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  • Karina Milei acelera el plan 2027: promesas a gobernadores aliados, boleta única y calendario unificado

    Karina Milei acelera el plan 2027: promesas a gobernadores aliados, boleta única y calendario unificado

    Ni la suerte judicial del jefe de Gabinete ni la inflación en alza hace diez meses frenan los planes de reelección de Javier y Karina Milei. Mientras el Gobierno atraviesa su crisis política más profunda desde las elecciones, la hermana del Presidente reactivó este martes el operativo 2027. La funcionaria más poderosa de la administración libertaria volvió a sentarse este martes en la cabecera de una mesa con dos gobernadores aliados para hablar del armado político del año que viene y enviar un mensaje a otros ejecutivos provinciales.Los mandatarios de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y de Mendoza, Alfredo Cornejo, dos de los cuatro socios electorales del oficialismo en 2025, fueron los primeros en meses en reunirse en la Rosada con la secretaria general de Presidencia. Ambos aprovecharon su paso por la Ciudad para participar también de la conferencia de Amcham que cerró Milei, donde respaldaron el rumbo general del Ejecutivo.Karina no estuvo sola. Se sentó en la cabecera de la mesa en el despacho del ministro del Interior. La acompañaron su mano derecha y principal armador territorial, Eduardo “Lule” Menem, y el anfitrión Diego Santilli, prueba de que la reunión trascendía la discusión de gestión por la transferencias de rutas nacionales a las provincias que se informaron en un comunicado oficial.Sin hacer nombres, se habló explícitamente de mantener el apoyo nacional sin que la Casa Rosada se inmiscuya en las elecciones locales. Sin la seguridad de otros tiempos, en el Gobierno se mostraron de acuerdo, un modo desacelerar el armado en que la hermana del Presidente y los Menem realizaron en todas las provincias.Karina Milei, entre el apoyo a Adorni y el armado territorial. En una de las reuniones de mesa política -cada vez más intercaladas en el medio de las internas del gabinete- se discutió en duros términos sobre la conveniencia de intentar destronar a los gobernadores apoyan en el Congreso las iniciativas del Gobierno.Es una réplica del debate interno de 2025 que se terminó por saldar a favor de la hermana del Presidente, que clausuró la discusión con un triunfo contundente en octubre. Tras acompañar a Milei a Nueva York varios gobernadores mostraron discrepancias con el discurso y el plan económico del Gobierno. Cornejo fue uno de ellos.Luis Caputo y su sobrino Santiago sugerían a viva voz la necesidad de no confrontar con potenciales aliados. Los Menem, alfiles de Karina, se mostraban dispuestos a intentar promover a sus candidatos.Cornejo es el único de los gobernadores que no tiene reelección. La Casa Rosada empujaba hasta hace poco las chances de Luis Petri. El ex ministro de Defensa -que abandonó su afiliación a la UCR para pasarse a LLA- perdió visibilidad al convertirse en uno más de los 257 diputados, aunque ostente la vicepresidencia segunda del cuerpo. A pesar de los trascendidos de que podría reinventarse como candidato del PRO, esa idea pierde fuerza igual que sus abrazos a los saltitos con el Presidente.El mandatario mendocino empuja las chances para sucederlo de dos de sus colaboradores más estrechos: el ministro Educación Tadeo García Zalazar -ex intendente de Godoy Cruz como Cornejo- y Natalio Mema, ministro de Gobierno. El intendente de la capital provincial Ulpiano Suarez -sobrino de Rodolfo Suarez, actual senador y ex gobernador- ya expresó su deseo de ser candidato. En el entorno del Cornejo aseguran que no está interesado en convertirse en candidato a vice de Milei.Reforma políticaEn la Casa Rosada trabajan en el proyecto de reforma política para que desde un solo casillero se pueda marcar toda la boleta de cargos nacionales y de cargos provinciales, si las elecciones son concurrentes. Para eso, los gobernadores también deberían adoptar boleta única papel y unificar el calendario electoral. El mendocino ya lo hizo en 2025. Frigerio, sin elecciones locales, no tuvo necesidad. El nombre de la marca electoral LLA es innegociable, como ocurrió el año pasado.Otro de los temas que sobrevoló la conversación es la eliminación de las PASO que podría incluir el proyecto del oficialismo. Si prosperara, las dos provincias deberían plegarse y derogar las primarias. “No tendría sentido que no hubiera en la Nación y sí en las provincias”, razonó un dirigente que conoce a Frigerio.Cornejo, que al fin de cuentas fue presidente del comité radical -tan afecto a las internas-, tiene más dudas. Las PASO -suspendidas en 2025- ayudan a ordenar a la oposición y el gobernador supo ser un activo defensor. El juez de la Cámara Electoral Alberto Dalla Via publicó un sugerente artículo en La Nación en el que propone algún método alternativo que garantice la vida democrática de los partidos.En el caso de Mendoza, la discusión por los senadores -representantes de las provincias- para el Congreso nacional quedará para más adelante. Frigerio, para sellar un acuerdo político y garantizarse la victoria, cedió a los libertarios los dos escaños de senadores.Plata para las provinciasEl Ejecutivo repartió en las últimas semanas gestos y fondos a los mandatarios aliados -ahogados financieramente- en forma de ATN, préstamos por coparticipación, pagos atrasados por jubilaciones y, próximamente, rutas que no entraron en los planes de licitación, tal como adelantó Clarín.Chaco, que gobierna otro de los aliados electorales de LLA en 2025, Leandro Zdero fue una de las primeras beneficiadas. El gobernador -también de origen radical- se cruzará este viernes con Mauricio Macri, aunque su vínculo con la Rosada sigue firme. El ex presidente coquetea con la posibilidad de relanzar una versión aggiornada de JxC.El líder del PRO piensa en una interna entre su primo, el jefe de Gobierno Jorge Macri y Horacio Rodríguez Larreta para intentar retener la Ciudad, donde el año pasado el partido amarillo también fue aliado nacional de LLA después de la derrota local en mayo a manos de Manuel Adorni. Fernando de Andreis, mano derecha de Macri e integrante de la boleta que encabezó en octubre Patricia Bullrich en la Ciudad, fue componedor con la situación del ex vocero presidencial.“No nos vamos a prestar a ningún circo mediático para dañar al jefe de Gabinete”, dijo el diputado a Rivadavia. En la mesa chica de Macri, de todos modos, se sienten “cada vez más lejos”, aunque en algunas mesas de la gala de la Fundación Pensar se habló de un “rumbo correcto” y apenas de “correcciones”.

  • La Fragata Libertad y una nueva misión cargada de historias a bordo: «En el mar, el barco es la única esperanza»

    La Fragata Libertad y una nueva misión cargada de historias a bordo: «En el mar, el barco es la única esperanza»

    Amarrada en el puerto, con las velas recogidas, la Fragata ARA Libertad parece detenida. Pero no. En cubierta hay movimiento constante; en las escaleras angostas y empinadas se cruzan tripulantes; en cada sector alguien trabaja sin pausa. El barco todavía no navega, pero el viaje, de algún modo, ya empezó.En pocos días zarpará para un nuevo viaje de instrucción, el 54°, en una travesía de más de cinco meses que marca el tramo final en la formación de los guardiamarinas. A bordo irán más de 250 personas que llegan de norte a sur y de este a oeste del país, llenos de sueños, de ganas y de orgullo: desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, desde la costa atlántica hasta el oeste cuyano. Entre ellos, Ángelo Carballo, de Misiones; Álvaro Gutiérrez, de Ledesma, Jujuy; Ayelén Borges, de San Juan; Sara Noroña, de Ushuaia; y Brenda Núñez, de Mar del Plata. Una geografía entera reunida, con historias distintas que hoy se cruzan en un mismo barco a punto de zarpar.La misión, explica el comandante Jorge Cáceres, es clara: “formar a los guardiamarinas”. Que asuman tareas reales —guardias de navegación, de puente de comando, puestos de responsabilidad— y que, al mismo tiempo, representen al país. “La Fragata es una embajadora”, dice.Él mismo atravesó ese recorrido. Hizo su viaje de instrucción en 1998 como guardiamarina, volvió en 2017 como jefe de cubierta y hoy está al mando. Cuando se le pregunta por el joven que empezó la carrera y el hombre que es ahora, no contesta enseguida. Se toma unos segundos para manejar la emoción. Después habla del mismo sentimiento de entonces, de su vínculo con el mar y de una vocación que se sostuvo en el tiempo. “Nunca imaginé que iba a estar acá de comandante. Creo que para nosotros es uno de los sueños más grandes”.Para Brenda Núñez (22), guardiamarina en comisión, todo empezó mucho antes, en su infancia en Mar del Plata. “Desde chica fui fanática del mar y veía la Fragata en el puerto”, cuenta. “La veía y pensaba: qué buque inmenso, sería un honor estar ahí”.El comandante de la Fragata ARA Libertad, Jorge Gabriel Cáceres, en cubierta, días antes de iniciar un nuevo viaje de instrucción. Foto: Fernando de la Orden.No era una idea pasajera. Ingresó a la Armada en 2022 y hoy transita el tramo final de una formación de cuatro años que culmina con este viaje. “Arranqué la carrera justamente porque sabía lo que era la Fragata Libertad. Tuve la oportunidad de recorrerla como civil y eso me había llamado muchísimo la atención”, dice.Como ella, muchos de los que hoy están a bordo conocieron primero a la Fragata desde afuera. La vieron en un puerto, la recorrieron como visitantes o escucharon hablar de sus viajes. Para varios, ese primer contacto fue el que terminó marcando el rumbo. Pero estar a bordo en la Fragata no es casual: es el resultado de años de decisión, de disciplina y de una elección que, en muchos casos, empezó mucho antes de ingresar a la Armada.Entre esas dos historias —la del comandante que llegó a ese lugar después de décadas y la de Brenda, como la de tantos otros que recién empiezan— se mueve la vida a bordo. Y es ahí donde empieza, de verdad, el viaje.La vida a bordoDesde afuera, la Fragata Libertad se ve imponente. La proa, con su mascarón —la figura de una mujer que avanza sobre el río—, marca el rumbo, mientras los mástiles y los cabos se recortan contra el cielo. Pero alcanza con bajar una de las escaleras para que todo cambie. La luz del día queda afuera, el viento se apaga, y aparece otra vida.El barco se organiza en sectores. Hacia popa, los espacios de oficiales; hacia proa, los de suboficiales; en el centro, los guardiamarinas, ubicados ahí por una cuestión de estabilidad: es la zona donde el movimiento se siente menos y donde pueden concentrarse mejor en su formación.En ese sector se distribuyen los dormitorios: cuchetas de tres niveles, lockers individuales, baños y espacios compartidos. De un lado, el sector masculino; del otro, el femenino. También tienen su propio salón: un espacio amplio, donde la madera es protagonista, con sillones verdes y mesas largas. Es comedor, aula y lugar de recreación al mismo tiempo.Guardiamarinas en comisión, en el tramo final de su formación, en uno de los espacios comunes de la Fragata donde estudian, descansan y comparten la vida a bordo. Foto: Fernando de la Orden.Ahí transcurre buena parte de su vida a bordo. “Estar acá es el resultado de cuatro años de esfuerzo”, dice Ángelo Carballo (22), guardiamarina en comisión. Va a pasar su cumpleaños en navegación y lo cuenta con entusiasmo. Habla del orgullo de sus padres, de lo que significa para su familia verlo ahí y de todo lo que implicó llegar hasta este momento.La rutina de los 45 guardiamarinas a bordo mezcla formación, trabajo y convivencia. “Requiere disciplina, pero también mucha camaradería”, dice Brenda Núñez.Más allá, en el área de sanidad, varias oficiales y suboficiales trabajan en silencio. Ordenan insumos, revisan equipos, acomodan medicación. Hay un consultorio odontológico y una sala preparada para intervenciones quirúrgicas. Todo está listo para atender a una tripulación que pasará varios meses en navegación.“Viajar en la Fragata y ofrecer mis servicios es un orgullo y una responsabilidad, porque representamos al país en cada puerto extranjero”, dice Ayelén Borges (33), cabo principal de sanidad, enfermera, oriunda de San Juan. “No es solo el trabajo médico, también es cómo uno se muestra afuera”.Ayelén Borges, cabo principal de sanidad, en el área médica de la Fragata, donde se preparan para asistir a la tripulación durante los meses de navegación. Foto: Fernando de la Orden.La organización también se ve en lo cotidiano. Bajo cubierta, hay dos cocinas que funcionan de manera permanente para abastecer a toda la tripulación durante la navegación.Al volver a la cubierta por otra de las escaleras, la actividad no se detiene. El ritmo es constante: se escuchan pasos, órdenes, herramientas en movimiento. Algunos pulen los bronces hasta que brillan; otros supervisan, corrigen, ordenan. “Es parte del día a día. Todo tiene que estar en condiciones”, explica Álvaro Gutiérrez (22), cabo segundo, oriundo de Jujuy.“La Fragata es un emblema para nosotros, es una embajadora de nuestros mares”, dice. Y después agrega: “Estar en mar abierto, en la nada, y que el barco sea la única esperanza. Y que tus compañeros sean la familia. Son los que te levantan día a día”.Álvaro Gutiérrez, cabo segundo oriundo de Jujuy, en cubierta, donde realiza tareas de mantenimiento y forma parte de la vida diaria a bordo. Foto: Fernando de la Orden.Más abajo, otra vez por las escaleras, la Fragata cambia de nuevo. En la sala de máquinas, el trabajo es otro: más técnico, más exigente. Sara Noroña (25), cabo segundo maquinista, oriunda de Ushuaia, forma parte de ese sector.“Lo mío son las máquinas”, dice. Es una de las pocas mujeres maquinistas a bordo, no más de cinco en todo el barco. “Siempre tuve el sueño de estar en la Fragata. Mi hermano, que también es de mar, estuvo acá y me motivó mucho. Hoy estoy muy contenta de estar”, cuenta.Pero no todo es entusiasmo. “Lo más difícil es la familia. No es lo mismo estar lejos en tierra que en el medio del mar”. Aun así, eligió ese camino: el esfuerzo, dice, es parte de lo que implica estar ahí.Sara Noroña, cabo segundo maquinista, en la sala de máquinas, uno de los sectores más técnicos y exigentes del buque. Foto: Fernando de la Orden.Aunque oficiales, suboficiales y guardiamarinas tienen funciones y espacios distintos, los cruces son constantes: en los pasillos, en las guardias, en los momentos de descanso. La Fragata funciona como una pequeña ciudad en movimiento, donde todos dependen de todos, en una convivencia marcada por la disciplina, el compañerismo y una misma vocación por el mar.El viaje y la historia de la FragataEl próximo 11 de abril, la Fragata ARA Libertad zarpará desde el puerto de Buenos Aires para iniciar su 54° viaje de instrucción. Durante 161 días recorrerá nueve puertos en cinco países y navegará cerca de 16.000 millas náuticas (29.632 kilómetros). La primera escala será en Fortaleza, Brasil, y luego continuará hacia Estados Unidos, donde visitará New Orleans, Norfolk, Baltimore, New York y Boston, en el marco de las celebraciones por los 250 años de su independencia. El itinerario seguirá por Kingston (Jamaica), San Juan de Puerto Rico y Río de Janeiro, antes de regresar al país.A bordo viajarán más de 250 personas, entre oficiales, suboficiales y los 45 guardiamarinas en comisión que completarán allí su formación. Como buque escuela, la Fragata combina instrucción y representación: mientras los futuros oficiales asumen tareas reales de navegación, el barco actúa como embajadora argentina en cada puerto.Construida en el Astillero Río Santiago y botada en 1963, la Fragata Libertad es uno de los veleros más grandes y reconocidos del mundo. Mide 104 metros de eslora, cuenta con tres mástiles y 27 velas, y su mascarón de proa —una figura femenina que representa a la República— es uno de sus símbolos más característicos. A lo largo de su historia, obtuvo récords de navegación y premios internacionales como la “Boston Teapot”, consolidándose como una de las grandes embajadoras del país en el mar.En pocos días, la Fragata ARA Libertad soltará amarras y dejará el puerto para volver al mar. Entonces, lo que hoy es preparación se convertirá en travesía.Amarrada y con las velas recogidas, la Fragata ARA Libertad se prepara para zarpar en una travesía de más de cinco meses. Foto: Fernando de la Orden A bordo, cada uno iniciará su propio viaje. Para algunos será el primero; para otros, como el comandante, una nueva vuelta sobre una historia que empezó hace años. Afuera, el océano abierto. Adentro, una vida en común sostenida por la disciplina, el compañerismo y una misma vocación.Para quienes eligen esta vida, la libertad no es una idea abstracta: está en el mar, en el viento que empuja las velas, en esa forma de avanzar durante días sin tocar tierra. Y pocas cosas la representan mejor que este buque.Y mientras el viento vuelva a tensar las velas, la Fragata seguirá haciendo lo que hace desde hace más de seis décadas: formar marinos, representar al país y, sobre todo, poner en movimiento esas historias que, como el mar, van y vienen.Maestría Clarín / Universidad de San Andrés