitarra.
“Siempre es un compromiso recibir un instrumento, y más uno como este, que tiene una carga emocional e histórica”, señala Esteban. En su afirmación se cifra una ética del oficio que excede lo técnico: la conciencia clara de que en este caso no se esperaba que su destreza trabajara sobre una cosa, sobre un objeto, sino sobre un soporte de la memoria. Con aquello intangible, que no se puede restaurar sino defender, difundir, compartir…
Para quienes hacen música —explica el luthier— “el gesto de estirar la mano hacia el instrumento tiene algo de encuentro, de reconocimiento, casi de fraternidad”. En el caso de Chilo, esa relación aparece intensificada por el estado mismo en que la guitarra fue encontrada: un instrumento tan usado, tan adaptado a su ejecutante, que parecía haber quedado configurado para una sola manera de ser tocado.
“Era como si sólo él pudiera hacerlo”, dice Esteban, y en esa observación se abre una dimensión particularmente elocuente: la de un vínculo en el que la técnica, el cuerpo y el objeto se habían ido moldeando mutuamente hasta volverse inseparables.
“Sólo él podía tocarla”
Esteban cuenta, en diálogo con este cronista:
“El instrumento estaba muy dañado y en el tema de la restauración hay muchas escuelas, miradas distintas. Por ejemplo, hay gente que la limpia y no toca absolutamente nada. Yo traté de tocar solamente las partes donde el instrumento pudo ser recuperado”.
“Esta guitarra tenía muchas cicatrices, grietas, estaba abierta, desencolada. El puente estaba despegado, el diapasón tuve que lijarlo todo, calibrarlo, poner trastes nuevos… Tenía mucho uso. La usó tanto que en el diapasón tenía agujeros, donde apoyaba los dedos. Así que era como solo él podía tocar esa guitarra. Porque ya estaba muy dañada”.
“Se ve que él tenía una necesidad con ese instrumento, porque todas las reparaciones eran muy caseras. El puente lo habían pegado con con plasticola y con tachuelas, con chinches, del lado de abajo”.
“Así que yo retoqué solamente todas las grietas y mantuve la estética, pero a todas las pinturas viejas las dejé, hice cambio de cuerdas, las tapas y maderas de abajo y de adentro que estaban desencoladas. Respeté todas las piezas, traté de rescatar todo lo que era original y después todo un lustre como para mantener la pintura vieja, porque se ve que era una pintura arriba de otra también. Como si fuesen con disolventes diferentes. Se ve que él estaba queriéndola mejorar o reparar y las pintaba con lo que tenía. Entonces esa guitarra tiene varias manos de pintura”.
“Eso también te permite concretar el deseo de tener una escucha, de tener un diálogo con el instrumento, ¿te das cuenta? Es evidente que Chilo amaba profundamente a ese instrumento, porque de hecho todas las reparaciones, es como que dijo ‘yo le pongo cinta scotch y sigo tocando, no me importa”.
“Y bueno, creo que quedó bien el instrumento. Está listo para darle aventura sonora y reconstruir la memoria. Que no solamente está entre los hechos, sino también en la literatura, en la música, en los instrumentos, en los objetos, son todas piezas de la identidad de las personas. Es una manera de tener a Chilo más cerca y más presente”.
La historia ésta
Cada una de las víctimas del terrorismo de Estado tiene una historia para contar. Una vieja canción de León Gieco pregunta “¿Alguna vez sentiste en un espacio de tu imaginación que el grito de los perdedores es sordo y mudo aunque griten juntos?”. En el estribillo invitaba a “no dejar pasar por el costado la historia ésta”.
Esta historia —la de un joven que estudia, que milita, que enseña guitarra para sostenerse, que escribe cartas llenas de humor y ternura a su madre, que la sostiene emocionalmente tras enviudar, que además cuida y respalda a su hermano menor, que proyecta terminar su carrera y volver— es la que la violencia desbarata en junio de 1975, cuando un grupo de tareas de la Triple A lo secuestra y lo asesina con una saña que no requiere interpretación adicional.
Chilo tenía 21 años. Su muerte, ocurrida casi un año antes del golpe de Estado de 1976, lo inscribe entre las primeras víctimas de un dispositivo represivo que ya estaba en marcha, aun antes de adquirir su forma más sistemática. Como lo dijo magistralmente Rodolfo Walsh en su Carta: a partir de marzo del 76, “las Tres A pasaron a ser las Tres Armas”.
La historia familiar no se detiene allí, sino que se despliega con una lógica trágica que parece desafiar toda linealidad: dos años más tarde, en junio de 1977, su hermano Néstor Omar, Neco, fue secuestrado en La Plata en un operativo masivo de las fuerzas represoras, y nunca más apareció; su madre, Luisa Cecchini, que ya enterró a su hijo mayor, viaja desolada desde Entre Ríos, busca desesperadamente a su hijo menor, se incorpora a lo que luego será las Madres de Plaza de Mayo, emprende una búsqueda incansable que se prolonga durante décadas, atraviesa despachos oficiales, cuarteles, juzgados, iglesias, organismos internacionales hasta su muerte, también en ese mes funesto para la familia Zaragoza: junio, pero en 2002. Ese encadenamiento de fechas, ese mes que vuelve una y otra vez con olor de tragedia, obliga en sí mismo a una forma de memoria.
Una ética compartida
Medio siglo después del golpe de Estado que marcó esa época, la recuperación de la guitarra de Chilo adquiere un espesor particular. Como el golpe, no es un episodio aislado ni meramente conmemorativo, sino una intervención que restituye un fragmento de vida, un nudo de varias vidas que la destrucción fascista pretendió aniquilar para siempre. Y que no empezó ese día, y que no terminó de cerrarse ni siquiera hoy, cincuenta años más tarde.
Que, además, quien llevó adelante esa tarea haya sido Esteban Pérez Esquivel —hijo de Adolfo, el premio Nobel de la Paz por su compromiso con los derechos humanos ante la dictadura argentina— introduce una resonancia que quizás no necesita ser subrayada, pero igual lo hacemos: porque no es una filiación biográfica casual convertida en dato, sino una continuidad ética que encuentra en este trabajo una de sus formas posibles de expresión.
La información dada a conocer por la Dirección de Derechos Humanos de Concepción del Uruguay (a cargo de Dario Baron, de extensa y reconocida labor) señaló de paso un detalle que tampoco es menor: Esteban realizó la restauración de manera gratuita, al reconocer en el instrumento, en la guitarra de Chilo, un valor que excede cualquier lógica de intercambio.
Tu querida presencia
El propio Esteban Pérez Esquivel lo formula con claridad: “La memoria no reside únicamente en los relatos o en los archivos escritos”, sino también en los objetos, en los instrumentos, “en aquellas piezas que han acompañado la vida cotidiana” y que, al ser recuperadas, permiten establecer un vínculo sensible con aquello que se busca recordar. “Es una manera de tener a Chilo más cerca”, dice a este cronista. En esa proximidad recuperada junto con la madera y las cuerdas resuena algo más que una evocación.
Esteban trabajando.
Lo confirma la reacción de quienes conocieron a Chilo y compartieron con él las vísperas de aquellos tiempos terribles. Carlos Vecchio, comediante, dramaturgo y escritor uruguayense, es uno de los uruguayenses sobrevivientes del terrorismo de Estado, tras haber estado tres años en las mazmorras de Harguindeguy y Camps.
Amigo de Chilo de la adolescencia, escribió al enterarse de la restauración: “Magnífico documento histórico y cultural que enciende una nueva llama en el vasto candelabro de la motivación social y cultural. Felicitaciones a quienes junto a Esteban Pérez Esquivel sumaron su iniciativa creadora”.
La metáfora de Carlitos tampoco es azarosa: habla de una luz que no inaugura, sino que se suma a otras, en una trama de sentidos que se va construyendo colectivamente. Y que ya nadie ni nada podrá apagar.
A cincuenta años del golpe de Estado de 1976, cuando las conmemoraciones corren el riesgo de volverse rituales vaciados o meras reiteraciones, el episodio de la guitarra de Chilo contribuye a reponer una dimensión acaso decisiva de la memoria: la que se asienta en el contacto con lo concreto, con lo singular, con lo irrepetible. Con aquello que —como esta guitarra— conserva en su materialidad las marcas de una vida interrumpida y, al mismo tiempo, alumbra la posibilidad de que siga sonando en el presente.
Esteban entrega la guitarra a la DDH.
Imágenes: archivo de EL MIÉRCOLES, Dirección de Derechos Humanos MCU, Esteban Pérez Esquivel
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“Para que el agro pase a ser el gran motor del crecimiento argentino”
Un reciente estudio de la Universidad Austral y el IAE, afirma que si se eliminaran las retenciones al agro y mejorara la infraestructura, la producción agroindustrial en pocos años podría aumentar en un 90% superando los 250 millones de toneladas y pasando a ser el gran motor del crecimiento argentino.Actualmente, la presión fiscal argentina sobre la renta agrícola es del 55%, mientras que los productores de la Unión Europea reciben apoyos estatales del 16%.El transporte de granos por camión, el mal estado de la red vial y el atraso tecnológico del parque de tractores y cosechadoras, encarecen los costos y afectan la productividad.A pesar de ese pesado lastre el complejo agroindustrial aporta el 23% del PBI y representa el 60% de las exportaciones totales.Pero si se pudieran eliminar las retenciones y mejorar la logística, el sector productivo argentino modernizaría su equipamiento y aumentaría el área agrícola en 6,5 millones de hectáreas, pasando a aportar el 45% del PBI, y fortaleciendo la generación actual de divisas.Si el populismo no hubiera hecho demagogia con la mal llamada Justicia social, no existirían retenciones y todo el país estaría mucho mejor.Ricardo E. Frías / ricardoefrias@gmail.comLa dirigencia política argentina practica “la viveza artificial”, que es una variante contemporánea de la viveza criolla y una parodia malsana de la inteligencia artificial.Con esta práctica responden con sofismas (falsos razonamientos) a las interpelaciones acerca de sus actos corruptos.Daniel Maccagnoni / republicracia@gmail.xcomEs indignante cómo se está llevando el juicio del caso Cuadernos.Los privilegios otorgados a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner son flagrantes y alimentan la percepción de que algunos actores judiciales están jugando para CFK, generando desconfianza y sensación de impunidad para los poderosos.La Justicia no puede permitirse favoritismos ni excepciones; debe actuar con firmeza, igualdad y transparencia.Exigimos que el juicio se realice presencialmente, para que la sociedad pueda seguirlo directamente y comprobar que se respeta la ley.Nadie está por encima de la Justicia, y quienes buscan proteger privilegios traicionan la democracia y el Estado de derecho.Es hora de que prevalezca la verdad, sin privilegios ni protecciones indebidas.María Inés Blomberg / Inesblomberg@gmail.comEl Gobierno actual se propuso terminar con el latrocinio al Estado. Loable intención, peeeeroooo….Para lograr ese cometido, se debe investigar y castigar a los delincuentes que ejercieron cargos en forma delictiva.No se deben cerrar establecimientos imprescindibles para la atención de personas con discapacidades diversas.No es justo para dichas personas y sus familiares ni para quienes estudiaron con afán de atenderlas y ayudarlas a tener una vida mejor.En dichos centros pueden sociabilizar, ser contenidos, tener el trato debido, por personas preparadas para ello. Estos centros deben ser reabiertos. Pero con gente honesta en su administración.Con un presupuesto justo, bien administrado y controlado, se puede devolver tranquilidad y alegría a los afectados y sus familias. Que así sea.Adolfo R. Ortiz / adolfoortiz27@yahoo.com.ar