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  • Crisis de Granja Tres Arroyos: perdió 60% de sus productores, faena menos de un tercio y en febrero acumulaba 224 cheques rechazados – El Miércoles Digital

    Crisis de Granja Tres Arroyos: perdió 60% de sus productores, faena menos de un tercio y en febrero acumulaba 224 cheques rechazados – El Miércoles Digital
    Unos 120 productores que trabajaban en un esquema integrado con la empresa se retiraron en medio de atrasos en los pagos y otras dificultades; la firma pasó de faenar 700.000 pollos diarios a 200.000.
    La crisis que atraviesa la principal procesadora de pollos del país, Granja Tres Arroyos, profundiza su impacto en la cadena productiva y continúa golpeando a los productores integrados de Entre Ríos que trabajan en relación directa con la compañía desde el suministro del pollito. Según datos del sector, ya se registró un éxodo del 60% de las granjas que trabajaban con la firma, en un escenario marcado por falta de pagos, caída de la actividad y ausencia de definiciones. Fuentes cercanas a la empresa, en tanto, dijeron que la situación se encuentra estable.
    “Seguimos avanzando en el ordenamiento de nuestros compromisos con los granjeros, lo cual constituye nuestra principal prioridad. Al mismo tiempo, mantenemos el suministro de pollos a las granjas con normalidad. A su vez, sostenemos un diálogo fluido con todos los actores involucrados y el abastecimiento de alimento se encuentra plenamente normalizado», informaron desde la firma.
    En números concretos, en el sector dijeron que alrededor de 120 productores avícolas dejaron de operar con la empresa y migraron hacia otros establecimientos de la región en busca de continuidad.
    La caída en la actividad es notoria. Remarcaron que de los 700.000 pollos diarios que faenaba la compañía hoy apenas alcanza los 200.000, lo que expone un funcionamiento muy por debajo de su capacidad histórica. Hasta el inicio de la crisis, la firma concentraba cerca del 35% de la faena de pollos del país, un liderazgo que hoy aparece fuertemente comprometido.
    El trasfondo financiero también suma presión. Hasta mediados de febrero, la empresa acumulaba 224 cheques rechazados por más de $7000 millones, en medio de tensiones comerciales y atrasos en obligaciones previsionales.
    En el sector advierten que la situación no muestra señales de mejora. Ricardo Unrein, de la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (Capit) e integrante de la comisión de avicultura de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), describió un escenario crítico. “No ha cambiado nada, siguen en la misma temática”, afirmó, al tiempo que detalló dificultades operativas que afectan directamente la producción.
    Según explicó, la empresa continúa retirando animales con bajo peso y mantiene irregularidades en la alimentación. “Siguen mandando una tanda de alimentos, se termina ese alimento que le aguantan dos días al pollo y después suelen estar otra vez dos días sin comer”, señaló. El impacto en el entramado productivo es profundo. “Le han quedado muy pocas granjas; la gran mayoría son propias”, indicó Unrein.
    En ese contexto, muchos productores permanecen en la empresa por necesidad más que por convicción. “Hay gente que se ha quedado solo porque le están debiendo hasta tres crianzas, entonces se queda con la esperanza de cobrar eso y le sigue criando”, explicó. Sin embargo, otros optaron por retirarse. “Hay muchos que directamente lo dieron por perdido y se han integrado con otros frigoríficos”, agregó.
    El resultado es contundente: “Granja Tres Arroyos hoy está con un 40% de las granjas integradas que tenía inicialmente. De los 700.000 pollos diarios que faenaba la compañía, hoy apenas alcanza los 200.000”, afirmó, lo que confirma la magnitud del éxodo. El dirigente cuestionó que no se sienten a charlar con el productor integrado para ver qué hacer hacia adelante. Explicó que la disponibilidad de insumos y materia prima es un freno. “Directamente, ya no tienen pollitos para darle, porque todo el pollito con lo que ellos cuentan está ya programado”, indicó.
    En ese marco, el panorama a futuro genera preocupación. “Hay un 40% que todavía está aguantando para poder cobrar. Si llega a pasar una situación aún peor, después se le va a complicar integrarse con otros frigoríficos”, alertó.

    La incertidumbre también atraviesa la cuestión financiera. “Con respecto al tema de los pagos, los cheques que habían rebotado en febrero, dieron nuevos para mayo, y ahora hay que esperar esa fecha para ver qué es lo que sucede”, recordó. Mientras tanto, los ingresos siguen siendo insuficientes. “Ahora salieron unos pocos pagos, pero muy pocos”, añadió.
    Frente a este escenario, los productores apelan a otras actividades para sostenerse. Explicó que el productor integrado subsiste a esta situación porque por lo general todos tienen alguna otra actividad. En muchos casos, se trata de explotaciones mixtas de pequeña escala. “Las granjas están en alguna chacra de 30, 40 hectáreas, y todos tienen algo de ganadería a muy baja escala, un poco de cerdo, y con eso subsisten”, detalló.
    El impacto trasciende a los productores individuales y alcanza a toda la cadena avícola de la región. “Todo el sector avícola de Entre Ríos está preocupado por la situación porque no se logra una solución ni un diálogo”, sostuvo.
    “Sería bueno tener un horizonte cierto para poder programar alguna pequeña inversión, alguna mejoría, pero no se puede programar nada”, lamentó.
    Con una actividad en retroceso, pagos demorados y sin definiciones empresariales, el escenario sigue abierto. “No hay un norte para guiarse”, concluyó Unrein.

  • Una automotriz cerrará un turno de producción en una de sus plantas y abrirá un programa de retiros voluntarios – El Miércoles Digital

    Una automotriz cerrará un turno de producción en una de sus plantas y abrirá un programa de retiros voluntarios – El Miércoles Digital

    Tras un mes de vacaciones en diciembre y tres paradas para ajustar volumen de producción entre febrero y marzo, la decisión de Stellantis parecía inevitable. La caída de la demanda de Brasil no compensa los buenos resultados de ventas locales de los Peugeot 208 y 2008.
     
    La caída de producción automotriz nacional empieza a dar malas noticias. Luego de tres paradas fuera de calendario entre diciembre y marzo, Stellantis Argentina confirmó este miércoles que su histórica planta de Palomar, provincia de Buenos Aires, cerrará un turno de producción a partir del mes de mayo, dentro de un plan de reacomodamiento de la actividad ante una menor demanda que repite resultados negativos en el sector desde julio de 2025.
    Actualmente, en esa fábrica se producen los Peugeot 208 y 2008, como así también un volumen menor de los utilitarios Peugeot Partner y Citroën Berlingo. Los dos primeros vehículos son productos de gran demanda en el mercado argentino, con el Peugeot 208 como el tercer auto más vendido en Argentina en el primer bimestre con un 4,7% del mercado, y el segundo, un SUV-B que se lanzó en julio de 2024, el tercer modelo con mayor demanda en su segmento y Top 10 del mercado, con un 2,7% de market share.
    Según la empresa, este proceso se debe a la necesidad de adaptar el volumen de producción a una nueva dinámica del mercado argentino, pero especialmente del brasilero, el principal destino de las exportaciones automotrices nacionales.
    Ante este escenario, en abril se comunicará y en mayo se implementará un Plan de Retiros Voluntarios entre los colaboradores. Actualmente la producción de Palomar implica dos turnos de producción con más de 2.000 colaboradores en las líneas operativas. Todavía no hay certeza de cuántas fuentes de trabajo se perderán, aunque se descuenta que la reducción no será lineal con el cierre de un turno.
    Stellantis confirmó que esta definición se desarrolla con un proceso informativo hacia el personal, los delegados, el sindicato y los proveedores, en estricto cumplimiento con las normas y leyes laborales vigentes, privilegiando el respeto y el compromiso con los integrantes de la cadena de valor.
    Asimismo, la comunicación formal que se recibió al consultar a la empresa por la situación establece que “el objetivo es mantener la sustentabilidad industrial, incluso en una planta que fue elegida para la producción de vehículos híbridos, siendo la única que por el momento lo hace en nuestro país”.
     
    El efecto de Brasil
    El números de Peugeot en Argentina son competitivos en relación con sus competidores, pero en un escenario de caída general de la producción, los resultados no permiten sostener la operación al ritmo de 2025, porque el impacto mayor viene de una menor demanda de su principal mercado de exportaciones: Brasil.
    En enero, el Peugeot 208 registró ventas por 568 unidades y quedó en el puesto 50, el último de la lista que publica la Federación Nacional de Distribución de Vehículos Automotores (Fenabrave). Esa cifra ya representaba una caída del 30% respecto al promedio de ventas mensual de 2025, que era de 817 unidades, y en febrero volvió a retroceder, aunque sin cifra exacta porque el modelo no figura en los 50 primeros puestos.
    Por su parte, el Peugeot 2008, aunque está levemente mejor posicionado por su característica de ser un SUV, vive una situación similar. En enero se habían patentado 774 unidades, una caída del 17%, y en febrero fueron 551, lo que implica que en el bimestre la retracción ya alcanza el 29% en relación a 2025.
    El nuevo modelo de producción argentina
    El escenario es complejo para las plantas que no producen pick-ups, el principal producto de exportación de la industria automotriz argentina. Por ese motivo, la otra fábrica de Stellantis, en Ferreyra, Córdoba, no se ve obligada a reacondicionar su plan de producción, ya que al exitoso Fiat Cronos sumó el año pasado la fabricación de las pick-up Fiat Titano y Ram Dakota.
    Aun así, los números de la industria son negativos en lo que va de 2026, con una caída de producción interanual del 30,1%, una baja de las exportaciones del 23,4%, y una menor entrega de unidades a los concesionarios que alcanza una caída del 11,4 % en el primer bimestre.
    Junio de 2025 fue el último mes con resultados positivos del sector, cuando se registró una suba del 33,8% interanual. Un resultado que era visto con cuidado en la industria porque se trataba del último mes en el que las cifras de 2024 todavía estaban “golpeadas” por la crisis de diciembre de 2023 que afectó a la industria automotriz en todo el primer semestre del año siguiente.
    La recuperación que tuvo el sector y el mercado en general a partir de julio de 2024 coincidió con la crisis cambiaria y de aumento de las tasas de interés que volvió a impactar en las automotrices el año pasado, iniciando un derrotero de resultados negativos que se extendieron hasta febrero de 2026. En total, el sector ya acumula ocho meses consecutivos de caídas interanuales en la producción, principalmente a causa de una menor demanda de los mercados externos.

     
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