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  • Por primera vez desde la Guerra de Malvinas, Argentina integra un acuerdo comercial en el que es socio del Reino Unido

    Por primera vez desde la Guerra de Malvinas, Argentina integra un acuerdo comercial en el que es socio del Reino Unido

    Por primera vez desde la Guerra de Malvinas, Argentina integra un acuerdo comercial en el que es socio del Reino Unido

    Con su estilo habitual de anunciar hechos de gran alcance mediante un tuit y una sonrisa contenida, el canciller Pablo Quirno informó esta semana durante su gira europea que el gobierno argentino formalizó su intención de integrarse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP).

    Aún poco conocido en Argentina, el CPTPP (por sus siglas en inglés, Comprehensive and Progressive Agreement for Trans-Pacific Partnership) es uno de los acuerdos comerciales más relevantes en la actualidad. Se caracteriza por ser uno de los pactos más exigentes, con eliminación gradual de aranceles en un cronograma progresivo que puede extenderse entre 10 y 15 años para productos considerados sensibles, además de incluir reducciones inmediatas en bienes y servicios desde la entrada en vigor en cada país.
    Este acuerdo reviste para Argentina una importancia histórica: el CPTPP será el primer tratado comercial internacional en el que el país tendrá como socio al Reino Unido desde la guerra de las Islas Malvinas en 1982, lo que implica profundas implicancias, especialmente por la disputa de soberanía sobre las islas.
    El Reino Unido fue el último en solicitar su incorporación al bloque, que actualmente está integrado por doce países: Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Reino Unido y, ahora en proceso, Argentina y Uruguay.
    El CPTPP funciona como un mecanismo de integración, no como una organización formal, y representa alrededor del 15% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, abarcando a unos 595 millones de personas. Constituye una de las mayores zonas de libre comercio a nivel global, comparable en magnitud con el reciente acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, que incluye a unos 700 millones de personas.
    Argentina y el Reino Unido comparten espacios en diversas instancias internacionales como las Naciones Unidas, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el G20, de donde Londres intentó excluir a Argentina por las disputas sobre las Malvinas. Sin embargo, tras la salida británica de la Unión Europea, el CPTPP representa la primera instancia real de un acuerdo comercial que involucra a ambos países, con cláusulas políticas en las que la cuestión Malvinas tendrá un peso significativo. Esto genera incertidumbre respecto a la condición de las islas como Territorio de Ultramar británico.
    El auge global del CPTPP, que motivó el interés argentino, surge también como una alternativa frente a la política arancelaria proteccionista impulsada por Donald Trump en Estados Unidos. Esta realidad incluso ha acelerado las negociaciones entre la Unión Europea y el CPTPP para conformar una red comercial más integrada y menos dependiente del mercado estadounidense.
    El presidente Javier Milei, con una fuerte dependencia política y financiera de Estados Unidos, tiene asimismo una impronta económica pragmática, como queda en evidencia en su complicada relación con China a pesar de las presiones de Washington. También se reflejan esta postura en la firma del tratado de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea, así como en la aspiración de Argentina para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
    De este modo, el acercamiento argentino al CPTPP y las negociaciones entre este bloque y la Unión Europea evidencian que este acuerdo no se percibe únicamente como un pacto transpacífico, sino como una plataforma estratégica para reconfigurar el comercio internacional frente a la incertidumbre generada por la política económica estadounidense.
    Sin embargo, en Argentina persisten importantes interrogantes que el gobierno aún no ha aclarado públicamente. En primer lugar, queda pendiente cómo se abordará la cuestión Malvinas y el reclamo de soberanía ante los demás miembros del CPTPP, incluido el Reino Unido. Se sabe que Taiwán y China buscan sumarse, mientras que Estados Unidos se retiró y no ratificó el acuerdo, factores que podrían generar tensiones políticas en un tratado principalmente comercial.
    En la red social X, Quirno señaló: «Le entregué al Ministro de Comercio e Inversiones de Nueva Zelanda, Todd McClay, la nota de intención formal para integrarnos a uno de los acuerdos comerciales más amplios, modernos y dinámicos del mundo».
    Fuentes gubernamentales y parlamentarias consultadas por Clarín indicaron que persisten dudas sobre el alcance del acuerdo, que responde a una postura aperturista y liberal, pero cuyo proceso de adhesión demandará varios años. Además, a diferencia de procesos anteriores, no hubo información clara sobre si la adhesión al CPTPP recibió las aprobaciones formales necesarias. La Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales, a cargo del diplomático Fernando Brun, y la Consejería Legal, dirigida por el embajador Mario Oyarzabal, no brindaron detalles sobre este aspecto.
    En comparación, durante la gestión de Mauricio Macri, tanto él como su Secretario Económico Internacional Horacio Reyser, y la ex canciller Diana Mondino junto con su coordinador nacional Marcelo Cima, ofrecieron explicaciones a empresarios y legisladores sobre los acuerdos internacionales en ciernes. Actualmente, ni Quirno ni Brun han hecho presentaciones similares respecto al acuerdo con Estados Unidos o la posible incorporación al CPTPP, lo que evidencia una falta de comunicación clara hacia el Congreso y el sector empresario.
    En relación con la disputa por las Malvinas, el gobierno explora la posibilidad de un acuerdo comercial bilateral con el Reino Unido o a través del Mercosur. Un artículo del CPTPP establece que el tratado puede extenderse a otros territorios bajo administración británica si todos los miembros aceptan mediante intercambios diplomáticos. Actualmente, se mencionan Gibraltar, Guernsey, Jersey e Isla de Man, pero no las Islas Falkland (Malvinas).
    Antes del Brexit, las Malvinas

  • Milei prepara un viaje al Reino Unido: quiere ver al premier, a un líder de derecha y a Mick Jagger

    Milei prepara un viaje al Reino Unido: quiere ver al premier, a un líder de derecha y a Mick Jagger

    Milei prepara un viaje al Reino Unido: quiere ver al premier, a un líder de derecha y a Mick Jagger

    Ya en octubre de 2024, cuando en el mundo hablaba de él como el “milagro que transformaba la economía argentina”, Javier Milei empezó a darle forma a su viaje al Reino Unido. En el máximo de su popularidad, en ese mes de octubre, el Presidente recibió en la Casa Rosada a Boris Johnson quien ya entonces era ex primer ministro. El político conservador estaba promocionando un libro suyo, fue llevado hasta el mítico balcón de la sede de Gobierno y entusiasmó a su anfitrión con organizarle un encuentro en Londres con Mick Jagger.Fue Milei quien le pidió a Johnson conocer al legendario cantante de los Rolling Stones a quien imitaba años atrás en una banda de covers. Y Johnson se ofreció a gestionar el encuentro, que sería con una visita al Reino Unido de la que habló en diciembre el propio Milei durante su entrevista con el diario The Telegraph. Ahora vuelve a reflotar porque tanto el canciller Pablo Quirno como la embajadora Mariana Plaza -a quien le extendió la misión en lugar de enviar a Luis María Kreckler- están abocados a la tarea de organizar ese viaje para su regreso de Israel a fines de abril. Milei quería hacer el viaje a Londres a fin de este mes o mayo. En la Rosada creen que no llegan con esa fecha.Fuentes diplomáticas contaron que, como había dicho Milei en una extensa entrevista con el diario The Telegraph a fines de año, en ese viaje estaría dispuesto a ver al primer ministro Keir Starmer, un laborista con el que nunca tuvo vínculos, y al líder de la ultraderecha Nigel Farage, fundador del partido Reform UK y quien podría ser un nuevo referente del libertario ahora que Viktor Orban perdió los comicios, perdió la estrella.El viaje de Milei al Reino Unido es de un camino más áspero que sus siempre cálidas visitas a Jerusalén, donde sólo se reúne con su amigo Benjamín Netanyahu que, en virtud de la alianza privilegiada que han montado, le otorga al argentino privilegios como pocos. Que encienda la antorcha de la ceremonia en el Monte Herzl en día de la Independencia de Israel es uno de los más simbólicos. El presidente Isaac Herzog le va a entregar la «Medalla de Honor Presidencial», máximo galardón. .Pero con el Reino Unido está la cuestión del conflicto de soberanía de por medio y ello se vio en la frustrada entrevista del canciller Pablo Quirno durante la cumbre de seguridad de Munich, en febrero pasado, con la secretaria de Estado para Asuntos Exteriores y de la Mancomunidad de Reino Unido, Yvette Cooper. Por otra parte, recientemente, se abortó la visita de un funcionario del Foreign Office a Buenos Aires, que iba a tener lugar esta semana en el marco de la falta de avances de conversaciones con los británicos sobre cómo y cuál sería una agenda concreta de los argentinos en ciertos aspectos.Otros dos golpes fuertes que serán histórico para la Argentina son, a pesar de los recientes apoyos históricos reiterados ahora por Brasil, Bolivia y Chile, Lula da Silva firmó un estratégico acuerdo con el Reino Unido en todo sentido que da prioridad a la relación en muchas áreas. Fue un golpe a la Argentina. Los chilenos también la tienen. En Malvinas, una empresa británica y otra de Israel preparan la primera explotación de petróleo comercialmente viable para 2028. Tanto es así que el diario The Telegraph publicó en estos días un extenso artículo titulado “Las Falklands se están convirtiendo silenciosamente en el próximo Dubai”. Comparando su pequeña población con una de las más ricas, aunque austeras del mundo, el influyente periódico recordó que es probable que pronto llegue mucho más dinero. “Un proyecto para extraer petróleo del yacimiento Sea Lion, a 140 millas al norte de las islas, está a punto de comenzar a perforar. Se espera que la producción empiece en 2028, con el gobierno de las Malvinas recibiendo un 9% de los ingresos y un 26% de impuesto sobre las ganancias. Esto podría generar cerca de 3.000 millones de libras en unas décadas, un ingreso extraordinario que se destinaría a crear un fondo soberano. Mientras tanto, Londres no recibe nada.” Y recuerda también que hay entusiasmo con que debajo del suelo malvinense existan riquezas en oro.El premier Starmer no está dispuesto a permitir que Milei haga con él en el Reino Unido un show con Farage como lo hace con Santiago Abascal, de Vox, en Madrid, que le da tribunas al libertario para incluso insultar a Pedro Sánchez, asunto por el cual tampoco el Rey Felipe VI recibe al jefe de Estado argentino.Starmer está dispuesto a recibirlo pero los argentinos no dan pista de cuál será la agenda tampoco sobre el diálogo en torno al Atlántico Sur y es allí donde los británicos, gobiernos conservadores o laboristas, son lineales a diferencia de la pendularidad de los argentinos.Hay varios puntos que Londres pide a Buenos Aires: que reactiven el vuelo semanal de Latam de San Pablo a Mount Pleasant con escala mensual en Córdoba y que sería complementario con el de Santiago, Punta Arenas-Mount Pleasant con escala mensual en Río Gallegos. Piden también el fin de las sanciones vigentes en la ley para las petroleras -pocas veces aplicadas para las empresas que exploran en las islas-; y piden la aceptación de la política pesquera en las islas. Ofrecen, la verdad, muy poco. Que Argentina reanude la última fase del proceso de identificación de los soldados caídos en las islas durante la guerra de 1982.En todos sus actos por Malvinas, Milei reiteró el reclamo de soberanía argentino. Pero en algunas apariciones ha tenido contradicciones al considerar que los isleños serán argentinos cuando así lo deseen, lo que es contrario a la posición argentina que no reconoce el derecho a la autodeterminación que sí anteponen los británicos por las islas.Pero lo más jugoso y arriesgado con que tentó a Quirno y al presidente Milei la diplomática Plaza, que arriesga su ascenso en el Senado de la Nación al rango de embajadora -lo tiene ahora por estar al frente de la misión pero no es en los hechos embajadora- es un acuerdo de comercio entre Argentina y el Reino Unido o en su defecto, un acuerdo de libre comercio con el Mercosur, donde los argentinos deberían trabajar los parámetros del mismo en virtud del conflicto de soberanía sobre las Islas Malvinas, las Islas Georgias y las Islas Sandwich del Sur.