CdelU: Denuncian falta de asistencia a un perro herido en la Isla del Puerto – Arriba Noticias
Según relató Nilda Boujón, alrededor de las 17:00, mientras caminaba junto a otra persona por el lugar, encontraron un perro con heridas sangrantes en el rostro, una importante inflamación y signos evidentes de decaimiento. Por las características que presentaba, sospecharon que podía haber sido mordido por una yarará, por lo que consideraron necesaria una intervención veterinaria urgente.
Ante la situación, buscaron asistencia en el parador. Un trabajador del lugar las acompañó hasta donde se encontraba el animal e intentó comunicarse con la responsable de la Isla. También se dio aviso al personal municipal ubicado en el acceso.
De acuerdo con el testimonio, aproximadamente 20 minutos después se acercó un trabajador municipal. Al explicarle que los síntomas podían ser compatibles con una mordedura de yarará, la respuesta habría sido que el animal no presentaba una situación de gravedad, argumentando que no lloraba.
Siempre según el relato, ante la insistencia de las mujeres, el trabajador habría manifestado que no había nada que hacer y que el perro iba a morir. Incluso, cuando le mencionaron la existencia de suero antiofídico, habría cuestionado de qué manera se obtenía dicho tratamiento.
Las mujeres explicaron que se trataba de un medicamento disponible para este tipo de emergencias y plantearon nuevamente la necesidad de solicitar asistencia veterinaria. Sin embargo, señalaron que se les habría respondido que no había suero en Concepción del Uruguay, que no había veterinarios y que no existían alternativas para intervenir. También indicaron que se intentó contactar a la directora de la Isla del Puerto, sin obtener respuesta.
Ante la falta de asistencia, una de las mujeres informó que era veterinaria y decidió intervenir personalmente. Mientras una permaneció junto al animal, la otra se dirigió a buscar medicación y suero antiofídico.
En ese momento, dos efectivos policiales que realizaban una recorrida en bicicleta se acercaron al advertir lo que estaba ocurriendo. Según el relato, ambos ya habían recibido información de otro transeúnte que había observado previamente a los perros.
La colaboración de los policías resultó fundamental para contener al animal y permitir que se pudiera administrar el tratamiento. Finalmente, alrededor de las 18:30, se logró suministrar la medicación correspondiente, incluido el suero antiofídico.
Las mujeres destacaron especialmente la intervención de los dos policías y cuestionaron que, pese a haberse advertido al personal municipal sobre la posible gravedad del cuadro, no se hubiera gestionado asistencia veterinaria.
El episodio también abrió interrogantes sobre la presencia de perros sueltos en la Isla del Puerto, un espacio que se presenta como reserva natural. En ese sentido, el relato menciona que incluso se escucharon comentarios acerca del ingreso de perros para cazar cuises.
La denuncia no apunta, según sus protagonistas, a cuestionar que inicialmente pudiera no haberse identificado la causa de las lesiones, sino la respuesta recibida una vez que se informó expresamente sobre la posibilidad de una mordedura de ofidio y la necesidad de atención urgente.
La situación deja planteado un interrogante sobre los mecanismos de respuesta ante animales heridos dentro del predio: ¿quién se hace responsable cuando un animal necesita atención urgente en la Isla del Puerto?
Hasta el momento del relato, las mujeres señalaron que ningún integrante de la administración de la Isla se había comunicado para conocer lo ocurrido, solicitar información o consultar por el estado del perro.
A continuación, se reproduce la nota difundida por Nilda Boujón:
¿Qué pasa con los animales en la Isla del Puerto?
Este martes, alrededor de las 17:00, mientras caminábamos por la Isla del Puerto de Concepción del Uruguay, encontramos un perro en muy mal estado: presentaba heridas sangrantes en el rostro, una inflamación marcada y se encontraba notablemente decaído. Por los signos y el contexto, sospechamos que podía tratarse de una mordedura de yarará, una situación que requiere atención veterinaria urgente.
Buscamos ayuda en el parador Solana. Un muchacho que se encontraba allí nos acompañó a ver al animal e intentó comunicarse con la directora del lugar. También se dio aviso al personal municipal que se encontraba en el acceso a la isla.
El trabajador municipal demoró aproximadamente 20 minutos en acercarse. Le explicamos que los signos que presentaba el perro eran compatibles con una mordedura de yarará y que necesitaba atención, pero negó que pudiera tratarse de una picadura y sostuvo que al perro no le pasaba nada porque no lloraba.
Ante nuestra insistencia, manifestó que no había nada que hacer y que el animal iba a morir. Cuando le explicamos que existía tratamiento y suero antiofídico, llegó incluso a preguntarnos si pretendíamos ir a buscar la yarará para sacarle el veneno y fabricar el suero.
Le aclaramos que el suero antiofídico es un tratamiento existente y que se consigue de forma comercial. Su respuesta fue que no había en Concepción del Uruguay, que no había veterinarios y que no había nada que hacer.
Volvimos a preguntarle si iba a comunicarse con algún responsable o solicitar asistencia. Nos respondió que la directora, no contestaba.
Fue en ese momento, al comprobar que el animal no iba a recibir ningún tipo de atención, cuando le informamos que una de nosotras es veterinaria y que íbamos a intentar asistirlo nosotras mismas.
Fui a buscar la medicación y el suero mientras mi compañera permaneció junto al perro.
Durante ese tiempo, dos policías que patrullaban en bicicleta se acercaron al advertir la situación. Ellos ya habían sido informados por otro transeúnte que había visto a los perros antes de nuestra llegada. Su colaboración fue fundamental: nos ayudaron a contener y asistir al animal y permitieron que pudiéramos administrarle el tratamiento.
Finalmente, alrededor de las 18:30, pudimos administrar el tratamiento correspondiente, incluido el suero antiofídico.
Queremos destacar especialmente la actitud de los dos policías, cuya ayuda fue indispensable en ese momento.
Lo que resulta preocupante es que, mientras intentábamos conseguir los medios para salvar la vida del animal, el trabajador municipal no gestionó asistencia veterinaria, no consiguió una alternativa y sostuvo reiteradamente que no había nada que hacer.
Hasta este momento, nadie de la administración de la Isla del Puerto se comunicó con nosotras para conocer qué ocurrió, solicitar nuestros datos o siquiera interesarse por el estado del animal.
Entendemos que puede tratarse de un perro sin tutor conocido. Pero eso no debería significar que un animal herido y en una situación potencialmente mortal quede abandonado a su suerte dentro de un espacio municipal.
También nos preocupa que haya perros circulando libremente dentro de una zona que se presenta como reserva natural. Incluso pudimos escuchar comentarios sobre perros que ingresan allí para cazar cuises.
No estamos cuestionando que alguien pudiera no reconocer inicialmente una mordedura de yarará. Lo grave fue lo que ocurrió después de que se solicitó ayuda y se explicó que el animal podía estar intoxicado por una mordedura de ofidio.
Había un animal sufriendo. Se informó al personal municipal. Se solicitó asistencia. Y, según lo que vivimos, la respuesta fue negar la gravedad de la situación y no gestionar ningún tipo de atención.
Finalmente, quienes tuvimos que conseguir el tratamiento y actuar fuimos nosotras, con la colaboración indispensable de dos policías que se encontraban patrullando.
La pregunta es simple: si un animal se encuentra herido dentro de la Isla del Puerto y necesita atención urgente, ¿quién se hace responsable?
Porque esta vez pudimos intervenir. Pero no todos los animales tienen la suerte de encontrarse con alguien que pueda hacerlo.
Seguimos a espera de una respuesta y agradecemos la difusión de este mensaje.

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