Milei prepara un viaje al Reino Unido: quiere ver al premier, a un líder de derecha y a Mick Jagger
Ya en octubre de 2024, cuando en el mundo hablaba de él como el “milagro que transformaba la economía argentina”, Javier Milei empezó a darle forma a su viaje al Reino Unido. En el máximo de su popularidad, en ese mes de octubre, el Presidente recibió en la Casa Rosada a Boris Johnson quien ya entonces era ex primer ministro. El político conservador estaba promocionando un libro suyo, fue llevado hasta el mítico balcón de la sede de Gobierno y entusiasmó a su anfitrión con organizarle un encuentro en Londres con Mick Jagger.Fue Milei quien le pidió a Johnson conocer al legendario cantante de los Rolling Stones a quien imitaba años atrás en una banda de covers. Y Johnson se ofreció a gestionar el encuentro, que sería con una visita al Reino Unido de la que habló en diciembre el propio Milei durante su entrevista con el diario The Telegraph. Ahora vuelve a reflotar porque tanto el canciller Pablo Quirno como la embajadora Mariana Plaza -a quien le extendió la misión en lugar de enviar a Luis María Kreckler- están abocados a la tarea de organizar ese viaje para su regreso de Israel a fines de abril. Milei quería hacer el viaje a Londres a fin de este mes o mayo. En la Rosada creen que no llegan con esa fecha.Fuentes diplomáticas contaron que, como había dicho Milei en una extensa entrevista con el diario The Telegraph a fines de año, en ese viaje estaría dispuesto a ver al primer ministro Keir Starmer, un laborista con el que nunca tuvo vínculos, y al líder de la ultraderecha Nigel Farage, fundador del partido Reform UK y quien podría ser un nuevo referente del libertario ahora que Viktor Orban perdió los comicios, perdió la estrella.El viaje de Milei al Reino Unido es de un camino más áspero que sus siempre cálidas visitas a Jerusalén, donde sólo se reúne con su amigo Benjamín Netanyahu que, en virtud de la alianza privilegiada que han montado, le otorga al argentino privilegios como pocos. Que encienda la antorcha de la ceremonia en el Monte Herzl en día de la Independencia de Israel es uno de los más simbólicos. El presidente Isaac Herzog le va a entregar la «Medalla de Honor Presidencial», máximo galardón. .Pero con el Reino Unido está la cuestión del conflicto de soberanía de por medio y ello se vio en la frustrada entrevista del canciller Pablo Quirno durante la cumbre de seguridad de Munich, en febrero pasado, con la secretaria de Estado para Asuntos Exteriores y de la Mancomunidad de Reino Unido, Yvette Cooper. Por otra parte, recientemente, se abortó la visita de un funcionario del Foreign Office a Buenos Aires, que iba a tener lugar esta semana en el marco de la falta de avances de conversaciones con los británicos sobre cómo y cuál sería una agenda concreta de los argentinos en ciertos aspectos.Otros dos golpes fuertes que serán histórico para la Argentina son, a pesar de los recientes apoyos históricos reiterados ahora por Brasil, Bolivia y Chile, Lula da Silva firmó un estratégico acuerdo con el Reino Unido en todo sentido que da prioridad a la relación en muchas áreas. Fue un golpe a la Argentina. Los chilenos también la tienen. En Malvinas, una empresa británica y otra de Israel preparan la primera explotación de petróleo comercialmente viable para 2028. Tanto es así que el diario The Telegraph publicó en estos días un extenso artículo titulado “Las Falklands se están convirtiendo silenciosamente en el próximo Dubai”. Comparando su pequeña población con una de las más ricas, aunque austeras del mundo, el influyente periódico recordó que es probable que pronto llegue mucho más dinero. “Un proyecto para extraer petróleo del yacimiento Sea Lion, a 140 millas al norte de las islas, está a punto de comenzar a perforar. Se espera que la producción empiece en 2028, con el gobierno de las Malvinas recibiendo un 9% de los ingresos y un 26% de impuesto sobre las ganancias. Esto podría generar cerca de 3.000 millones de libras en unas décadas, un ingreso extraordinario que se destinaría a crear un fondo soberano. Mientras tanto, Londres no recibe nada.” Y recuerda también que hay entusiasmo con que debajo del suelo malvinense existan riquezas en oro.El premier Starmer no está dispuesto a permitir que Milei haga con él en el Reino Unido un show con Farage como lo hace con Santiago Abascal, de Vox, en Madrid, que le da tribunas al libertario para incluso insultar a Pedro Sánchez, asunto por el cual tampoco el Rey Felipe VI recibe al jefe de Estado argentino.Starmer está dispuesto a recibirlo pero los argentinos no dan pista de cuál será la agenda tampoco sobre el diálogo en torno al Atlántico Sur y es allí donde los británicos, gobiernos conservadores o laboristas, son lineales a diferencia de la pendularidad de los argentinos.Hay varios puntos que Londres pide a Buenos Aires: que reactiven el vuelo semanal de Latam de San Pablo a Mount Pleasant con escala mensual en Córdoba y que sería complementario con el de Santiago, Punta Arenas-Mount Pleasant con escala mensual en Río Gallegos. Piden también el fin de las sanciones vigentes en la ley para las petroleras -pocas veces aplicadas para las empresas que exploran en las islas-; y piden la aceptación de la política pesquera en las islas. Ofrecen, la verdad, muy poco. Que Argentina reanude la última fase del proceso de identificación de los soldados caídos en las islas durante la guerra de 1982.En todos sus actos por Malvinas, Milei reiteró el reclamo de soberanía argentino. Pero en algunas apariciones ha tenido contradicciones al considerar que los isleños serán argentinos cuando así lo deseen, lo que es contrario a la posición argentina que no reconoce el derecho a la autodeterminación que sí anteponen los británicos por las islas.Pero lo más jugoso y arriesgado con que tentó a Quirno y al presidente Milei la diplomática Plaza, que arriesga su ascenso en el Senado de la Nación al rango de embajadora -lo tiene ahora por estar al frente de la misión pero no es en los hechos embajadora- es un acuerdo de comercio entre Argentina y el Reino Unido o en su defecto, un acuerdo de libre comercio con el Mercosur, donde los argentinos deberían trabajar los parámetros del mismo en virtud del conflicto de soberanía sobre las Islas Malvinas, las Islas Georgias y las Islas Sandwich del Sur.
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Milei prepara un viaje al Reino Unido: quiere ver al premier, a un líder de derecha y a Mick Jagger
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Javier Milei y sus medidas, en VIVO: antes de su viaje a Israel, el Presidente hablará en AmCham frente a empresarios de EE.UU.
Javier Milei y sus medidas, en VIVO: antes de su viaje a Israel, el Presidente hablará en AmCham frente a empresarios de EE.UU.
Será el próximo martes 14 de abril en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, donde el mandatario brindará el cierre del discurso. Seguí todas las novedades sobre las medidas del gobierno de Javier Milei en la cobertura minuto a minuto de Clarín. -
Revelan más detalles del viaje a Nueva York de Adorni con su esposa: volvieron en primera clase y pagaron US$ 5154 por el ticket de ella
Revelan más detalles del viaje a Nueva York de Adorni con su esposa: volvieron en primera clase y pagaron US$ 5154 por el ticket de ella
Más detalles se suman a la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni. Después del pedido del fiscal federal Gerardo Pollicita, ingresó un nuevo informe sobre los viajes bajo análisis: «Las planillas complementarias consignan un importe total de ticket de 4.910,35 dólares para Adorni y 5.154,55 dólares para Angeletti», indica la documentación. Se trata del vuelo de regreso desde Estados Unidos luego de la gira presidencial por la Argentina Week realizada en marzo en Nueva York, viajando en el asiento 1C. Fuentes del gobierno señalaron que el pasaje del jefe de Gabinete, fue abonado por la Casa Rosada.Después de que la escribana Adriana Nechevenko regresó a Comodoro Py para aportar documentación que no había llevado -pese a la orden de la fiscalía- el día de su declaración testimonial, el fiscal solicitó el levantamiento del secreto fiscal y bancario de Manuel Adorni.El requerimiento presentado al juez Ariel Lijo, también encuentra sustento en la nueva documentación incorporada al expediente respecto a los 15 a 19 vuelos que están bajo investigación.Según los registros oficiales en la empresa Delta, Manuel Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, «aparecen volando el 14 de marzo de 2026 en el mismo vuelo físico JFK-EZE, DL 115, con salida a las 22:25 y arribo a Ezeiza a las 10:15 del día siguiente».En la documentación remitida, ese tramo figura directo y sin escalas intermedias. «Adorni viaja en asiento 1G, y sin equipaje despachado; además, su reserva está asociada a RESERVASPASAJES//JEFATURA.GOB.AR, Cytric y marcas de ‘Misión Oficial’”.Por su lado, Angeletti viaja en el asiento 1C, y «despachó dos valijas».Las planillas complementarias consignan «un importe total de ticket de U$S 4.910,35 para Adorni y U$S 5.154,55 para Angeletti».Ante la consulta de Clarín, desde la Casa Rosada explicaron que el aéreo correspondiente al Jefe de Gabinete «es parte de la gira oficial y lo pagó el Gobierno, los ministros viajan siempre en primera clase». Con esa explicación añadieron: «El pasaje correspondiente a Angeletti sí fue afrontado por Manuel Adornii». La pregunta que formula ante estos números la fiscalía es si hay respaldo financiero para justificar estos gastos, teniendo en cuenta el salario como funcionario público, los ingresos de su pareja que es dueña de una consultora.El interrogante se suma a los más de 4.800 dólares que costó el viaje en vuelo privado a Punta del Este y que aún no se específico cómo se pagó.En función de estos números, y con más vuelos bajo estudio el fiscal Gerardo Pollicita requirió a las aerolíneas elegidas para otros viajes, remitir todos los detalles: ticket, costos, cómo se concretaron los pagos, números de asientos asignados, entre otros datos.Esta pesquisa que busca reconstruir el circuito financiero sobre los viajes del vocero presidencial y Jefe de Gabinete, tramita en el mismo expediente que tiene bajo la lupa las operaciones inmobiliarias sobre tres propiedades: la casa del barrio privado de Exaltación de la Cruz, Indio Cuá, el departamento de Parque Centenario y el de Caballito. La causa comenzó con la denuncia de la diputada nacional, Marcela Pagano, quien sostuvo en su presentación judicial que existiría un «desproporcionado incremento patrimonial» por parte de Adorni. Desde la Casa Rosada insisten que tal cosa «no existe» y que todo «quedará clarificado cuando se conozcan las últimas declaraciones juradas».La declaración patrimonial de Manuel Adorni se presenta ante la Oficina Anticorrupción (OA) y corresponde al período fiscal que cerró el 31 de diciembre de 2025. Allí se deberían ver plasmadas las compras correspondientes al country como al departamento de 135 metros cuadrados en el barrio porteño de Caballito. Ambas operaciones involucraron 350 mil dólares en total. -
«Sentí que me iban a matar»: la mujer policía que arrancó a los tiros y baleó a cuatro personas en un viaje de aplicación dio su versión de lo que pasó
«Sentí que me iban a matar»: la mujer policía que arrancó a los tiros y baleó a cuatro personas en un viaje de aplicación dio su versión de lo que pasó
María de los Ángeles Martínez, la agente de la Policía Federal que viajaba junto a tres hombres y una mujer en un auto de aplicación el jueves pasado en Almagro, sintió que era víctima de un complot.La cabo 1° de la División Custodias Estratégicas iba en el asiento trasero del Chevrolet Corsa cuando uno de los pasajeros empezó a manipular un bolso. Ella pensó que le iban a robar, por eso se alertó.Faltaban dos minutos para las 8 de la mañana cuando Martínez sintió miedo y en lo que primero pensó fue en sus hijos. Entonces sacó su arma reglamentaria, una pistola Bersa 9 milímetros, y tiró tres veces al piso, según su relato ante la fiscal Catalina Neme, de la Unidad de Flagrancia Oeste del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad.“Yo sentí que me iban a matar. Lo sentí en el proceso de que había un complot”, afirmó.La mujer policía logró tirarse del auto. Una vez en la calle, corrió en estado de shock para pedir ayuda. El auto quedó detenido sobre Maza al 400, a metros de Venezuela.“Yo me defendí, me sentí mínima en el número que ellos eran. Actué en defensa propia. Es la primera vez que me pasa esto. Nunca quise lastimar a nadie. Pero cuando dijo ‘es ahora’, y lo vi manipulando algo de su bolso, fue que reaccioné”, se defendió.Cuatro heridos por un tiroteo arriba de un coche de aplicacionesCómo comenzó todoLa secuencia inició cerca de las 7.30, cuando Martínez estaba por tomar un colectivo en la estación Liniers de la línea Sarmiento, el feriado del 2 de Abril.Allí una mujer le ofreció compartir un auto de aplicación, ya que iban para el mismo lado, la Terminal de trenes de Once. Martínez aceptó. El viaje era compartido con otros dos hombres.Ella se sentó detrás del conductor. El viaje comenzó y a las pocas cuadras el GPS del conductor dejó de funcionar. En ese momento, uno de los pasajeros que iba de acompañante le dijo que no se preocupara, que él lo iba a guiar hasta Plaza Miserere.Alertada, Martínez le pidió a la otra mujer si podía poner el GPS de su celular, pero ella se negó. Esa fue la primera señal de alerta que recibió la policía.Ocurrió en Maza al 400, Almagro. Foto Guillermo Rodríguez Adami.A los pocos minutos, el hombre que iba de acompañante comenzó a sacarse selfies con su celular. Volvió a pedirle a su compañera de viaje que activara el GPS, a lo que recibió nuevamente un “no” como respuesta.La policía declaró que ante una nueva selfie del hombre que iba adelante, la chica de atrás le dice que “no se la mande a X persona” y luego afirmó que alguien llegó a un lugar, sin poder precisar nombres ni ubicación.“Ahí siento complicidad entre ellos. Empiezo a sospechar que algo iba a pasar, me sentía entregada”, afirmó la mujer, quien recordó que pidió que abrieran las ventanillas, pero que uno de los pasajeros le dijo que no funcionaba.“Estaba asustada, me sentía cada vez peor por la situación, ahí la codea a la chica, cuando terminó de decirle ‘me siento mal’, la codea y le dice a la chica ‘es ahora’”, explicó, antes de que comenzó a forcejear y, posterior, a los tiros.Baleados con riesgo de vida e imputaciónEl auto detuvo su marcha en Maza y Venezuela, en pleno Almagro. La mujer logró huir, según declaró, luego de realizar tres disparos cuando observó que uno de los hombres que estaba con ella quizó sacar algo de un bolso.Para la Justicia, Martínez realizó al menos cinco disparos dentro del Chevrolet Corsa. Producto de la balacera, el chofer, de 50 años, recibió un disparo en el pecho y otro en la espalda. Uno de los pasajeros, de 33 años, y que viajaba de acompañante en el asiento delantero fue herido en el costado del pecho.La mujer que viajaba junto con la policía resultó herida en el abdomen y en el brazo izquierdo, donde fue atendida por una fractura expuesta. El otro hombre también recibió un disparo en uno de los muslos, pero fue dado de alta a las pocas horas.La jueza Julia Correa, del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N° 22, le dictó este martes la prisión preventiva por los delitos de «tentativa de homicidio y lesiones agravadas por el uso de arma».La jueza determinó que Martínez quedará detenida hasta el 5 de mayo cuando tenga lugar una nueva audiencia. -

Una policía se sintió amenazada cuando compartía un viaje de aplicación en Almagro y abrió fuego: cuatro heridos
Una policía se sintió amenazada cuando compartía un viaje de aplicación en Almagro y abrió fuego: cuatro heridos
Cuatro personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad, por un tiroteo ocurrido a bordo de un auto de aplicación que circulaba por el barrio de Almagro, en un confuso episodio que involucró a una oficial de la Policía Federal.El caso ocurrió a las 8 de la mañana arriba de un Corsa que circulaba sobre calle Maza, a la altura de Belgrano. Los disparos ocurrieron a bordo de un coche de DiDi, que permite los viajes compartidos.Según informaron fuentes policiales, los disparos fueron efectuados por una oficial de la Policía Federal que se dirigía a cumplir servicio vestida de civil. La mujer había abordado el viaje en Liniers, mientras que los demás pasajeros venían desde Moreno, provincia de Buenos Aires.En un momento manifestó sentirse descompuesta y pidió al conductor que detuviera la marcha. Ante la negativa y al considerar que podía estar siendo víctima de un ilícito, realizó los disparos.El SAME debió intervenir para atender a cuatro heridos. Hay un hombre de 50 años, quien manejaba, que recibió un disparo en el torax y espalda. Fue llevado al Hospital Penna. También fue herido otro hombre, de 33 años, que viajaba en el asiento del acompañante y fue herido en el torax del lado izquierdo. Además, en el asiento trasero, fue herido en la pierna izquierda un hombre de 50 años y una mujer de 30 años que se encontraba en el medio y que recibió un disparo en el brazo izquierdo, pierna derecha y abdomen.El herido de mayor gravedad es el chofer. Ante la consulta de la Policía, los otros pasajeros dijeron que no se conocían entre ellos. La efectiva quedó detenida, mientras se investiga lo ocurrido.Juana, una vecina del lugar entrevistada por TN, contó que escuchó los tiros desde su casa. Al salir, pudo escuchar a la mujer gritar «qué hice, qué hice», mientras se acercaba a una de las esquinas. Allí la asistió una persona, que se acercó después de los gritos. «Llamá a mi marido», pidió la mujer. -

El viaje introspectivo de un gran editor: del diagnóstico al arte de mirar y leer, siempre leer
El viaje introspectivo de un gran editor: del diagnóstico al arte de mirar y leer, siempre leer
Medrano, Lezica, Acuña de Figueroa, Gianantonio (ex Peluffo) conforman una imaginaria y mítica manzana de Almagro donde el editor Fernando Fagnani ha paseado y pasea con ojos más que curiosos. La suya es una mirada analítica, casi detectivesca, también romántica y hasta crítica. Sus sentidos arman un recorrido, construyen y reconstruyen caminos y atajos por los que anduvo un niño, un adolescente inquieto, un hombre que se fue construyendo hasta llegar al adulto que enfrenta una enfermedad y se vuelve un paciente que también es una reflexión andante.Fernando Fagnani es editor de Edhasa.
Foto: Juano Tesone El autor cuenta en el libro Ventana magnética (Edhasa) lo que pasó siendo alguien que, a través del hostil mundo de la medicina, descubre y soporta la presencia de un tumor. Esa invasión corporal llamada cáncer. En ese laberinto entró y de allí salió como solo se puede salir de ese encierro: por arriba.“Siempre fui de caminar mucho, pero no de la manera en que lo hacía en ese momento, más como una mirada de cartógrafo, siempre miré así los edificios, la arquitectura”. Fagnani es un editor experimentado que hoy dirige Edhasa, casa que publica libros fundamentales de autores necesarios para entender el mundo y viajar a través de sus ficciones, muchas de ellas notables.Desde que se enteró de que tenía un pasajero indeseado, un okupa agresivo cambió su percepción: el mundo le ofreció oportunidades para mirar y también para incomodar. “Tenía mucha necesidad de mirar afuera, hacia el fondo. No solo físicamente, sino mentalmente. Para mí, mirar es como leer”. Después de escuchar el diagnóstico que lo señalaba como enfermo de cáncer, Fagnani comenzó un derrotero por consultorios, clínicas y centros de estudios. También ellos se volvieron objeto de su mirada analítica.Fagnani es un editor profesional, uno de los grandes que dejan huella en dos siglos. Sabe lo que significa leer entodos los sentidos posibles. “Leés en diagonal y a veces con mucha intensidad y en ese momento, en esos meses yo leía con mucha intensidad. Estuve y estoy todo el tiempo buscando algún sentido a las cosas”, dice Fagnani una de las útlimas tardes de verano en una oficina donde la madera ocupa la mayor parte del entorno y donde las cúpulas de la ciudad se meten elegantemente por las ventanas. Un matiz importante: habla en pasado del tiempo que convivió con un tumor, un cáncer al que logró aislar y ahuyentar.–¿Por qué decís en tu libro afirmás que el cáncer es “narrativamente mísero”?–Porque está saturado de protocolos y tiene muy poca potencia metafórica. A diferencia del sida o la tuberculosis, que generaron imaginarios fuertes, el cáncer es más difícil de narrar. Es, en realidad, un conjunto de enfermedades distintas, con tratamientos distintos. Y además está asociado a la quietud: la quimioterapia, la espera, el cuerpo inmóvil. Si lo comparo con el sida, que tiene una carga simbólica potente –la idea del virus atacando el sistema inmunológico, casi de ciencia ficción–, el cáncer resulta más opaco. Incluso en la ficción aparece menos. Hay melodramas, sí, pero cuesta encontrar relatos que lo vuelvan narrativamente fértil.Foucault entre los autores que leyó Fagnani.
AFP PHOTO MICHELE BANCILHON –En tu libro aparece mucho la lectura como experiencia cambiante. ¿Cuánto cambiaron tus gustos a lo largo de los años?–No cambian tanto los gustos como las necesidades. Leo de manera anárquica: ensayo, historia, novelas, según el momento. Cuando viajo elijo libros para llevar y termino leyendo otros que aparecen en el camino. Me interesa ese desvío, ese encuentro inesperado. Leo a Michel Foucault, a W. G. Sebald, a Claudio Magris sin pensar demasiado en las fronteras entre ficción y ensayo. Me gusta que un libro me lleve a un lugar que no había previsto.–Hablás de la lectura como experiencia cambiante. ¿Se modificaron tus gustos en este último tiempo?–No cambian tanto los gustos como las necesidades. Leo de manera anárquica: ensayo, historia, novelas, según el momento. En los viajes me pasa algo curioso: llevo libros y termino leyendo otros. Me interesa ese desvío, ese encuentro inesperado. Leo a Michel Foucault, a W. G. Sebald, a Claudio Magris sin pensar demasiado en las fronteras entre ficción y ensayo. Me gusta que un libro me lleve a un lugar que no había previsto.Susan Sontag, autora de La enfermedad y sus metáforas.
Foto: Jens-Ulrich Koch / AFP–Tuviste un reencuentro crítico con Susan Sontag. ¿Qué pasó?–La leí de joven y me deslumbró. Tiene una capacidad de convicción enorme. Pero al releer La enfermedad y sus metáforas encontré problemas. Me resultó forzada la comparación entre tuberculosis y cáncer y su rechazo al lenguaje militar. Las metáforas bélicas atraviesan toda la cultura, más aún en siglos donde la guerra era cotidiana. Además, Sontag usa personajes literarios para hablar de la tuberculosis y casos reales para el cáncer, algo que contradice su propia crítica. Y cuando cuenta su experiencia personal –en El sida y sus metáforas– aparece una épica: médicos que la desahucian, viajes, la curación. Esa narrativa es, en sí misma, profundamente “militar”. Me sorprende que no haya integrado esa dimensión en su reflexión inicial. No por obligación autobiográfica, sino por coherencia intelectual.–Caminando por Almagro te encontraste con un hotel misterioso que te hizo viajar en el tiempo… En tu familia los hoteles están ligados a la felicidad. ¿A vos qué te generan?–Para mí son un paréntesis incómodo. Los asocio más al trabajo y a cierta ansiedad que al descanso. Llego, todo está perfecto, pero si no tengo algo que hacer, me quiero ir. No es un espacio en el que me sienta propio. En cambio, para mi padre y mi abuelo eran lugares de libertad. Mi abuelo, viajante, repetía hoteles y rutinas: ahí encontraba una familiaridad casi doméstica. Mi padre, que vino de Zárate a Buenos Aires, también los vivía como emancipación.–Después de atravesar una enfermedad, ¿qué empezaste a ver en los hospitales?–Me obsesioné con su arquitectura. Son espacios decisivos: ahí se juega la vida y la muerte, pero casi no hay reflexión sobre su dimensión simbólica. Cuando me atendí en el Instituto Fleming empecé a observar todo: colores, luces, materiales. Nada es casual. Hay magentas, amarillos, luces giratorias, decisiones que buscan intervenir en el ánimo del paciente. Incluso las camas: originalmente eran de madera, para evitar la frialdad del metal.Arquitectura pálida de las instituciones médicas.
Foto: Luciano Thieberger
–¿Qué conclusión sacaste de esa observación?–Que hay dos espacios donde todo debería estar pensado al detalle: la escuela y el hospital. Uno forma, el otro te enfrenta a un límite. Antes ese límite estaba en la iglesia; hoy está en el hospital. Por eso, humanizarlos es clave. Y el arte cumple un papel central: introduce sentido, rompe la lógica puramente funcional. Aunque, como me pasó de chico en una escuela museo, a veces uno convive con ese arte sin siquiera advertirlo. Pero está ahí, operando.–Decías que el arte puede humanizar los hospitales. ¿Cómo lo viste en la práctica?–Es muy evidente. En el Instituto Fleming hay muchos cuadros: óleos, acrílicos. Levantás la cabeza y ves una imagen; después, un médico de guardapolvo blanco. Esa escena no es lo mismo que una pared blanca. El arte introduce otra atmósfera, una pausa. Incluso las luces –esas que parecen de discoteca– funcionan como un elemento extraño que rompe la lógica hospitalaria. Todo eso humaniza.Fernando Fagnani: escritor, editor y obsesivo de los detalles y las formas.
Foto: Fernando Fagnani
Foto: Juano Tesone
–¿Cuánto te cambió atravesar la enfermedad?–Me cambió la percepción del tiempo, que es decir todo. No es que antes creyera que era inmortal, pero la finitud estaba afuera. Ahora está adentro. Y eso reordena todo, aunque no siempre pueda precisar cómo. La muerte deja de ser una abstracción: entra en la vida cotidiana, en los otros. Porque aunque a vos te vaya bien, ves que a otros con lo mismo no. Para el paciente, sin embargo, hay momentos en que eso queda en segundo plano: el tratamiento absorbe todo, y cuando no, tratás de pensar en otra cosa.–En el libro aparecen sueños muy intensos. ¿Qué lugar ocuparon?–Siempre soñé mucho, pero en ese período los sueños eran más opacos, más difíciles de interpretar. Me impactaban, pero no podía leerlos. Era raro: de noche aparecían escenas cargadas de sentido y, sin embargo, ininteligibles. Como si la experiencia excediera cualquier traducción.Ventana magnética.
Fernando Fagnani.
Editorial Edhasa–A eso se sumó la muerte de tu padre.–Sí, y fue todo muy confuso. Ocurrió justo después de mi primera quimioterapia. No sabía si tenía que pensar en mí, en él, hacer un duelo u otro. Todo se superponía. Durante el día podía sostener cierta normalidad, trabajar, distraerme. Pero la noche era más difícil. Ahí todo volvía.–Bien. Físicamente, con controles cada tres meses. Los días previos a cada estudio son más inquietos, pero después me olvido. Mentalmente, más tranquilo. También con una sensación nueva: la de no ser imprescindible. No en un sentido negativo, sino como una forma de alivio.–Elegís decir “tumor” y no “cáncer”. ¿Por qué?–Porque “tumor” sugiere algo acotado, encapsulado. “Cáncer” tiene un peso distinto, remite a la diseminación. Incluso en las recetas médicas, leer la palabra “cáncer” era un golpe. Decir “tuve un tumor” me resulta más manejable. Y hablo en pasado: objetivamente hoy no está. Transité este momento de manera bastante silenciosa. Hay gente que necesita hablar, compartir; a mí no me pasó eso. También porque el malestar es difícil de narrar una vez que pasa. Como el dolor: en el momento es absoluto, después se vuelve difuso. Creo que, si uno quisiera escribirlo, tendría que ser desde otro registro, no realista. Un diario más libre, incluso delirante, que capture no solo lo físico sino la imaginación que se activa alrededor del cuerpo.Fernando Fagnani
Foto: Juano Tesone–¿Hubo momentos de incertidumbre fuerte?–Sí. Cuando el médico me dijo que, si el tratamiento no funcionaba, habría que probar otra cosa. Ahí aparece la posibilidad del fracaso. Es una “crudeza empática”: te dicen la verdad sin crueldad innecesaria, pero sin suavizarla. Y eso te enfrenta a algo que preferirías no pensar, pero que está ahí.