La carta que Vargas Llosa le escribió a Videla denunciando la desaparición de escritores y la censura en la Argentina
El 22 de octubre de 1976, el futuro Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, en su condición de presidente del PEN Club Internacional, le escribía la siguiente carta al dictador Jorge Rafael Videla haciéndose eco de la denuncias sobre la desaparición de escritores y de la censura en Argentina.“El PEN Internacional, organización mundial de escritores que tengo el honor de presidir, ha recibido el informe titulado La persecución a artistas, intelectuales y periodistas en Argentina que me permito adjuntarle, así como un complemento documental -fotocopias de publicaciones periodísticas- en que se apoyan algunas de sus afirmaciones. Aunque en el informe aparezcan, de cuando en cuando, expresiones que puedan atribuirse a la pasión política y algunas apreciaciones de carácter subjetivo, el grueso de su contenido, sin embargo, constituye una relación de hechos de una gravedad tal que no puede dejar de consternar a cualquier persona civilizada.La lista de acciones que atentan contra principios básicos de la cultura cubre un amplísimo registro: libros secuestrados de bibliotecas universitarias y particulares que han sido quemados públicamente, clausura temporal o definitiva de periódicos y revistas y establecimiento de una rígida censura, detención de escritores y artistas, sin especificar los cargos que pesan sobre ellos y sin transferirlos al Poder Judicial, hostigamiento y cierre de editoriales, allanamiento de instituciones dedicadas al arte y a la investigación sociológica.»Y continuaba: «Paralelamente a estas acciones oficiales hay las que llevan a cabo comandos armados de gentes vestidas de civil, que su gobierno hasta el momento no ha impedido ni castigado, y que han sembrado el horror en muchos hogares argentinos.El informe cita a intelectuales que han sido secuestrados en sus casas y luego asesinados, a otros que han sido torturados, a otros que han desaparecido sin que se tenga noticias de su paradero.Asimismo, decenas de escritores, artistas y periodistas han debido huir del país, porque habían recibido amenazas de muerte».Seguía así la carta: «Ni siquiera el exilio es un lugar seguro para algunos, pues se ha visto, en el caso reciente del poeta Juan Gelman, cómo sus hijos y su nuera eran secuestrados en Buenos Aires por una de estas bandas terroristas en represalia por sus opiniones políticas.Quiero, en nombre del PEN Internacional, hacerle llegar nuestra más enérgica protesta por estos hechos, que constituyen crímenes imperdonables contra el espíritu, y que resultan particularmente insólitos en un país con el grado de civilización de Argentina.En nombre de la rica tradición de pensamiento y creatividad que ha hecho de su país un centro cultural de primer orden, lo exhorto a poner fin a la persecución de las ideas y los libros, a respetar el derecho de disentir, a salvaguardar la vida de los ciudadanos y a permitir que los escritores argentinos desempeñen libremente la función que les corresponde en la sociedad y contribuyan de este modo a su progreso.Cumplo asimismo con hacerle saber que, por la gravedad de sus acusaciones, voy a recomendar al PEN la publicación de este informe y su difusión internacional. Ésta no es una medida inspirada en convicciones políticas partidistas de ninguna clase, sino, dentro del espíritu de la Carta del PEN, una estricta acción de solidaridad humana y de defensa de los más elementales principios morales que hacen posible la cultura.Atentamente, Mario Vargas Llosa Presidente Internacional del PEN”.La respuesta de Videla llegó unos meses después: Ordenó a sus esbirros la prohibición de la publicación y circulación de La Tía Julia y el escribidor por considerar que contenía lo “”ofensas a la familia, la religión y las instituciones armadas”.
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La carta que Vargas Llosa le escribió a Videla denunciando la desaparición de escritores y la censura en la Argentina
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La muestra “Fotógrafos en Entre Ríos” tuvo una visita especial
La muestra “Fotógrafos en Entre Ríos” tuvo una visita especial
El Museo de la Ciudad se sumó a la agenda de actividades especiales por el finde largo de Semana Santa. Se trató de una visita mediada a la muestra “Fotógrafos en Entre Ríos”, que permitió profundizar acerca del Fondo Fotográfico Luis Alberto Salvarezza, su historia y el trabajo que realiza el Museo para su organización y conservación.
Durante esta actividad especial se compartió el detrás de escena de la exposición: clasificación, cuidado del material y el proceso de conformación de esta colección, que ya forma parte del patrimonio de Concepción del Uruguay.
Además, quienes participaron de la visita accedieron a fotografías y autores que no integran la exhibición, ampliando la mirada sobre la fotografía entrerriana.
Sobre la colección
El Fondo Fotográfico Luis Alberto Salvarezza fue adquirido por el municipio en 2024 mediante una ordenanza del Concejo Deliberante. Es el resultado de décadas de investigación del coleccionista e investigador Luis Salvarezza en torno a los primeros fotógrafos que desarrollaron su actividad en Entre Ríos.
La colección reúne alrededor de 1.600 fotografías que, hasta el momento, permitieron identificar 87 casas fotográficas entrerrianas, de las cuales más de 20 corresponden a Concepción del Uruguay. De esta manera, el fondo adquiere valor no sólo para nuestra ciudad sino para la provincia, reuniendo registros de diversos departamentos de Entre Ríos.
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La guitarra de Chilo, o la persistencia de lo que no pudo ser arrasado – El Miércoles Digital
La guitarra de Chilo, o la persistencia de lo que no pudo ser arrasado – El Miércoles Digital
El instrumento que perteneció a Juan Ramón Chilo Zaragoza —la primera víctima entrerriana del terrorismo de Estado en la década del 70— fue recuperado y restaurado en estos días en Concepción del Uruguay. Un episodio que es a la vez técnico, simbólico, afectivo y profundamente político.
Por AMÉRICO SCHVARTZMAN de EL MIÉRCOLES
Borges recuerda que su admirado Cansinos Assens escribió “sobre eso tan triste del amor a las cosas, porque las cosas no saben que uno existe”.
A veces no tiene sentido aferrarse a los objetos. Pero a veces las cosas sobreviven no por la resistencia de sus materiales sino por una obstinación humana. Un momento en algún punto del tiempo en que alguien decide que esas cosas todavía tienen algo para decir. Que en ellas persiste una forma de la vida que vale la pena preservar, darle continuidad, porque a pesar de todo lo ocurrido, no ha podido ser suprimida, eliminada, desactivada.
Algo así es lo que ocurrió con la guitarra que perteneció a Juan Ramón Chilo Zaragoza. El instrumento de Chilo fue restaurado en estos días en Concepción del Uruguay, su ciudad natal, en un episodio que si bien parece técnico, es también simbólico, afectivo, y en un sentido hondo, casi como para recuperar lo mejor de esa palabra manoseada, ajada, ensuciada, es también profundamente político.
Chilo con su guitarra.
Chilo era un avanzado estudiante de bioquímica en la Universidad Nacional de La Plata. Militante de la Federación Juvenil Comunista, era un activo líder en su centro de estudiantes. Hijo de una familia obrera de Concepción del Uruguay, Chilo se recibió a los 17 años de profesor de guitarra en el Conservatorio Iberoamericano en su ciudad natal. También tocaba el charango, aerófonos y (dicen sus amigos) era un buen cantor de tangos. La guitarra lo acompañó en sus años de estudiante de Bioquímica en la Universidad Nacional de La Plata y lo ayudó a costear sus estudios dando clases.
Chilo Zaragoza es también el primer entrerriano asesinado por la Triple A, la tenebrosa organización terrorista de Estado creada bajo el gobierno justicialista por el lúgubre ministro José López Rega.
Chilo fue secuestrado y asesinado en junio de 1975 en La Plata. Se contaron cerca de treinta perforaciones de bala en su cadáver. La Triple A no solo se adjudicó el crimen, sino que además puso un artefacto explosivo en su tumba en el cementerio uruguayense al cumplirse un año del horrendo crimen.
Más que un instrumento
La noticia que da origen a estas líneas no refiere únicamente a la restitución de un instrumento musical, aunque lo sea en su materialidad más inmediata.
Se trata, más bien, de la recuperación de un objeto que había acompañado de manera íntima la trayectoria vital singular de Chilo, un joven uruguayense para el cual la música no sólo era una pasión. También era un medio concreto para sostener sus estudios, para proyectar un futuro, para construir —en conjunto con otros— una forma de estar en el mundo que la violencia del terrorismo de Estado interrumpió de manera brutal.«…. creo que quedó bien el instrumento. Está listo para darle aventura sonora y reconstruir la memoria. Que no solamente está entre los hechos, sino también en la literatura, en la música, en los instrumentos, en los objetos, son todas piezas de la identidad de las personas. Es una manera de tener a Chilo más cerca y más presente”.
Cuando la guitarra llegó a manos de Esteban Pérez Esquivel —prestigioso luthier radicado desde hace años en Entre Ríos— no era un objeto más. Al contrario. Estaba cargada de marcas, de intervenciones, de huellas acumuladas a lo largo del tiempo, “de cicatrices”, dice Esteban, que hablaban tanto del uso intensivo que había tenido como de una relación persistente con quien la había tocado.
Grietas abiertas, partes desencoladas, el puente despegado, el diapasón hundido en los puntos donde durante años se habían apoyado los dedos: todo en ella indicaba desgaste, insistencia, amor por ese cuerpo de madera entrañable.
Amor evidenciado en las reparaciones caseras, realizadas con los recursos disponibles —pegamentos escolares, tachuelas, capas superpuestas de pintura, enumera el luthier— que lejos de desmerecer el instrumento, lo convertían en un archivo material de la obstinación por seguir tocando.
El temple del instrumento
En ese contexto, la decisión del restaurador no fue la de devolverle la condición original. Sabia mirada: la historia no se puede borrar en nombre de una pureza imaginaria. Al contrario, Esteban se propuso intervenir con cautela, respetando las cicatrices, sosteniendo lo recuperable y evitando toda operación que implicara la pretensión de “limpiar” o retrotraer aquello que hace de esa guitarra un objeto singular.
La guitarra.
“Siempre es un compromiso recibir un instrumento, y más uno como este, que tiene una carga emocional e histórica”, señala Esteban. En su afirmación se cifra una ética del oficio que excede lo técnico: la conciencia clara de que en este caso no se esperaba que su destreza trabajara sobre una cosa, sobre un objeto, sino sobre un soporte de la memoria. Con aquello intangible, que no se puede restaurar sino defender, difundir, compartir…
Para quienes hacen música —explica el luthier— “el gesto de estirar la mano hacia el instrumento tiene algo de encuentro, de reconocimiento, casi de fraternidad”. En el caso de Chilo, esa relación aparece intensificada por el estado mismo en que la guitarra fue encontrada: un instrumento tan usado, tan adaptado a su ejecutante, que parecía haber quedado configurado para una sola manera de ser tocado.
“Era como si sólo él pudiera hacerlo”, dice Esteban, y en esa observación se abre una dimensión particularmente elocuente: la de un vínculo en el que la técnica, el cuerpo y el objeto se habían ido moldeando mutuamente hasta volverse inseparables.
“Sólo él podía tocarla”
Esteban cuenta, en diálogo con este cronista:
“El instrumento estaba muy dañado y en el tema de la restauración hay muchas escuelas, miradas distintas. Por ejemplo, hay gente que la limpia y no toca absolutamente nada. Yo traté de tocar solamente las partes donde el instrumento pudo ser recuperado”.
“Esta guitarra tenía muchas cicatrices, grietas, estaba abierta, desencolada. El puente estaba despegado, el diapasón tuve que lijarlo todo, calibrarlo, poner trastes nuevos… Tenía mucho uso. La usó tanto que en el diapasón tenía agujeros, donde apoyaba los dedos. Así que era como solo él podía tocar esa guitarra. Porque ya estaba muy dañada”.
“Se ve que él tenía una necesidad con ese instrumento, porque todas las reparaciones eran muy caseras. El puente lo habían pegado con con plasticola y con tachuelas, con chinches, del lado de abajo”.
“Así que yo retoqué solamente todas las grietas y mantuve la estética, pero a todas las pinturas viejas las dejé, hice cambio de cuerdas, las tapas y maderas de abajo y de adentro que estaban desencoladas. Respeté todas las piezas, traté de rescatar todo lo que era original y después todo un lustre como para mantener la pintura vieja, porque se ve que era una pintura arriba de otra también. Como si fuesen con disolventes diferentes. Se ve que él estaba queriéndola mejorar o reparar y las pintaba con lo que tenía. Entonces esa guitarra tiene varias manos de pintura”.
“Eso también te permite concretar el deseo de tener una escucha, de tener un diálogo con el instrumento, ¿te das cuenta? Es evidente que Chilo amaba profundamente a ese instrumento, porque de hecho todas las reparaciones, es como que dijo ‘yo le pongo cinta scotch y sigo tocando, no me importa”.
“Y bueno, creo que quedó bien el instrumento. Está listo para darle aventura sonora y reconstruir la memoria. Que no solamente está entre los hechos, sino también en la literatura, en la música, en los instrumentos, en los objetos, son todas piezas de la identidad de las personas. Es una manera de tener a Chilo más cerca y más presente”.
La historia ésta
Cada una de las víctimas del terrorismo de Estado tiene una historia para contar. Una vieja canción de León Gieco pregunta “¿Alguna vez sentiste en un espacio de tu imaginación que el grito de los perdedores es sordo y mudo aunque griten juntos?”. En el estribillo invitaba a “no dejar pasar por el costado la historia ésta”.
Esta historia —la de un joven que estudia, que milita, que enseña guitarra para sostenerse, que escribe cartas llenas de humor y ternura a su madre, que la sostiene emocionalmente tras enviudar, que además cuida y respalda a su hermano menor, que proyecta terminar su carrera y volver— es la que la violencia desbarata en junio de 1975, cuando un grupo de tareas de la Triple A lo secuestra y lo asesina con una saña que no requiere interpretación adicional.Chilo tenía 21 años. Su muerte, ocurrida casi un año antes del golpe de Estado de 1976, lo inscribe entre las primeras víctimas de un dispositivo represivo que ya estaba en marcha, aun antes de adquirir su forma más sistemática. Como lo dijo magistralmente Rodolfo Walsh en su Carta: a partir de marzo del 76, “las Tres A pasaron a ser las Tres Armas”.
La historia familiar no se detiene allí, sino que se despliega con una lógica trágica que parece desafiar toda linealidad: dos años más tarde, en junio de 1977, su hermano Néstor Omar, Neco, fue secuestrado en La Plata en un operativo masivo de las fuerzas represoras, y nunca más apareció; su madre, Luisa Cecchini, que ya enterró a su hijo mayor, viaja desolada desde Entre Ríos, busca desesperadamente a su hijo menor, se incorpora a lo que luego será las Madres de Plaza de Mayo, emprende una búsqueda incansable que se prolonga durante décadas, atraviesa despachos oficiales, cuarteles, juzgados, iglesias, organismos internacionales hasta su muerte, también en ese mes funesto para la familia Zaragoza: junio, pero en 2002. Ese encadenamiento de fechas, ese mes que vuelve una y otra vez con olor de tragedia, obliga en sí mismo a una forma de memoria.
Una ética compartida
Medio siglo después del golpe de Estado que marcó esa época, la recuperación de la guitarra de Chilo adquiere un espesor particular. Como el golpe, no es un episodio aislado ni meramente conmemorativo, sino una intervención que restituye un fragmento de vida, un nudo de varias vidas que la destrucción fascista pretendió aniquilar para siempre. Y que no empezó ese día, y que no terminó de cerrarse ni siquiera hoy, cincuenta años más tarde.
Que, además, quien llevó adelante esa tarea haya sido Esteban Pérez Esquivel —hijo de Adolfo, el premio Nobel de la Paz por su compromiso con los derechos humanos ante la dictadura argentina— introduce una resonancia que quizás no necesita ser subrayada, pero igual lo hacemos: porque no es una filiación biográfica casual convertida en dato, sino una continuidad ética que encuentra en este trabajo una de sus formas posibles de expresión.
La información dada a conocer por la Dirección de Derechos Humanos de Concepción del Uruguay (a cargo de Dario Baron, de extensa y reconocida labor) señaló de paso un detalle que tampoco es menor: Esteban realizó la restauración de manera gratuita, al reconocer en el instrumento, en la guitarra de Chilo, un valor que excede cualquier lógica de intercambio.
Tu querida presencia
El propio Esteban Pérez Esquivel lo formula con claridad: “La memoria no reside únicamente en los relatos o en los archivos escritos”, sino también en los objetos, en los instrumentos, “en aquellas piezas que han acompañado la vida cotidiana” y que, al ser recuperadas, permiten establecer un vínculo sensible con aquello que se busca recordar. “Es una manera de tener a Chilo más cerca”, dice a este cronista. En esa proximidad recuperada junto con la madera y las cuerdas resuena algo más que una evocación.
Esteban trabajando.
Lo confirma la reacción de quienes conocieron a Chilo y compartieron con él las vísperas de aquellos tiempos terribles. Carlos Vecchio, comediante, dramaturgo y escritor uruguayense, es uno de los uruguayenses sobrevivientes del terrorismo de Estado, tras haber estado tres años en las mazmorras de Harguindeguy y Camps.
Amigo de Chilo de la adolescencia, escribió al enterarse de la restauración: “Magnífico documento histórico y cultural que enciende una nueva llama en el vasto candelabro de la motivación social y cultural. Felicitaciones a quienes junto a Esteban Pérez Esquivel sumaron su iniciativa creadora”.
La metáfora de Carlitos tampoco es azarosa: habla de una luz que no inaugura, sino que se suma a otras, en una trama de sentidos que se va construyendo colectivamente. Y que ya nadie ni nada podrá apagar.
A cincuenta años del golpe de Estado de 1976, cuando las conmemoraciones corren el riesgo de volverse rituales vaciados o meras reiteraciones, el episodio de la guitarra de Chilo contribuye a reponer una dimensión acaso decisiva de la memoria: la que se asienta en el contacto con lo concreto, con lo singular, con lo irrepetible. Con aquello que —como esta guitarra— conserva en su materialidad las marcas de una vida interrumpida y, al mismo tiempo, alumbra la posibilidad de que siga sonando en el presente.
Esteban entrega la guitarra a la DDH.
Imágenes: archivo de EL MIÉRCOLES, Dirección de Derechos Humanos MCU, Esteban Pérez Esquivel
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Dólar tarjeta hoy: a cuánto cotiza este domingo 05 de abril
Dólar tarjeta hoy: a cuánto cotiza este domingo 05 de abril
La cotización del dólar tarjeta es de $1839,50, este domingo 05 de abril de 2026.El dólar tarjeta sube 1% respecto al mismo día de la semana anterior.En lo que va de abril de 2026, el dólar tarjeta baja respecto al mes anterior: la diferencia es de 1%.En comparación con el año pasado, el dólar tarjeta sube un 29%. A esta altura del año anterior, el dólar tarjeta cotizaba a $1424.15.El valor del dólar tarjeta tiene una diferencia con el dólar blue. Mientras que el primero está $1839,50, el blue cotiza hoy a $1395, lo que marca una brecha de 32%.El dólar tarjeta es el tipo de cambio que se emplea para el pago de consumos con tarjeta de débito y crédito en el exterior así como para la compra, también en dólares, de pasajes y paquetes turísticos hacia destinos fuera de la Argentina.El valor del dólar tarjeta se conforma de la siguiente manera: al dólar oficial se le añade un 30% de impuesto país y un 30% de ganancias. Se trata de una carga impositiva total del 60%, frente al 155% que existía en la gestión anterior.La cotización del dólar tarjeta funciona en el mismo horario del mercado de cotizaciones: hasta las 16:30 horas, de lunes a viernes. -

Drones, riego, siembra y fertilización variable e intensificación de cultivos: el giro productivo de un productor que suma tecnología y manejo
Drones, riego, siembra y fertilización variable e intensificación de cultivos: el giro productivo de un productor que suma tecnología y manejo
El dron pasó de ser una novedad a ser una realidad en los campos argentinos. En 2024 había apenas 50.000 hectáreas trabajadas con drones en la Argentina, tanto para pulverización como para siembra. Un año después, en julio de 2025, la superficie ya había escalado a un millón de hectáreas y, tras la actual campaña gruesa, se proyecta que supere los 2 millones. En paralelo, la cantidad de equipos también crece a ritmo acelerado: hoy hay cerca de 2.000 drones operativos en todo el país, en un proceso de adopción tecnológica que empieza a transformar la forma de producir. Así lo hicieron saber los especialistas en Expoagro 2026.En ese contexto de expansión, la experiencia de La Federala refleja cómo estas herramientas pasan de ser una novedad a convertirse en parte del manejo cotidiano. Allí, Lucas Gandolfi lidera una empresa familiar que, a 50 años de su fundación, combina tradición productiva con una fuerte apuesta por la innovación.En el corazón agrícola del partido de Rojas, en la localidad de Carabelas, la historia de la empresa es también la historia de cómo la tecnología fue transformando la manera de producir.El dron tiene múltiples funciones: siembra avena, hace aplicaciones dirigidas para malezas y aplicaciones para enfermedades.Actualmente, la empresa trabaja unas 1.500 hectáreas (1.000 propias y 500 alquiladas) con un esquema diversificado que incluye soja y maíz (cultivos estivales) con trigo, arveja y carinata (cultivos invernales).A la par, desde hace una década se especializa en la multiplicación de semillas para grandes semilleros, como Bayer en maíz y Don Mario y Stine en soja y trigo.Drones: precisión quirúrgica en el control de malezasUno de los cambios más visibles en los últimos años fue la incorporación de drones. Lo que comenzó como una herramienta exploratoria se convirtió en un eje clave del manejo. En un primer momento, el objetivo para mapear malezas. «Estamos complicados con sorgo de Alepo y raigrás, y esta tecnología nos permitió hacer aplicaciones dirigidas”, explicó.El proceso combina sensores, algoritmos y validación humana. A partir de vuelos con drones multiespectrales, se generan mapas donde el productor identifica las malezas objetivo, en un sistema que Gandolfi compara con los captchas de internet: “Marcás dónde está la maleza y el sistema lo replica en todo el lote”.El riego le da estabilidad en los rindes. Hoy tiene 540 hectáreas regadas.El resultado es un salto en eficiencia. “No solo ahorramos insumos y bajamos costos, sino que somos mucho más efectivos en el control”, asegura. Pero hay un tercer beneficio clave: la selectividad. “En el caso del sorgo de Alepo, podemos aplicar dentro del cultivo de maíz productos que, si se aplican a todo el lote, afectan el rendimiento. Así evitamos ese daño”.Pero a partir de sus funcionalidades, además del control de malezas, los drones fueron utilizados para otras labores. Este año, por ejemplo, realizaron aplicaciones completas de fungicidas en soja, con resultados “excelentes” y una operatoria ágil. También incursionaron en la siembra aérea de verdeos.“Estamos boleando avena sobre cultivos en pie. Después de lluvias, cuando no hay piso, el dron es espectacular porque te permite entrar en el momento justo”, destacó como otra de las funcionales de esta tecnología.En este marco, el ecosistema de drones creció rápido: “En los últimos dos años aparecieron varias empresas de servicios en la zona del norte bonaerense, y los costos hoy están en línea con otras alternativas”, apuntó.En esta línea, según la visión de Gandolfi, el uso de drones muestra hoy valores competitivos frente a otras alternativas. Una aplicación de herbicida dirigida se ubica entre 13 y 14 dólares por hectárea, mientras que una aplicación de lote completo ronda los 11,50 dólares, en línea con lo que cobra un avión. El mapeo de malezas, en tanto, se sitúa entre 6 y 8 dólares por hectárea, dependiendo de la superficie, y la siembra de verdeos puede oscilar entre 20 y 35 dólares.“Hoy están compitiendo de igual a igual con el resto de las aplicaciones”, resume, destacando que, además del costo, el diferencial está en la precisión y la oportunidad de trabajo que aporta la tecnología.Animal que no sale como reproductor, lo termina y lo vende como gordo.Conocer el suelo para decidir mejorOtro pilar del sistema es el manejo por ambientes, apoyado en un mapeo de los suelos. Desde hace tres años, la empresa releva sus campos con una tecnología que permite conocer las características físicas y químicas metro a metro. “Antes hacíamos muestreos puntuales y sacábamos promedios. Hoy tenemos información de todo el lote y eso cambia completamente la forma de decidir”, explicó.Ese conocimiento se integra con mapas de rendimiento históricos e índices de vegetación para delimitar zonas de distinto potencial. A partir de allí, implementan siembra variable en maíz, tanto comercial como semilla, y fertilización variable, especialmente en trigo.Lucas Gandolfi recorriendo parte del campo a caballo.“Analizamos los resultados de la campaña de trigo y vimos que, incluso con rindes excelentes, podríamos haber ahorrado nitrógeno en algunos sectores”, cuenta. En un contexto de altos precios de la urea, ese aprendizaje cobra aún más valor.Para Gandolfi, la ganancia es doble con el uso de esta tecnología: “Primero, conocer esa ‘caja negra’ que es el suelo. Y después, trabajar para subir pisos y techos de rendimiento”.La empresa mantiene un modelo de maquinaria tercerizada, aunque con una exigencia creciente hacia los contratistas en términos tecnológicos. “La tecnología avanza muy rápido y tratamos de que quienes trabajan con nosotros también se suban a ese proceso”, explica.Imagen de uno de los lotes ambientados.Estabilidad en un clima cada vez más variableEl otro gran salto tecnológico de la empresa es el riego. Con 270 hectáreas equipadas y un total de 540 hectáreas bajo sistema, la firma encontró en esta herramienta una forma de estabilizar la producción frente a la creciente variabilidad climática. “El riego llegó para quedarse. Nos permite manejar una variable clave como es la humedad”, afirmó.El proyecto comenzó hace 12 años, inicialmente enfocado en la producción de semilla de maíz. Pero las sucesivas crisis hídricas, sobre todo en los últimos 5 años, ampliaron su uso hacia cultivos de grano.“Empezamos a regar trigo y soja de segunda, y vimos que, aplicando poca agua en momentos críticos, logramos muy buena eficiencia de conversión: milímetros aplicados por kilos producidos”, explicó.Lucas Gandolfi, productor de Rojas, junto con su hijo, con el rodeo detrás.Además del impacto en los rindes, el riego mejora la estabilidad del sistema y hasta potencia otras prácticas agronómicas, como la incorporación de fertilizantes o la eficacia de herbicidas.Hoy cuentan con seis equipos, adquiridos en parte gracias a financiamiento. “El acceso al crédito es fundamental para este tipo de inversiones”, remarca Gandolfi, quien también participa de un grupo CREA de regantes para intercambiar experiencias y mejorar el manejo.Una campaña para recuperar el ánimoTras varios años golpeados por el clima, la campaña actual trajo alivio. Los resultados en trigo fueron contundentes: 75 quintales promedio, muy por encima de los 55 presupuestados. “Fue una cosecha récord para nosotros”, señaló. Gandolfi resaltó la participación en CREA, que es clave.En maíz para semilla, los rindes superaron entre un 20% y un 30% lo esperado, mientras que las perspectivas para maíz comercial y soja son también positivas. “Después de cinco años difíciles, este año se nos están dando las cosas. El ánimo está alto”, resume.Diversificación y rotación más intensivaEn paralelo, la empresa busca diversificar su esquema agrícola. La arveja ya es parte de la rotación desde hace seis o siete años, con buenos resultados en combinación con maíz de segunda.La novedad es la carinata, un cultivo invernal que permitirá intensificar el uso del suelo y mejorar la secuencia de cultivos. “Estamos buscando alternativas al trigo, sobre todo por el costo de los fertilizantes. La carinata tiene bajo consumo de agua y permite después una soja con muy buen potencial”, explica.Siembra con Precision Planting.En ese camino, la carinata aparece no solo como una alternativa agronómica sino también como una apuesta estratégica a nuevos mercados. Se trata de un cultivo con demanda creciente a nivel global, vinculado a la producción de biocombustibles y a esquemas de agricultura más sustentables, lo que abre la puerta a contratos con trazabilidad y precios diferenciados. “La idea es hacerlo bajo contrato, asegurando la comercialización”, comentó el productor.Ganadería y genética: el nuevo rumboEl cambio más estructural, sin embargo, se está dando en la ganadería. Tras la compra de un campo vecino, la empresa redujo su rodeo y redefinió su estrategia hacia la genética.“Vendimos el 70% de la hacienda para poder comprar el campo y decidimos enfocarnos en una cabaña”, cuenta Gandolfi. El objetivo de la firma es producir reproductores, con un esquema de puro controlado y proyección a pedigree.El proyecto incluye inseminación artificial, transferencia embrionaria y un convenio con una cabaña, mediante el cual reciben embriones para implantar en sus propias vacas.Vendió parte de su hacienda para comprar un campo y ahora redefinió su estrategia productiva yendo a la genética.“Queremos empezar a vender toros y vaquillonas en dos años. Y lo que no vaya a genética, se va a terminar como animal gordo en un sistema de ciclo completo”, detalló.Cultura empresarialMás allá de cada herramienta puntual, lo que emerge en La Federala es una lógica de trabajo basada en datos, comparación y mejora continua. En ese sentido, la participación en CREA es clave. “Hace 12 años que estamos en CREA Pergamino, y gran parte del cambio en la empresa tiene que ver con eso”, reconoció Gandolfi. También utilizan herramientas como la DAT, que permite comparar resultados productivos, económicos y ambientales a gran escala. -

Del siglo XVIII a hoy: el Museo Larreta exhibe la historia de los azulejos en el Río de la Plata
Del siglo XVIII a hoy: el Museo Larreta exhibe la historia de los azulejos en el Río de la Plata
Quizá no haya lugar más adecuado que el Museo de Arte Español Enrique Larreta para albergar la exposición El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Por un lado, su arquitectura resuena en aquello que se está mostrando: el decorado de la casa de avenida Juramento al 2200 remite, si bien ecléctico, a los modos de ornamentación de fines del siglo XIX, con piezas de arte sacro, habitaciones dedicadas a celebrar el siglo de oro español, patio andaluz con fuente y mayólicas coloridas, tal y como la ideó el escritor argentino, autor de La gloria de don Ramiro.Por el otro, la exhibición curada por Francisco Girelli y Fernando Martínez Nespral establece una relación entre la investigación que realizaron con la colección de piezas de cerámica esmaltada que pertenece al acervo patrimonial de la institución.En el nombre de la muestra está la clave. Primero, porque refiere tanto al título del libro que Vicente Nadal Mora publicó en 1949, en los inicios del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas (IAA) dirigido por Mario J. Buschiazzo.Y luego, a la pesquisa que sustenta esta exhibición que fue realizada por los dos arquitectos antes mencionados, investigador y director del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo” (IAA) de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA, respectivamente.Por su parte, Girelli se dedica a la historia de la arquitectura americana, con especialidad en la historia edilicia de la Ciudad de Buenos Aires en el periodo colonial y poscolonial, desde el registro arqueológico.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Un clásico de 80 añosEn este sentido, la fecha “2026” que está presente como cierre temporal de la exhibición remarca que después de 80 años de la publicación de ese “clásico”, uno de los primeros estudios académicos sobre el tema de todo el continente, los estudios de cultura material lo tienen en cuenta y siguen su legado.El trabajo de Nadal Mora se ocupó de estudiar y catalogar los azulejos franceses, generalmente blancos con decoración azul, que fueron muy utilizados en la arquitectura de Buenos Aires desde mediados de siglo XIX, teniendo su auge entre 1860 y 1890. Estuvieron en patios y zaguanes, se destacaron en cocinas y hasta decoraron las cúpulas de las iglesias.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.De ese pasado brillante, poco quedó en pie. Hoy se recupera como material arqueológico, gracias a la práctica del Centro de Arqueología Urbana (CAU–IAA) en la ciudad de Buenos Aires. El trabajo de rescate de las piezas enteras y de fragmentos de la variedad de mosaicos coloreados recrea no sólo para lo que eran usados en términos ornamentales sino el sistema de comercio de estos materiales en el Río de la Plata.No sólo los azulejos franceses, llamados Pas de Callais, nombre que queda pegado al paso de origen, el de Callais, sino, tal como explican los curadores, “otros enfoques contemporáneos, iniciados con Daniel Schávelzon y el trabajo con vestigios arqueológicos, permitieron establecer que el uso de azulejos en Buenos Aires comenzó al menos desde el siglo XVIII con piezas españolas en su mayoría –producidas en Cataluña y Valencia–, pero también de otros centros de producción como Inglaterra, Holanda e Italia».Por lo tanto, la exposición es más del recorrido libresco iniciado en 1949 por Nadal Mora, que una colección en particular o un conjunto de estos materiales. Es, sobre todo, un ida y vuelta de producciones impresas que fueron posibles gracias a esos azulejos. Folletos y recortes de prensa, manuscritos inéditos que pueden ser vistos por primera vez.Asimismo, la exhibición da cuenta de cómo esa publicación fue señera para concitar el interés en este tema, no sólo en Argentina sino en otros países, como por ejemplo Uruguay que fue un polo de intercambio con coleccionistas locales.“En general entre arquitectos, quienes con este material liviano, pequeño y estéticamente atractivo, podían de alguna manera conservar una parte de los edificios que desaparecían bajo la piqueta del progreso. José María Peña, Carlos E. Duchini, Alejandro Ruiz Luque, Álvaro Orsatti y Enrique Echavarría Coll, entre otros, se sumaron armando colecciones y produciendo publicaciones y exposiciones», explican los curadores en su texto.Y agregan: «En paralelo surgió en Uruguay otro grupo de coleccionistas que intercambiaban con los de Buenos Aires. Los primeros de ellos fueron Francisco Mazzoni y Manuel Paz Morquio, y en la década de 1960 empezó Alejandro Artucio Urioste, fundador de dos museos dedicados al tema en Montevideo y Punta Ballena, y autor de una serie de libros indispensables”.Quien seguramente vio ese libro fue el escritor Manuel Mujica Lainez, ya que la reproducción del azulejo con el hombrecito está impresa. En Misteriosa Buenos Aires, el libro que reúne la colección de cuarenta y dos relatos publicado en 1950, está “El hombrecito del azulejo (1875)”.Todos los cuentos de ese libro están fechados y la idea de Mujica Laínez es, sobre todo, fusionar historia y ficción, una suerte de armado cronológico para volver a contar el pasado de la ciudad.Están situados en el catastro citadino, tienen referencias a hechos reales y los elementos del fantástico redoblan a apuesta de ese misterio, de nuevas configuraciones desde un presente que necesita volver a narrar historias.A su vez, en ese cuento se condensa a la perfección la historia del azulejo, pero también, la de los azulejos que podemos ver en la muestra: “El hombrecito del azulejo es un ser singular. Nació en Francia, en Desvres, departamento del Paso de Calais, y vino a Buenos Aires por equivocación. Sus manufactureros, los Fourmaintraux, no lo destinaban aquí, pero lo incluyeron por error dentro de uno de los cajones rotulados para la capital argentina, e hizo el viaje, embalado prolijamente el único distinto de los azulejos del lote», escribe el autor.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.»Los demás –continúa–, los que ahora lo acompañan en el zócalo, son azules como él, con dibujos geométricos estampados cuya tonalidad se deslíe hacia el blanco del centro lechoso, pero ninguno se honra con su diseño: el de un hombrecito azul, barbudo, con calzas antiguas, gorro de duende y un bastón en la mano derecha”.A falta de una piezaSi bien la composición del zaguán donde estaba destinado era geométrica, el obrero lo incluye a falta de una pieza. Así es que Martinito, nombre que recibe de Daniel, el niño enfermo de quien será amigo, llega a Buenos Aires y al barrio de San Telmo: por un error y por la falta.Para salvar el pequeño, Marinito entretiene a la Muerte: le habla en francés, le cuenta los chismes del barrio de los que pasan por ese zaguán, su propia historia que “transcurre a mil leguas de allí, allende el mar, en Desvres de Francia.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Le explica que ha nacido en Desvres, en casa de los Fourmaintraux, los manufactureros de cerámica. “rue de Poitiers”, y que pudo haber sido de color cobalto, o negro, o carmín oscuro, o amarillo cromo, o verde, u ocre rojo, pero que prefiere este azul de ultramar. ¿No es cierto? N’est–ce pas?”.Estas distracciones contrarreloj hacen que la Madame la Mort se quede con el hombrecito en lugar del niño que, sano y salvo, no encuentra consuelo para el agujero que quedó en la pared. Tiempo después, al limpiar el pozo del patio, “uno de los hombres grita, desde la hondura, con voz de caverna: –¡Ahí va algo, abarájenlo! Y el chico recibe en las manos tendidas el azulejo intacto, con su hombrecito en el medio».Esta escena es providencial y prefigura las tareas de la arqueología urbana con muchos Danieles al rescate del pasado. Uno de ellos, el mencionado Daniel Schávelzon. A diferencia de la ficción, el azulejo azul con el hombrecito está perdido, ya que después de pertenecer a la colección de Alejandro Ruiz Luque no se supo más de esta pieza, ultra codiciada en su valor simbólico y referencial.¿Fue robada? ¿escondida? Un motivo que, con un poco de imaginación, puede ser el puntapié de un nuevo cuento de misterio y fantasía.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta (Av Juramento 2291) de 11 a 19, miércoles gratis y martes cerrado. -

“Maradona y Messi, sólo uno de ellos merece un 10”
“Maradona y Messi, sólo uno de ellos merece un 10”
Tratándose del mayor deportista de la historia, con 20 años de plena vigencia al máximo nivel, coleccionando trofeos y premiaciones mundiales, afirmar que el partido ante Zambia será el último de Messi en Argentina con la divisa nacional, es un poco temerario. Algo así sospechábamos después de Qatar y la 2da. Copa América, y ahí lo tenemos a los 38 años. La discusión sobre “el más grande futbolista argentino de la historia”, ya ha quedado ostensiblemente zanjada a su favor. ¿Por qué? El fútbol es un deporte que requiere forma de vida saludable e impecable forma atlética: Messi la tuvo y tiene. Maradona, no. Messi tuvo ejemplar conducta dentro y fuera del campo. Maradona, no. Messi nunca defraudó a sus compañeros por adicciones. Maradona, sí. Messi siempre mostró conducta privada familiar sobria y moral. Maradona, no. Messi nunca mezcló su fama con posturas políticas partidarias. Maradona, sí. Mientras que Diego vociferaba (¿hipócritamente?) “la pelota no se mancha”, el que la mantuvo 100% limpia fue Messi. Maradona superó a Messi en haber jugado en tres equipos argentinos, siendo campeón en nuestro país. ¿Es suficiente para equilibrar méritos? Tal vez lo sea para ese colectivo nacional idólatra, para quienes el irrestricto apego a la ley, normas, reglamentos y “códigos tribales” es algo secundario. Más no para quienes pensamos que un mundo saludable y civilizado, mejor que se parezca a Messi que a Maradona. “El 10 (diez)” son ambos. Pero sólo uno de ellos merece un 10 en todo sentido. Y por mucho que lo llevemos en nuestra alma, ése no es Diego. Es Lío.Adrián Armando Klas / viyurklas@gmail.com“¿Cómo que bajó la pobreza, habrá gato encerrado?No me lo creo ni que me paguen millonesEn un país empobrecido en todos los sectores del país, salvo algunos de clase alta, todos somos más pobres. Muchos de clase alta han perdido sus empresas y echado gente como nunca, los de clase media se pasaron a clase baja y los pobres, jubilados y otros son indigentes, ganan menos de los que se necesita para sobrevivir.¿De que están hablando de que bajo la pobreza? Le quitaron presupuesto a muchas empresas del Estado, echaron gente y, ¿los sin trabajo qué hacen? A lo mejor cobran su indemnización y eso los hace menos pobres, pero ¿cuánto les va a durar el dinero? En poco tiempo, si no consiguen empleo, serán re pobres, y los que alquilan que son los más se tendrán que ir a vivir a la calle.Tenemos un peso mentiroso que vale más que el dólar, unos billetes que nadie quiere porque para ahorrar no sirven, si alguien ahorra, con la inflación cada vez valen menos, pero las triquiñuelas económicas dicen que el peso es muy valioso. No vale ni el papel con lo que está hecho.Milei trata de hacer las cosas bien. ¿Lo estará haciendo o tapando agujeros? Los comunes no entendemos mucho de economía, pero sí entendemos que la plata no alcanza, y tratamos de administrarnos lo mejor posible, pero sigue sin alcanzar.Suben los servicios, pero los salario no aumentan, y si lo hacen no alcanzan para un caramelo.Los comerciantes de todos los rubros cierran y dejan sin trabajo a mucha gente porque no venden para pagar los gastos y su manutención familiar. ¿Cómo terminará esto? ¿Cómo que bajo la pobreza?Arturo Neuberger / arturoneuberger@icloud.com“A la corrupción hay que combatirla, no ocultarla”Ya me parecía vergonzoso tener una diputada “cosplayer” y maquilladora, aunque la misma fue votada por el pueblo, pero ahora que la nombren para presidir la Comisión de Juicio Político en la Cámara de Diputados de la Nación, es una muestra más que la casta sigue “vivita y coleando”.La borrachera de poder lleva al Gobierno a cometer todo tipo de animaladas, aunque sean terribles faltas de respeto a las instituciones, a la Justicia, al pueblo argentino y hasta a sus votantes no fanáticos enfermos.A la corrupción hay que combatirla, no tratar de ocultar la como están haciendo en el Gobierno con la estúpida creencia que el kirchnerismo y la condenada están muertos. Ojo que pueden volver de la mano de Axel, si ustedes siguen así.Rafael E. Madero / rafamadero@hotmail.com.arEn la Nicaragua de Ortega “la Iglesia está perseguida”En la Nicaragua de Daniel Ortega y Rosario Murillo no hay libertad religiosa. La dictadura prohibió una vez más las procesiones de Semana Santa. Los sacerdotes están constantemente monitoreados y vigilados.Ortega podrá perseguir, encarcelar o expulsar del país a los sacerdotes, a los laicos, a toda la Iglesia nicaragüense. Nada de lo que haga podrá robarles la fe ni cambiar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Mal que le pese a Ortega, Jesús resucitó.“No está aquí, ha resucitado”, Lucas 24:6.Carmelo J. Monroe / carmelomonroe54@gmail.comContesta por el Centro de Transferencia de PasajerosSoy inversor/comprador en una iniciativa privada en Pilar: el Centro de Transferencia de Pasajeros, pensado para que decenas de miles puedan subirse al tren hacia CABA y aliviar la Panamericana colapsada.Hoy la obra no está frenada por la Justicia: no hay ninguna restricción judicial.Está frenada porque el municipio impide la continuidad al no restituir los permisos de obra. Pedimos algo simple: que devuelvan los permisos y dejen avanzar un proyecto que beneficia a la gente.Mauricio Adrián Torres / mauricioadriantorres@gmail.com“¿Qué clase de fuerzas de seguridad queremos”El día 31 de marzo de 2026, alrededor de las 22 hs., día del partido de la selección, pase por Azara en la vereda de enfrente al número 1053, Capital Federal, y había policías que tenían detenido a dos supuestamente menores.Lo que me sorprendió es que al pasar uno de los policías le dio un cachetazo al menor cuando ya estaba sentado en el piso. Me paré y uno de los agentes que habían, vi tres, me dijo que habían robado.Yo les contesté que eso no le da derecho a pegarle un cachetazo. El que le pegó el cachetazo se acercó y me dijo que habían robado, pero le dije que un delito no se tapa con otro delito. Al rato vino otro móvil. Todo de la competencia territorial de la comisaría 4 D.Fui a la comisaría, llegué antes de las 23 hs y manifesté lo ocurrido, pero lo único que recibí fueron evasivas.Así no puede tener una buena seguridad.Oscar Fernando Goyeneche / oscarf61@yahoo.com.ar -

Los Milei y su bomba de relojería
Los Milei y su bomba de relojería
El Gobierno parece haber ingresado, una vez más, en esa etapa peligrosa donde los problemas no vienen sólo de afuera. Se gestan y reproducen en el propio riñón del poder. Se trata de una dinámica de auto-encierro, en la cual el oficialismo termina siendo rehén de sus impericias y de una arquitectura de decisiones que, antes que soluciones, ofrece nuevos frentes de conflicto.La situación muy opaca de Manuel Adorni, en ese aspecto, resulta emblemática. No sólo genera una acción pública limitada de Javier Milei y de Karina, la hermanísima. También de los ministros con miedo al protagonismo. Potencia la falta de transparencia de una administración que posee cuentas pendientes. Enmascaradas por ciertos logros económicos (la baja inflacionaria) que una sociedad muy castigada hace décadas atina naturalmente a sobrevalorar.Las inconsistencias patrimoniales del jefe de Gabinete, que los hermanos del poder protegen hasta ahora, permiten el despliegue de otros temas que los involucra de manera personal. Las revelaciones sobre el escándalo de $LIBRA crecen alrededor de los secretos revelados en el teléfono de Mauricio Novelli, el joven tecno-empresario que articuló una estafa con la anuencia de un tuit presidencial. Más atrás queda la denuncia por supuestas coimas que habrían recibido Karina y Eduardo “Lule” Menem por compra de drogas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).El juez Ariel Lijo, como siempre, intentaría compensar las cosas. La investigación por aquellas supuestas coimas serpentea. En cambio, después de pedir unos días de licencia, dejó el caso Adorni en manos del fiscal Gerardo Pollicita. Que supo complicar a Cristina Fernández en las causas de Vialidad y Los Sauces-Hotesur. El funcionario judicial escarba el patrimonio del jefe de Gabinete. Inconveniente que el nuevo ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, todavía no consigue neutralizar.El nudo del problema es político. Aunque no parecen claras las razones por las cuales los hermanos Milei se abrazan al jefe de Gabinete. El motivo primario, en cualquier gobierno, resulta siempre la existencia de algún plan de desestabilización. Surge un interrogante: ¿cuánto ha hecho la oposición para esmerilar la figura de Adorni? El kirchnerismo, quizás a raíz de un pudor desconocido, mantiene la boca cerrada. Se escucha alguna crítica solitaria desde otra vereda ideológica. El desgaste oficial proviene de la divulgación de novedades de los medios de comunicación y de la actuación de la Justicia.Podría haber en la resistencia de los hermanos Milei una dosis de gratitud por los aportes de Adorni. Sobre todo, su triunfo como candidato en la Ciudad que desató la crisis del PRO. También su disposición para enemistarse con el universo de donde provino. Los medios de comunicación. Hay libertarios que explican al aún jefe de Gabinete como el verdadero instructor de Milei y Karina sobre el periodismo. De sus argumentos surgieron los vocablos de “ensobrados” o “pauteros” (por la pauta publicitaria) que suele utilizar el Presidente para denigrar la actividad no bien se siente cuestionado. La historia marca: en su tiempo de periodista Adorni fue siempre un gran gestor de publicidad, especialmente en organismos del Estado.El empantanamiento de los hermanos Milei con un conflicto que los corroe y parece convertido en una bomba de relojería tendría además relación con las carencias. Adorni fue un invento puro del león y la dama libertaria. Un perfil que pretendía representar la anti casta. Con sus travesuras patrimoniales no tiene ya nada que envidiarle. Las alacenas de La Libertad Avanza nunca tuvieron una oferta abundante de dirigentes. Después de dos años de poder, menos todavía.Los ojos están colocados en Diego Santilli. Los otros postulantes cotizan menos. El ministro del Interior se hace el distraído porque sabe que no sería la coyuntura propicia para dar el salto. El Gobierno y, sobre todo Milei, han perdido algo de ángel frente a la sociedad. Veamos solo dos registros. La consultora Atlas Intel reporta una desaprobación presidencial del 59% y una aprobación del 36.4% en marzo. Una medición global también muestra movimientos. Según el trabajo de CB GLOBAL y LATAM el libertario bajó el último mes tres lugares en el ranking de mandatarios de América Latina. Ocupa el décimo primer sitio. En los inicios de su gestión llegó a estar primero. El podio le corresponde ahora a Claudia Sheinbaum, de México, y Nayib Bukele, de El Salvador. Si con estas cifras no fuera suficiente puede repararse en el Indice de Confianza que cada mes elabora la Universidad Torcuato Di Tella junto a la consultora Poliarquía: se verificó una caída de 3,5% en marzo respecto de febrero.En la declinación influye sin dudas el escándalo de Adorni. La unanimidad de las consultoras sostiene que el episodio permeó más en la sociedad incluso que el caso $LIBRA. Un Estudio de CB Consultora indica que el 70,4% de los encuestados sostiene que debería renunciar. Los hermanos Milei continúan dando la espalda a esa realidad.La polvareda del jefe de Gabinete impide al Gobierno estabilizar otros asuntos que asomarían favorables en la agenda. Milei pretendió aprovechar el fallo favorable en Nueva York por YPF. Montó incluso una cadena nacional. Entendible desde la óptica política. El efecto se evaporó rápido. Algo parecido supuso Axel Kicillof cuya argumentación jurídica original para expropiar la petrolera estatal fue avalada por aquel tribunal internacional. A todos les cabe un “pero”: el gobernador bonaerense había jurado en su época que Repsol debía pagar una indemnización por daños ambientales. Terminó dándole una compensación millonaria. Lo único indubitable es que la Argentina evitará una erogación de US$ 16 mil millones.El Presidente también divulgó un tuit que decía “dato mata relato” cuando el Indec informó que la pobreza cayó al 28,2% en el segundo semestre del 2025. La cifra más baja de los últimos 7 años, según la estadística. Como sucedió con YPF la novedad pasó con celeridad. Difícilmente haya tenido alguna relación con el caso Adorni.Ocurre que aquella fotografía de la mejora de la pobreza asoma desteñida en este cuarto mes del año. Primero, influye una inflación que, aún baja para los estándares argentinos, sigue constituyendo un flagelo. La tendencia alcista viene desde mayo. Octubre fue el primer mes que atravesó el 2%. En enero y febrero registró el 2,9%. Las consultoras privadas, por incidencia de los combustibles, sostienen que en marzo superaría el 3%. Delicias de la guerra de Medio Oriente.Existe por otra parte un contexto general declinante. Preocupación que, entre varios, atesora el ministro de Economía, Luis Caputo. De urgencia pidió que se aplicara un analgésico. YPF fijará el precio de la nafta por 45 días para evitar la presión sobre el índice inflacionario. Aunque el petróleo trepe a nivel internacional los valores de los combustibles serían conservados. En este caso haría falta el “Estado presente”. Una licencia libertaria.Aquella no constituye la única dificultad. Tampoco una señal aislada de un cuadro económico que se deteriora. Los salarios registrados tuvieron una pérdida de 7,9% desde que Milei inició su gestión. En 2025 quedaron 2% abajo respecto de la inflación anual. Sólo en enero del 2026 perdieron casi medio punto respecto del alza del costo de vida.El panorama se completa con niveles récord de mora en todo tipo de créditos y préstamos. La mayor morosidad se verifica en los endeudamientos pequeños. Algo significa. La jubilación mínima pierde contra la inflación casi un 10% con el bono de $ 70 mil, congelado hace dos años. Naturalmente el consumo masivo sigue en descenso. En supermercados, en febrero, la caída estuvo por encima del 6%.La profundización del mal humor social se extiende a lugares muy sensibles para el poder. Y provoca fisuras. La protesta de los familiares frente al edificio Centinela, por motivos salariales, de las cinco fuerzas de seguridad: Prefectura, Gendarmería, Policía Aeroportuaria, Servicio Penitenciario y Policía Federal. El caldo de cultivo sería también la escasa imaginación del Gobierno para encontrar salidas aceptables.La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva propuso el otorgamiento de un bono de $ 40 mil. Tiempo antes había participado de una fricción interna a raíz de iniciativas que le acercaron para intentar paliar la situación. Una de ellas aconsejó la apertura de comedores comunitarios y la entrega de caja de alimentos (harina, aceite, yerba) para efectivos de la Policía Federal. Hay quienes aseguran que agentes policiales están concurriendo a merenderos populares para alimentarse.En el debate participó también Sandra Petovello, la ministra de Capital Humano. Monteoliva decidió descartar aquel mecanismo de asistencia porque recogió la indignación que causaba entre los integrantes de las fuerzas. Milei reconoció el déficit y sostuvo que “un país que busca ser protagonista en el orden global necesita fuerzas bien pagas”. Del dicho al hecho.El conflicto libertario no se agota únicamente en los salarios. Los hermanos Milei parecen convencidos de que la agitación en las fuerzas policiales pudo haber estado estimulada por Victoria Villarruel. La vicepresidenta posee llegada a ese mundo y ha organizado charlas en el Senado con oficiales retirados.Villarruel se mantuvo distanciada de las protestas policiales. Celebró la reconquista de Malvinas en Chivilcoy donde su intendente es Guillermo Britos, abogado y policía retirado. No estuvo en el acto central con Milei y canceló su viaje a Ushuaia donde se realizó una recordación de los veteranos de guerra. Evitó así cruzarse con peronistas, entre ellos Axel Kicillof.A cada paso, las diferencias libertarias que intoxican. -

La revancha de los bodegones: los restoranes que son la «resistencia» en tiempos de crisis para salir a come afuera
La revancha de los bodegones: los restoranes que son la «resistencia» en tiempos de crisis para salir a come afuera
Salir a comer en familia o con un grupo de amigos a un bodegón porteño es un ritual de encuentro. En ese lugar las charlas surgen entre platos compartidos y abundantes que sirven mozos de oficio sobre largos manteles de tela, o de papel. El sabor retrotrae siempre a momentos especiales: alguna receta que se hereda de la abuela, esa mesa de domingo en familia.Desde hace tiempo que el bodegón es la opción más elegida entre quienes buscan un lugar que combine el buen comer con precios que, en comparación a los restaurantes más “gourmet” o más de moda, resultan más accesibles.Y la recomendación llega por el boca a boca, pero ahora también por redes sociales, una gran vidriera para mostrar la calidad, la abundancia y la variedad de los platos. Y sobre todo de ganar clientela.En medio de una economía turbulenta, con bolsillos que se ajustan y que tienen que resignar gastos -como las salidas a comer, que se vuelven más lejanas entre una y otra-, hay una cosa clara para las cinco cocinas de bodegón que hablan con Clarín: no se negocia la calidad de los productos, tampoco las porciones.“La gente ahora se cuida un poco más, entonces comparte los platos, las bebidas, un postre. Sigue saliendo, pero gastando un poco menos. Entonces, es verdad que en el bodegón con platos abundantes de toda la vida da para compartir. Esa es la nueva tendencia también entre los más jóvenes”, opina Juan Mazza, gerente de Rotisería Miramar, en San Cristóbal.La revancha de los bodegoes. Platos para compartir y precios más accesibles que permiten salir a comer afuera en tiempos de crisis. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. Esta insignia de bodegón rotisería del barrio, también bar notable, fue fundada por españoles oriundos de Galicia en 1950. Sus platos ya se convirtieron en un emblema, como el rabo de toro, las ranas a la provenzal o las lentejas a la española. Entre los más pedidos está la tortilla española que Mazza describe como una porción generosa que posibilita compartirse entre hasta cuatro personas, al precio de $ 16.000. Con un gasto de entre $ 15.000 y $ 18.000 por persona destaca que se come más que bien “en un lugar con historia, que te sirven en la mesa, con mozos de oficio de hace 20 años, entonces tiene su diferencia”. Para él no se negocia la calidad de materia prima, ni las porciones: “Nos acomodamos ahora que viene menos gente y la que viene encima gasta menos. Hay que fidelizar a esos clientes, hay que atenderlos igual, que se sientan cómodos y vuelvan. Eso es lo que estamos tratando de hacer. Antes era fácil tener una hora de fila de espera, ahora tratamos de que la gente se quede más tiempo en el lugar”. Roberto López, encargado de Bar La Academia, en Montevideo 341, coincide en la visión de Mazza. Aunque la frecuencia de consumo haya menguado, el rango etario del público que elige comer en un bodegón se amplió.Hoy se recibe al cliente de siempre, pero también al que tiene entre 25 y 35 años y quiere pasar un momento agradable en grupo. “Se está tomando una costumbre de ya no invitar tanto a la casa de uno, sino de ir a comer a este tipo de bares o bodegones. Es un lugar muy tradicional, muy de la Buenos Aires de antes. Creo que la gente quiere algo más tranquilo para poder charlar, algo más familiar. Un lugar donde los mozos te conozcan también. Hoy lo fundamental es eso, la comida y un precio lógico”.Aunque es propiamente un bar notable de Buenos Aires, también conserva un perfil de bodegón abierto 24 horas y ofrece pool y metegol como parte de su atractivo. “Y mientras juegan, comen. Entonces no van a pedir algo gourmet, van a ir por la milanesa napolitana, o los clásicos fideos al pesto”, dice Roberto.Lo que más sale, cuenta, es la milanesa -siempre para compartir- en cualquier variante. Esas se acompañan siempre con guarnición. Por ejemplo, la napolitana con papas fritas se ubica en $ 21.000. Hay un menú ejecutivo que cuesta $ 16.500 al mediodía y $ 18.500 a la noche. La Academia mudó el año su sede histórica de la avenida Callao a su nueva ubicación, en Montevideo al 300. Si bien recientemente la Agencia Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) extendió hasta el 30 de abril el plazo para que bares, restaurantes y hoteles soliciten la exención del impuesto de ABL para “acompañar al sector gastronómico y hotelero para contribuir a su reactivación y desarrollo”, para Roberto no representa un alivio fiscal significativo para estos negocios.“Hay un problema fundamental, la economía está mal. A uno como bodegón comprar una materia prima le cuesta lo mismo que al restaurante gourmet, pero el bodegón no cobra lo mismo que el restaurante, cobra menos. Aunque el servicio que da es el mismo, o mejor”, añade.El distintivo de cada uno Durante los días de semana las estrategias van variando. Martín Mandra, dueño del bodegón Nosso, en Floresta, dice que los días martes y miércoles son los más complicados. El año pasado le funcionó una idea que ahora piensa repetir: un menú de 6 pasos de bodegón, al precio de $ 38.000. “Yo no cobro el servicio de mesa, te doy algunas cosas y eso la gente también lo ve, es la esencia del bodegón: que se coma rico, bien, barato”, explica Martín. En este bodegón que tiene ya 16 años son muy populares las milanesas napolitanas con guarnición, que ahora están $ 34.000 para dos.Bodegón Nosso: la milanesa de entraña a la napolitana, el plato estrella.Foto: Constanza Niscovolos. Mandra cuenta que también trabajan con un menú ejecutivo para dos al precio de $ 50.000, que no cobra cubierto e incluye: entrada (chinchulines o tortilla), plato principal (milanesa de alguna especialidad) y postre (flan casero, budín de pan o queso y dulce); además gaseosa, agua sin gas o agua saborizada en botella grande, aperitivo y entrada de cortesía.Advierte que hay una merma en la frecuencia con que los clientes vienen a consumir. “Era gente que venía seguido, tal vez dos o tres veces por semana. No se pueden tocar los precios todo el tiempo. La carne de diciembre a acá ya subió 200 veces, y yo tengo que buscarle la vuelta, tengo que inventar algo para hacer el plato más grande, para que el aumento se vea pero también el aumento del plato. Hay cosas que tenés que pagar sí o sí aunque no tengas plata”, dice. Bodegón Nosso ofrece muchas opciones, entre ellas el pollo al roquefort.
Foto: Constanza Niscovolos. “Hoy el bodegón es el lugar que la gente más elige para ir a comer, por lo menos así no se priva de darse un gusto. La idea es que los precios no sean caros porque al compartir baja el costo del cubierto. El margen de ganancia obviamente que se achica, pero trabajamos para que esté lleno”, comenta a Clarín Alejandro Martín Frota, gerente de Pantón, bodegón presente en Villa Urquiza desde 2024 y en Villa Devoto desde 2025.En ambos destaca sus platos estrella: la “súper milanga”, que pueden comer de tres a cuatro personas y que tiene un precio de $ 58.000; y los matambres especiales a $ 26.500. Bodegón Pantón en Villa Urquiza.
Foto: Victoria Gesualdi. También está la tabla Pantón para compartir entre varios, a $ 50.000. El menú ejecutivo -entrada, plato principal y postre- se ubica entre los $ 18.000 a $ 21.000, dependiendo de la opción que se elija.Frota dice que ambos locales se mantienen con buen volumen de comensales: “Al argentino le gusta salir, si le das una buena propuesta va a ir. Lo importante es conocer al cliente. Si lo conocés y laburás bien lo vas a tener, la gente no es tonta, se da cuenta de eso. La calidad, la abundancia y los buenos precios no se negocian, hay que incentivar a que la gente venga a comer”.Bodegón Pantón en Villa Urquiza.
Foto: Victoria Gesualdi. La Casona de Belgrano, ubicado desde hace tres años dentro del tradicional club con el mismo nombre, apunta a una combinación entre la cocina gourmet y de bodegón. Su dueño, Miguel Sosa, también tiene La Casona del Retiro y 980 Parrilla de Culto, en Hurlingham. “La cocina argentina tomó mucho más vuelo, cuando antes capaz que buscábamos mucho más la cocina francesa, española, etc. Encuentran algo muy familiar y muy casero, platos de ese estilo: abundantes, pero en un ambiente que rompe con eso de que tenés que vestirte de determinada forma para ir a un lugar”, describe Sosa.Chipá relleno de osobuco, otro clásico.Entre los platos más elegidos está el “osobuco del rey” con cremoso de papas, que cuesta $ 70.000 y se puede compartir entre tres o cuatro personas. El “osoburger”, otro de los favoritos, se encuentra a $ 20.000. El menú infantil, con plato, postre y bebida cuesta $ 22.000. Sosa enfatiza en que los números gastronómicos cambiaron: 30 años atrás había márgenes diferentes y otras rentabilidades, pero ahora hay que trabajar mucho más en el control de las compras en calidad y precio, para que no se sienta tan fuerte en el bolsillo del cliente. El «osobuco del rey» de La Casona de Belgrano, un clásico para los comensales.“Hay que trabajar todo el tiempo para traccionar el público y recordar que estamos ahí, un trabajo de 99% redes y de hacer las cosas bien, ya que el salir es un esfuerzo porque el que salía todas las semanas ahora capaz sale una vez al mes”, concluye.
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Llevaba un mes muerta: el giro en el caso de la adolescente con discapacidad que encontraron sin vida en su propia casa
Llevaba un mes muerta: el giro en el caso de la adolescente con discapacidad que encontraron sin vida en su propia casa
Una adolescente de 15 años apareció muerta dentro de su casa en Federación, provincia de Entre Ríos. La escena de horror fue descubierta el jueves a la tarde, después de un llamado a la Policía. Pero la historia sumó en las últimas horas un dato que le imprime un giro: la joven llevaba un mes muerta.Luana Cabral tenía una discapacidad: parálisis cerebral infantil. La encontraron sin vida en su propia cama, del cruce de las calles Las Rosas y Tita Bonutti, en el barrio 58 Viviendas de Federación.Si bien los investigadores estimaron inicialmente que llevaba más de un día muerta, los análisis forenses extienden ese tiempo: ahora afirman que llevaba un mes fallecida al momento del hallazgo. El cuerpo será enviado a Paraná, donde le harán más estudios para conocer detalles de la muerte.»He tenido un informe preliminar de la autopsia realizada en Concordia. Todavía no se determinó la causa de la muerte, debido al estado en que se encontraba el cuerpo de la víctima», dijo la fiscal Josefina Penón, en diálogo con el medio local La última campana.Consultada sobre el tiempo que llevaba muerta, confirmó que «en principio se trataría de un mes», siempre de acuerdo a los resultados preliminares de los análisis forenses. La situación complica a los padres, que permanecen detenidos y este sábado a la tarde debían declarar ante la fiscal.A la adolescente solía sacarla a pasear en silla de ruedas. Vivía junto con su madre, que estaba separada del padre. De hecho, la fiscal confirmó que el hombre no vivía de forma permanente en la casa donde apareció muerta Luana. Él fue quien, supuestamente al descubrir el estado de su hija, se acercó a la comisaría 3a. a hacer el aviso a la Policía. Sin embargo, el padre continúa detenido hasta que se esclarezca su situación en el caso. En tanto, la madre de la víctima intentó en el pasado atentar contra su propia vida.La causa sigue caratulada como «abandono de persona seguido de muerte», que puede contemplar prisión efectiva.En tanto, la hermana mayor y una tía de Luana iniciaron una colecta para pagar los gastos del sepelio de la joven.