Etiqueta: Vivimos

  • Muntes asume u nuevo período en la CTA: “Necesitamos la unificación de las centrales para modificar la realidad que vivimos”

    Muntes asume u nuevo período en la CTA: “Necesitamos la unificación de las centrales para modificar la realidad que vivimos”

    Muntes asume u nuevo período en la CTA: “Necesitamos la unificación de las centrales para modificar la realidad que vivimos”

    El reelecto secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma Entre Ríos, Oscar Muntes, tomará posesión del cargo este jueves en Buenos Aires. El dirigente entrerriano destacó a AIM la necesidad de profundizar la unidad del movimiento obrero y articular con la Confederación General del Trabajo (CGT) para enfrentar la crisis que atraviesa el país.

    La CTA Autónoma realizará el jueves 1 de octubre, a las 14, el acto de asunción de las autoridades para el período 2026-2030, en Bartolomé Mitre 748, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La convocatoria se desarrollará bajo la consigna “Protagonismo, rebeldía, esperanza para una nueva sociedad”.
    En ese marco, Muntes afirmó a esta Agencia que “es muy importante para nosotros asumir otro período, otro desafío, en el contexto en el que estamos, donde necesitamos la unificación de las tres centrales”. Al respecto, explicó que “las dos CTA estamos trabajando en conjunto, articulando todo. Falta que articulemos con la CGT y ahí tener un objetivo”.

    La necesidad de articular a lo largo y ancho de todo el país estos diez puntos de la Central, que son clave, sumamente necesarios para debatirlos en todo el país. Oscar Muntes, secretario general de la CTAA

    Para el dirigente entrerriano la nueva conducción tiene que “reafirmar la política que estamos llevando adelante desde nuestra CTA Autónoma, con los nuevos desafíos que genera esta rebeldía que tenemos que seguir teniendo e instalando fuertemente en la Argentina para poder modificar la realidad que vivimos”.
    Asimismo, destacó “la necesidad de articular a lo largo y ancho de todo el país estos diez puntos de la Central, que son clave, sumamente necesarios para debatirlos en todo el país”. Para Muntes, esas propuestas constituyen “las diez medidas que necesitamos para salir rápidamente de esta crisis”.
    “Tener una Central fuerte y organizada”El dirigente entrerriano vinculó además el fortalecimiento sindical con la construcción de una alternativa política frente al actual escenario nacional: “Necesitamos volver a tener un gobierno nacional y popular que garantice los derechos de los ciudadanos y ciudadanas, de los argentinos y argentinas”. Para alcanzar ese objetivo, “hay que tener una Central fuerte, organizada y articular con todos los sectores”, dijo.
    “Este nuevo desafío 2026-2030 tiene que servir para articular fuertemente con todos los sectores y buscar un amplio consenso”, indicó el dirigente, quien concluyó: “Tenemos que volver a tener un gobierno que garantice la equidad para el pueblo argentino, ni más ni menos”. FUENTE AIM

  • Así vivimos el fin de semana largo en San José.

    Así vivimos el fin de semana largo en San José.

    Así vivimos el fin de semana largo en San José.

    Una oportunidad más para seguir disfutando en nuestras termas, sentir la naturaleza, vivir la aventura y descubir las tradiciones que hacen único a nuestro destino.

    Pero sobre todo, crear recuerdos que te acompañan para siempre y le hace bien al corazón.

    Este invierno, San José es Puro Corazón. ¡Vení a sentirlo!

  • Guadalupe González: “Vivimos en el entorno internacional más peligroso de las últimas décadas”

    Guadalupe González: “Vivimos en el entorno internacional más peligroso de las últimas décadas”

    Guadalupe González: “Vivimos en el entorno internacional más peligroso de las últimas décadas”

    —¿Cómo definiría usted este momento de brutal incertidumbre y tensión geopolítica?

    Estamos atravesando un interregno global: el viejo orden internacional se encuentra agotado, pero el nuevo aún no ha emergido por completo. Los principios que sustentaban la idea —más aspiracional que real— de un orden liberal institucional basado en reglas, instituciones y cooperación multilateral están siendo cuestionados o simplemente abandonados. El escenario actual está marcado por guerras superpuestas e inconclusas, liderazgos que minan las instituciones desde adentro, democracias cada vez más frágiles y una concentración sin precedentes de riqueza, datos y capacidades tecnológicas en un reducido grupo de actores privados. Lo que más preocupa es la acumulación de conflictos abiertos y riesgos emergentes. La nueva carrera tecnológica y militar, los niveles récord en gasto de defensa, el deterioro de los acuerdos de control de armamentos y el renovado riesgo de proliferación nuclear conforman una combinación especialmente inquietante. Es un terreno fértil para errores de cálculo, escaladas involuntarias y crisis de mayor alcance. Por ello, tengo la impresión de que vivimos en el entorno internacional más peligroso de las últimas décadas.
    —Luego de la pandemia, parece que el mundo se desplazó hacia los extremos. ¿Es así?
    Las raíces son profundas y variadas, pero están vinculadas en buena medida al debilitamiento gradual de los mecanismos de protección social y a la retracción del Estado desde la década de 1990. La crisis financiera de 2008 supuso un shock en el núcleo mismo del capitalismo global, poniendo en duda la promesa de que la apertura económica y la globalización generarían prosperidad compartida, movilidad social y democracias más sólidas. Además, profundizó las desigualdades y alimentó una sensación de exclusión, vulnerabilidad y desprotección. La pandemia agravó este malestar, amplificando el miedo y erosionando aún más la confianza en las instituciones. Un motor más reciente de esta polarización tóxica es el rol de las tecnologías digitales, que facilitan la formación de comunidades cerradas, premian los mensajes emocionales y extremos, y aceleran la circulación de desinformación, algo que el populismo, tanto de izquierda como de derecha, ha sabido explotar. El miedo, una emoción extraordinariamente poderosa y rentable como instrumento electoral, se ha convertido en el eje de la polarización.
    —¿Qué papel desempeñan los megaempresarios tecnológicos?
    Son quizá la expresión más visible de una transformación tectónica en la distribución del poder en el siglo XXI. Su ascenso refleja un cambio profundo en la relación entre poder público y poder privado. Durante gran parte del siglo XX, las grandes corporaciones influían en los gobiernos, pero los Estados mantenían el control sobre los principales instrumentos de regulación y decisión estratégica. Hoy, esa relación es mucho más compleja. Las Big Tech operan simultáneamente en los ámbitos económico, tecnológico, cognitivo y de seguridad, y participan cada vez más en funciones tradicionalmente reservadas a los Estados. Esto les confiere una capacidad extraordinaria para moldear la conversación pública, condicionar las decisiones estatales y redefinir los límites de la democracia.
    —¿Y el crimen organizado?
    Comprender la reconfiguración del poder mundial implica no limitar el análisis a las rivalidades geopolíticas entre potencias y al capitalismo digital, pues de lo contrario se omitirían otros poderes fácticos que estructuran buena parte de las dinámicas actuales, como es el crimen organizado. Estas organizaciones no operan al margen del sistema, sino dentro de él, entretejidas con la economía legal, las instituciones públicas y la política. Las mismas herramientas que impulsan la innovación —plataformas digitales, inteligencia artificial, criptomonedas, comunicación encriptada— son aprovechadas por actores ilícitos para reclutar, coordinar operaciones, mover recursos y construir narrativas de legitimación. La revolución tecnológica no solo redistribuye el poder entre estados y empresas, sino que también amplía las capacidades de organizaciones criminales que hoy operan con una sofisticación y escala transnacional inéditas. La cuestión deja de ser únicamente cómo funcionan estas organizaciones y cómo enfrentarlas, para enfocarse en entender los entramados de violencia, impunidad y captura institucional que hacen posible su persistencia y expansión. Reducir el fenómeno al narcotráfico o al crimen organizado transnacional resulta un enfoque analítico limitado que suele favorecer respuestas exclusivamente punitivas. Prefiero emplear el concepto de “ecosistemas violentos”: redes donde crimen, desigualdad, impunidad y captura institucional se refuerzan mutuamente. Cuando el Estado no logra —o no quiere— castigar, disuadir o prevenir el delito, la impunidad se convierte en la norma.
    —¿La agresividad del gobierno de Trump es un acto desesperado de una potencia en declive?
    El movimiento MAGA refleja la convicción de que Estados Unidos ha perdido algo fundamental: poder, prestigio y control sobre su propio destino. Esta postura denota más frustración que desesperación y contrasta con la paciencia estratégica de China. Al mismo tiempo, reaviva la corriente jacksoniana nacionalista, populista y confrontacional, partidaria de la paz a través de la fuerza militar y el proteccionismo económico. La explicación también es doméstica: el trumpismo interpreta el declive relativo de Estados Unidos no solo como resultado de factores externos, como la globalización y el ascenso de China, sino de errores internos acumulados durante décadas. Responsabiliza al internacionalismo liberal y al progresismo cultural por haber debilitado al país desde adentro. Estamos frente a una revuelta conservadora de la nueva derecha ultranacionalista contra la globalización y el liberalismo político. Estados Unidos continúa siendo la principal potencia militar mundial, una de las dos mayores economías globales, emisor del dólar y un