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  • Misión Artemis II: comienza la cuenta regresiva para el histórico retorno a la Luna medio siglo después

    Misión Artemis II: comienza la cuenta regresiva para el histórico retorno a la Luna medio siglo después

    Misión Artemis II: comienza la cuenta regresiva para el histórico retorno a la Luna medio siglo después

    La cuenta regresiva entra en sus horas finales. Este miércoles 1 de abril, si las condiciones técnicas y meteorológicas lo permiten, la NASA intentará lanzar la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Será el primer vuelo tripulado hacia la Luna en más de medio siglo, llevará una astronauta mujer y marcará un paso clave en el plan para volver a enviar humanos a la superficie lunar.El despegue está previsto para las 19:24, hora argentina (18:24 en Florida), desde la plataforma 39B. La agencia espacial estableció una ventana de lanzamiento de dos horas y, en caso de que surjan inconvenientes, ya tiene fechas alternativas en los días siguientes. Como ocurre en este tipo de misiones, cada detalle es monitoreado hasta último momento.Desde temprano, la jornada estará marcada por una secuencia de preparativos que la NASA ya dejó pautada. La cobertura de las operaciones de carga de combustible del cohete SLS comienza a las 8:45 (hora argentina), mientras que la transmisión principal del día de lanzamiento arranca a las 13:50. A las 16:15 está prevista la llegada de la tripulación al centro espacial y, si no hay cambios, el intento de despegue será a las 19:24, dentro de la ventana de dos horas.Cada una de estas instancias dependerá de la evolución del clima y de la revisión final de los sistemas. Si surgiera algún inconveniente, la NASA ya prevé oportunidades alternativas de lanzamiento hasta el 6 de abril.Cómo ver el lanzamiento en vivoEl lanzamiento de Artemis II podrá seguirse en vivo a través de las plataformas oficiales de la NASA. La agencia transmitirá toda la jornada desde su sitio web, con cobertura en tiempo real de cada instancia previa al despegue. La transmisión en video continuará también después, con seguimiento del vuelo y, cuando el ancho de banda lo permita, imágenes desde la cápsula Orion.El cohete SLS y la cápsula Orion, listos en el Centro Espacial Kennedy para el lanzamiento de Artemis II, la misión que volverá a llevar astronautas hacia la órbita lunar. Foto: EFETambién estará disponible en el canal oficial de YouTube de la NASA, donde suele concentrarse la mayor audiencia global y permite acceder desde cualquier dispositivo sin necesidad de registro.Otra opción es el blog de Artemis, que la agencia actualiza minuto a minuto con información sobre el estado de la misión, eventuales demoras y decisiones operativas durante la cuenta regresiva. Allí se publicarán actualizaciones tanto en la previa como a lo largo del vuelo.La transmisión será en inglés, pero la NASA ofrece la posibilidad de activar subtítulos automáticos en español desde YouTube, lo que permite seguir la cobertura con traducción en tiempo real.Además, habrá participaciones desde Estados Unidos del ingeniero argentino Fernando Filipetti, integrante del proyecto ATENEA, y de la astronauta en entrenamiento Noel de Castro, entre otros invitados. ATENEA es un microsatélite argentino seleccionado por la NASA para formar parte de la misión Artemis II, lo que convierte al país en uno de los cuatro con presencia tecnológica en este regreso tripulado a la Luna. Su inclusión en la misión refleja el nivel de desarrollo técnico y operativo alcanzado por la Argentina en el ámbito espacial.

    Un día de preparativos y una misión distintaLa jornada del lanzamiento comienza varias horas antes del despegue. Incluye la llegada de los astronautas a la plataforma, las últimas verificaciones técnicas, la carga de combustible del cohete SLS y una secuencia estricta de controles que deben cumplirse en tiempos precisos.A bordo viajarán cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. En los últimos meses completaron simulaciones, entrenamientos físicos y prácticas en entornos extremos. En los días previos al lanzamiento atravesaron además una etapa final de preparación en el Centro Espacial Kennedy, con chequeos médicos, ensayos de procedimientos y reuniones técnicas con los equipos de misión.La tripulación de Artemis II posa en el Centro Espacial Kennedy junto a “Rise”, la mascota de la misión. Foto: ReutersNo será su primera experiencia en situaciones exigentes, pero sí un vuelo con un nivel de exposición y responsabilidad distinto: viajarán más allá de la órbita terrestre baja, donde hoy se concentran la mayoría de las misiones tripuladas.Artemis II no buscará alunizar. Su objetivo es otro: validar, con humanos a bordo, el sistema completo que deberá funcionar en futuras misiones. Durante unos diez días, la cápsula Orion realizará un recorrido alrededor de la Luna y regresará a la Tierra mediante una trayectoria de “retorno libre”, que aprovecha la gravedad del satélite para asegurar el regreso.Ciencia y observación: qué se pondrá a pruebaMás allá del desafío tecnológico, la misión también tiene un componente científico central. Durante el vuelo, se estudiará cómo responde el cuerpo humano en el espacio profundo, un entorno distinto al de la Estación Espacial Internacional, donde la protección frente a la radiación es mayor y las condiciones son más estables.Los astronautas serán monitoreados para analizar efectos vinculados al sueño, la exposición a radiación y la adaptación del organismo en un viaje de mayor distancia. Los datos servirán para planificar misiones más largas, incluidas las que apuntan a Marte.También habrá un componente de observación directa. Durante el sobrevuelo lunar, la tripulación tendrá la oportunidad de observar y fotografiar zonas de la superficie que no habían sido vistas de esa manera por seres humanos, incluido el lado oculto de la Luna, que permanece siempre fuera de la vista desde la Tierra y presenta características geológicas distintas.Los científicos destacan que el ojo humano puede detectar diferencias sutiles que pueden pasar desapercibidas en las imágenes tomadas por sondas.Entre los objetivos está también volver a capturar imágenes de la Tierra elevándose sobre el horizonte lunar, una escena que se hizo famosa durante las misiones Apolo y que ahora permitirá comparar cambios en el planeta a lo largo de más de cinco décadas.Si todo sale según lo previsto, Artemis II será el paso previo a Artemis III, la misión con la que la NASA buscará concretar el regreso de humanos a la superficie lunar.Más de medio siglo después, la Luna deja de ser un destino del pasado para volver a convertirse en una meta concreta. El viaje que alguna vez marcó una era se prepara ahora para comenzar otra.

  • En medio de despidos y una deuda millonaria, el frigorífico que inventó las hamburguesas Paty inició el proceso de concurso preventivo de acreedores

    En medio de despidos y una deuda millonaria, el frigorífico que inventó las hamburguesas Paty inició el proceso de concurso preventivo de acreedores

    En medio de despidos y una deuda millonaria, el frigorífico que inventó las hamburguesas Paty inició el proceso de concurso preventivo de acreedores

    Los dueños de Frigorífico General Pico S.A., reconocida en la industria nacional por haber sido parte de la fundación de la icónica marca de hamburguesas Paty, confirmaron el inició del proceso de concurso preventivo de acreedores luego de que fracasaran las negociaciones para la venta o alquiler de la compañía.El frigorífico, situado en Trenel, La Pampa, tenía un plantel de 450 empleados, pero a mitad de febrero avanzó con el despido de cerca de 200 trabajadores. A esto se suma una delicada situación financiera, con deudas que ascienden a unos $24.000 millones, además de compromisos con proveedores. En ese marco, tiene 1152 cheques rechazados en los registros de deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que asciende a $15.800 millones.A través de una nota firmada por el presidente Ernesto “Tito” Lowenstein y el vicepresidente Alan Lowenstein, la empresa comunicó que las tratativas con un grupo inversor europeo no lograron avanzar hacia un acuerdo que permitiera sostener la operación.En este sentido, los directivos apuntaron directamente a un grupo financiero que actúa como accionista y acreedor, al que acusaron de haber obstaculizado de manera reiterada distintas alternativas para garantizar la continuidad del frigorífico.Según explicaron, entre las opciones presentadas hubo propuestas de terceros con esquemas de explotación a largo plazo, incluida una alternativa cercana a los US$ 40 millones mediante un leasing a ocho años, además de ofertas de pago inmediato. Sin embargo, ninguna fue aceptada, y el grupo cuestionado tampoco acercó propuestas superadoras.“Esto fue limitando las posibilidades de alcanzar una solución sin intervención judicial”, sostuvieron los empresarios, quienes remarcaron que dicho acreedor contaba con acceso pleno a la información financiera y participó del análisis de las distintas alternativas.Ante este escenario, indicaron que el concurso preventivo busca “ordenar las obligaciones de la empresa” y generar un marco institucional que permita evaluar nuevas opciones para reactivar la actividad.Desde la compañía destacaron además que se trata de una empresa familiar y que sus socios acompañaron el desarrollo con inversiones propias, particularmente en la planta de Trenel, considerada el principal activo productivo.Pese a la crisis, aseguraron que continuarán trabajando para reactivar la operación en el corto plazo, con el objetivo de preservar las fuentes de trabajo y sostener el impacto económico y social que la actividad genera en la región.

  • Guerra en Medio Oriente: las fuertes subas de precios del gasoil y de los fertilizantes impactan en los márgenes del campo

    Guerra en Medio Oriente: las fuertes subas de precios del gasoil y de los fertilizantes impactan en los márgenes del campo

    Guerra en Medio Oriente: las fuertes subas de precios del gasoil y de los fertilizantes impactan en los márgenes del campo

    El conflicto en Medio Oriente comenzó a tener efectos concretos sobre los costos del productor, principalmente a través del encarecimiento del gasoil y de los fertilizantes, de acuerdo con un análisis de la Sociedad Rural Argentina (SRA), que impactan tanto en la campaña en curso como en la planificación de la próxima siembra.Uno de los principales focos de tensión se ubica en el Estrecho de Ormuz, un nodo estratégico por donde circula aproximadamente el 25% del comercio mundial de petróleo. La reducción del tránsito marítimo en la zona elevó los riesgos logísticos y presionó al alza los precios internacionales de la energía. En las primeras semanas tras el inicio del conflicto, el barril de petróleo registró subas de entre 42% y 50%, marcando el pulso de un mercado altamente sensible a las disrupciones geopolíticas.Eel combustible representa cerca de un tercio del costo del transporte de cargas.Este movimiento tuvo un correlato inmediato en el mercado local de combustibles. En Argentina, el precio del gasoil grado 2 (el que se utiliza para las máquinas agrícolas) aumentó un 22% entre fines de febrero y la tercera semana de marzo, pasando de $1.775 a $2.166 por litro. Para el sector agropecuario, este incremento llega en un momento crítico: la cosecha gruesa, donde el combustible es un insumo central tanto para las labores como para el transporte de la producción.En este sentido, según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la superficie cosechada de maíz alcanzó el 15% de las casi 8 millones de hectáreas sembradas, mientras que la de soja todavía queda la totalidad (17,6 millones de hectáreas) por trillar.A su vez, el impacto del gasoil también se canaliza a través de los costos logísticos. Continuando con el trabajo de la Sociedad Rural, el combustible representa cerca de un tercio del costo del transporte de cargas, por lo que una suba de esta magnitud se traduce en incrementos estimados de entre 6% y 7% en los fletes agrícolas. Además, el efecto no es uniforme en todo el país: cuanto mayor es la distancia a los puertos de exportación, mayor es el impacto sobre los costos por tonelada.En términos concretos, un establecimiento ubicado a 300 kilómetros de los puertos enfrenta un aumento del flete de unos 3 dólares por tonelada, mientras que en distancias de 800 kilómetros el incremento asciende a 4 dólares y puede llegar a 5 dólares por tonelada en zonas a 1.100 kilómetros. El encarecimiento del transporte también repercute en el precio que recibe el productor. En el caso de la soja, el costo del flete pasa de representar un 11% a un 12% del valor final en destinos cercanos, mientras que en cultivos como maíz y trigo —más dependientes del componente logístico— esa incidencia se ubica entre el 20% y el 22%, amplificando el impacto sobre los márgenes.Los costos de producción del trigo podrían incrementarse entre un 9,5% y un 11%, dependiendo de la distancia a puerto. El segundo gran canal de transmisión del shock internacional es el mercado de fertilizantes, particularmente los nitrogenados. La urea registró un aumento superior al 36% en el mercado internacional en apenas tres semanas. A nivel local, la suba fue aún mayor, alcanzando el 42%, con precios que pasaron de 530 a 750 dólares por tonelada.En este punto, un informe de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA) aporta contexto sobre la relevancia del insumo en el país. La importación de urea en Argentina promedia en los últimos cinco años unas 1,16 millones de toneladas, volumen que se complementa con una producción local cercana a 1,2 millones de toneladas, principalmente a cargo de Profertil. Esto evidencia que, si bien existe una base productiva doméstica, el mercado continúa fuertemente integrado al comercio internacional.Asimismo, CIAFA señala que la principal fuente de abastecimiento externo proviene de los países del Golfo Pérsico y Egipto (35% del total), regiones directamente afectadas por el actual conflicto. En los últimos años también ganó participación Nigeria, seguida por Argelia, mientras que Bolivia aparece como proveedor eventual. Esta concentración geográfica de la oferta explica la rápida reacción de los precios ante cualquier alteración en esa zona estratégica.La SRA explica que el comportamiento de la urea responde, en gran medida, al incremento del precio del gas, principal insumo en su producción, y a la sensibilidad del mercado ante restricciones logísticas. A esto se suman factores internos como la recomposición de precios, la disponibilidad del producto y los mayores costos de transporte.A diferencia de la urea, otros fertilizantes mostraron variaciones más moderadas: los fosfatados registraron subas marginales -4,6% en el caso del DAP y 1,5% en el MAP-, mientras que el potasio se mantuvo prácticamente sin cambios.vEn este contexto, los precios internacionales de los commodities tuvieron impactos dispares. En el caso de la soja, siguiendo con el informe de la SRA, no tuvo incrementos mientras que el valor del maíz fue de apenas 4%. Frente a este escenario, el Gobierno nacional avanzó con medidas para otorgar mayor flexibilidad en el uso de biocombustibles y así bajar la presión en los surtidores. A través de la Resolución 79/2026, se habilitó a las refinadoras a incorporar de manera voluntaria hasta un 15% de bioetanol en las naftas, sin modificar el corte obligatorio vigente ni imponer nuevas exigencias.En tanto, la normativa no introduce cambios en el régimen del biodiesel, ya que el gasoil ya contempla mezclas de hasta el 20%, lo que en los hechos ofrece un margen previo para amortiguar subas en este segmento.De cara al futuro, la SRA advierte que el impacto dependerá de la duración del conflicto. En el corto plazo, el principal efecto se concentra en el aumento del gasoil, que encarece las tareas de cosecha y el transporte de granos. Sin embargo, si el escenario se prolonga, el foco se trasladará progresivamente hacia los fertilizantes, afectando de manera más profunda la ecuación económica de la campaña fina 2026/27.Las estimaciones indican que, bajo las condiciones actuales, los costos de producción del trigo podrían incrementarse entre un 9,5% y un 11%, dependiendo de la distancia a puerto. En términos absolutos, esto implica un aumento de alrededor de 58 dólares por hectárea, explicado principalmente por la suba de la urea, que aportaría unos 39 dólares adicionales, y por el mayor costo del gasoil y los fletes, que sumarían otros 19 dólares.