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  • Paro total en Granja Tres Arroyos:

    Paro total en Granja Tres Arroyos:

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    La planta «La China» paraliza su faena por falta de pagoConcepción del Uruguay. Una asamblea gremial realizada en las primeras horas de este jueves determinó el cese completo de las actividades en la planta procesadora «La China», perteneciente a la firma avícola Granja Tres Arroyos . La medida de fuerza responde al retraso salarial crónico que sufren los operarios, quienes al día de la fecha solo percibieron el 20% de la segunda quincena del mes de abril .Sergio Vereda, secretario general del Sindicato de la Carne, describió el escenario actual como «caótico» y alertó sobre el severo impacto socioeconómico que este conflicto representa para Concepción del Uruguay, al tratarse de la empresa más importante de la localidad .Un conflicto que golpea a mil familiasLa huelga es coordinada de manera conjunta por el Sindicato de la Carne y el Sindicato de Alimentación, nucleando a los cerca de mil operarios que desempeñan tareas en la planta entrerriana . De acuerdo con las declaraciones del sector sindical, la falta de certezas por parte de la patronal sobre la cancelación de los haberes adeudados profundizó el malestar general de una plantilla que enfrenta serias dificultades para cubrir necesidades básicas como alimentación, servicios e ingresos habitacionales .A este escenario se suma la falta de canales directos de diálogo con la cúpula empresarial, ya que las gestiones e intentos de reunión que los representantes gremiales buscaron concretar en Buenos Aires no obtuvieron respuesta receptiva alguna .Crisis financiera y caída de la producciónLos problemas operativos de la planta de Concepción del Uruguay cuya faena regular oscilaba entre los 180.000 y 190.000 pollos diarios reflejan un deterioro estructural profundo dentro del holding [1]. Los registros oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) detallan que el grupo controlador acumula una deuda financiera crítica por cheques rechazados sin fondos que supera los $35 millones si se consolidan las firmas Granja Tres Arroyos y Wade S.A. (ex Cresta Roja) .Este ahogo financiero ya provocó réplicas similares en otras plantas del país, como la sucursal de Río Cuarto, donde persisten cesaciones de pagos y cortes en la cadena con transportistas, proveedores y granjeros integrados . Asimismo, la firma enfrentó rumores de interrupción del suministro de energía eléctrica en su sede local debido a deudas con la prestadora del servicio.Esquemas de ajuste y achicamiento de estructuraPara intentar contener el impacto económico, los gremios habían consentido previamente medidas de flexibilización propuestas por la compañía, tales como la reducción de la semana laboral a cuatro días con jornadas de inactividad pagadas al 65% del salario neto . Sin embargo, la situación general continuó agravándose .A nivel nacional, el grupo empresario recortó drásticamente su nivel de procesamiento global de 700.000 a 200.000 aves por jornada, perdiendo proveedores estratégicos y suprimiendo cerca de 400 puestos de trabajo en el último período mediante retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y despidos directos, sumado al reciente cierre operativo de la planta de Tristán Suárez .Redacción : (Cdelu Noticias) – información : (Elonce)

  • Crisis de Granja Tres Arroyos: perdió 60% de sus productores, faena menos de un tercio y en febrero acumulaba 224 cheques rechazados – El Miércoles Digital

    Crisis de Granja Tres Arroyos: perdió 60% de sus productores, faena menos de un tercio y en febrero acumulaba 224 cheques rechazados – El Miércoles Digital
    Unos 120 productores que trabajaban en un esquema integrado con la empresa se retiraron en medio de atrasos en los pagos y otras dificultades; la firma pasó de faenar 700.000 pollos diarios a 200.000.
    La crisis que atraviesa la principal procesadora de pollos del país, Granja Tres Arroyos, profundiza su impacto en la cadena productiva y continúa golpeando a los productores integrados de Entre Ríos que trabajan en relación directa con la compañía desde el suministro del pollito. Según datos del sector, ya se registró un éxodo del 60% de las granjas que trabajaban con la firma, en un escenario marcado por falta de pagos, caída de la actividad y ausencia de definiciones. Fuentes cercanas a la empresa, en tanto, dijeron que la situación se encuentra estable.
    “Seguimos avanzando en el ordenamiento de nuestros compromisos con los granjeros, lo cual constituye nuestra principal prioridad. Al mismo tiempo, mantenemos el suministro de pollos a las granjas con normalidad. A su vez, sostenemos un diálogo fluido con todos los actores involucrados y el abastecimiento de alimento se encuentra plenamente normalizado», informaron desde la firma.
    En números concretos, en el sector dijeron que alrededor de 120 productores avícolas dejaron de operar con la empresa y migraron hacia otros establecimientos de la región en busca de continuidad.
    La caída en la actividad es notoria. Remarcaron que de los 700.000 pollos diarios que faenaba la compañía hoy apenas alcanza los 200.000, lo que expone un funcionamiento muy por debajo de su capacidad histórica. Hasta el inicio de la crisis, la firma concentraba cerca del 35% de la faena de pollos del país, un liderazgo que hoy aparece fuertemente comprometido.
    El trasfondo financiero también suma presión. Hasta mediados de febrero, la empresa acumulaba 224 cheques rechazados por más de $7000 millones, en medio de tensiones comerciales y atrasos en obligaciones previsionales.
    En el sector advierten que la situación no muestra señales de mejora. Ricardo Unrein, de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit) e integrante de la comisión de avicultura de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), describió un escenario crítico. “No ha cambiado nada, siguen en la misma temática”, afirmó, al tiempo que detalló dificultades operativas que afectan directamente la producción.
    Según explicó, la empresa continúa retirando animales con bajo peso y mantiene irregularidades en la alimentación. “Siguen mandando una tanda de alimentos, se termina ese alimento que le aguantan dos días al pollo y después suelen estar otra vez dos días sin comer”, señaló. El impacto en el entramado productivo es profundo. “Le han quedado muy pocas granjas; la gran mayoría son propias”, indicó Unrein.
    En ese contexto, muchos productores permanecen en la empresa por necesidad más que por convicción. “Hay gente que se ha quedado solo porque le están debiendo hasta tres crianzas, entonces se queda con la esperanza de cobrar eso y le sigue criando”, explicó. Sin embargo, otros optaron por retirarse. “Hay muchos que directamente lo dieron por perdido y se han integrado con otros frigoríficos”, agregó.
    El resultado es contundente: “Granja Tres Arroyos hoy está con un 40% de las granjas integradas que tenía inicialmente. De los 700.000 pollos diarios que faenaba la compañía, hoy apenas alcanza los 200.000”, afirmó, lo que confirma la magnitud del éxodo. El dirigente cuestionó que no se sienten a charlar con el productor integrado para ver qué hacer hacia adelante. Explicó que la disponibilidad de insumos y materia prima es un freno. “Directamente, ya no tienen pollitos para darle, porque todo el pollito con lo que ellos cuentan está ya programado”, indicó.
    En ese marco, el panorama a futuro genera preocupación. “Hay un 40% que todavía está aguantando para poder cobrar. Si llega a pasar una situación aún peor, después se le va a complicar integrarse con otros frigoríficos”, alertó.

    La incertidumbre también atraviesa la cuestión financiera. “Con respecto al tema de los pagos, los cheques que habían rebotado en febrero, dieron nuevos para mayo, y ahora hay que esperar esa fecha para ver qué es lo que sucede”, recordó. Mientras tanto, los ingresos siguen siendo insuficientes. “Ahora salieron unos pocos pagos, pero muy pocos”, añadió.
    Frente a este escenario, los productores apelan a otras actividades para sostenerse. Explicó que el productor integrado subsiste a esta situación porque por lo general todos tienen alguna otra actividad. En muchos casos, se trata de explotaciones mixtas de pequeña escala. “Las granjas están en alguna chacra de 30, 40 hectáreas, y todos tienen algo de ganadería a muy baja escala, un poco de cerdo, y con eso subsisten”, detalló.
    El impacto trasciende a los productores individuales y alcanza a toda la cadena avícola de la región. “Todo el sector avícola de Entre Ríos está preocupado por la situación porque no se logra una solución ni un diálogo”, sostuvo.
    “Sería bueno tener un horizonte cierto para poder programar alguna pequeña inversión, alguna mejoría, pero no se puede programar nada”, lamentó.
    Con una actividad en retroceso, pagos demorados y sin definiciones empresariales, el escenario sigue abierto. “No hay un norte para guiarse”, concluyó Unrein.